
Cuando Michael Jordan abandonó el básquetbol profesional con apenas 30 años, su salida generó un dolor de cabeza para Nike Inc., fabricante y gran beneficiaria de su icónica línea de zapatillas.
Avancemos hasta 2026, y la marca Jordan es una de las razones por las que las acciones de la compañía se encaminan a su peor rendimiento anual desde 1993, el mismo año en que “His Airness” se retiró por primera vez.
Las acciones se han desplomado un 39% este año debido a la caída de las ventas de productos de la marca Jordan y a las dificultades de la división de ropa deportiva de Nike para competir con empresas como On Holding AG y Deckers Outdoor Corp., matriz de Hoka. La compañía también intenta reestructurar sus operaciones en China después de años de errores, pero su plan para prescindir de miles de distribuidores en línea aumenta el riesgo de perder aún más cuota de mercado.
“Las acciones de Nike han tenido un desempeño muy débil ante la pérdida de terreno de la marca frente a competidores más ágiles, mientras su propia cartera de nuevos productos capaces de convertirse en grandes éxitos no logró mantener el ritmo”, señaló en una entrevista David Wagner, gestor de cartera de Aptus Capital Advisors.
“Un negocio construido sobre la base de ser el líder cultural y de innovación en su categoría se vuelve mucho más difícil de mantener en cartera cuando esa ventaja se desvanece, y preferimos invertir en empresas disruptivas antes que apostar por un líder tradicional que intenta recuperar terreno”, agregó.

Nike se encuentra en medio de una reestructuración estratégica presentada a finales de 2024 y denominada “Win Now”. El plan busca revertir una prolongada caída de las ventas, estabilizar la cuota de mercado y volver a centrar la marca en deportes como el básquetbol y el running. Es la principal prioridad del director ejecutivo Elliott Hill, un veterano de Nike que asumió el máximo cargo en octubre de 2024 después de salir de su retiro tras una breve pausa, al igual que Jordan en 1995.
El mayor desafío de Hill ha sido revitalizar la marca después de una serie de errores de la administración anterior. Bajo el exdirector ejecutivo John Donahoe, Nike se apoyó demasiado en zapatillas de estilo de vida sujetas a las modas, como las Air Force 1 y las Dunks, y dejó de suministrar esos productos a minoristas externos, lo que permitió que sus rivales ocuparan el espacio que había dejado libre en las tiendas. Desde la llegada de Donahoe en enero de 2020 hasta su salida en octubre de 2024, las acciones cayeron alrededor del 20%, frente a un avance de aproximadamente el 80% del índice S&P 500.
Pero “Win Now” no ha sido una solución rápida. Las acciones de Nike subieron alrededor del 7% tras conocerse el regreso de Hill, pero han perdido cerca de la mitad de su valor desde que asumió el cargo. La caída ha borrado más de US$ 60,000 millones de valor de mercado y ha dejado las acciones cerca de su nivel más bajo desde 2014. Una caída en 2026 marcaría cinco años consecutivos de pérdidas, prolongando una racha negativa récord.
“Los inversionistas todavía no creen en la recuperación”, afirmó Brian Mulberry, estratega jefe de mercados de Zacks Investment Management, que cerró su posición en Nike hace unos dos años. Para él, el plan de recuperación de Hill aún no ha mostrado ningún “progreso medible” que permita decir: “Ah, bien, está funcionando”.

Según Mulberry, mejorar las relaciones con los mayoristas y las cadenas de suministro no ocurrirá de la noche a la mañana, y probablemente todavía falten tres o cuatro trimestres para que se concrete una recuperación.
En general, los minoristas de ropa deportiva enfrentan debilidad en Norteamérica. Tras publicar sus resultados más recientes, Dick’s Sporting Goods Inc., matriz de Foot Locker, el fabricante de calzado On y Under Armour Inc. dijeron a analistas que operaban en un entorno de ventas marcado por fuertes descuentos. Nike no publicará sus resultados del primer trimestre fiscal hasta dentro de varias semanas.

“Hemos dejado claro que la recuperación de Nike no será lineal”, señaló un portavoz de la compañía en un comunicado enviado por correo electrónico. “Las recuperaciones exitosas impulsadas por una marca siguen una secuencia importante: estabilizar, reestructurar y luego crecer. Estamos concentrados en ejecutar ese plan y crear valor sostenible de largo plazo para los accionistas”.
Wall Street está ampliamente dividido sobre las perspectivas de Nike, que cuenta con 16 recomendaciones equivalentes a comprar, 24 de mantener y cuatro de vender. El precio objetivo promedio de las acciones implica un avance del 28% respecto del cierre del martes, según datos recopilados por Bloomberg, pero al menos una docena de firmas han rebajado su recomendación sobre la acción este año.
La rebaja más reciente llegó el miércoles de Truist Financial Corp., que redujo su recomendación de comprar a mantener. El analista Joseph Civello afirmó que está “cada vez más cauteloso” respecto de Nike tras el informe de resultados de Dick’s del martes, que puso de relieve “tendencias de deterioro” en su negocio de calzado.
Nike, el mayor proveedor de Dick’s, representó aproximadamente el 31% de las compras consolidadas de mercancías de los negocios de Dick’s y Foot Locker, según el último informe anual del minorista presentado en marzo. “Ningún otro proveedor representó el 10% o más de nuestras compras de mercancías del ejercicio fiscal 2025”, señaló Dick’s en el informe.
Después de publicar sus resultados, Nike tendrá otra oportunidad para impresionar a Wall Street durante una jornada para inversionistas en noviembre, cuando tanto analistas como accionistas querrán conocer los avances del plan de recuperación. Michael Obuchowski, director de inversiones de Merlin Asset Management, afirma que los inversionistas buscan un crecimiento sostenido de las ventas antes de volver a apostar con fuerza por las acciones.
“Tienen que demostrar que cuentan con productos innovadores capaces de competir con todos los nuevos participantes”, afirmó.







