
El gobierno de Bolivia eliminó el subsidio al diésel para grandes consumidores y congeló el precio para el resto de la población ante una aguda escasez de combustibles que paraliza la producción de alimentos.
Una de las razones principales de la medida del presidente se debe a que, como Bolivia importa la mayor parte del diésel que consume, mantener un subsidio para todos los sectores se volvió financieramente difícil para el Estado debido al agotamiento de las reservas internacionales.
Desde el lunes y tras la eliminación del subsidio, el diésel, el carburante más escaso, pasó de costar 0,85 a 1,56 dólares por litro para empresas corporativas, exportadores, compañías mineras y la gran industria. En tanto, la gasolina, que mueve gran parte del transporte público, mantiene la subvención.
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“El gobierno busca reordenar la economía, mejorar el abastecimiento y corregir la distorsión de precios”, dijo el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo.
Según el gobierno, al eliminar los subsidios al combustible para grandes industrias e incrementar su costo, se desincentiva un mercado negro donde gran parte del producto se vende a más del doble.
El ajuste busca “sincerar la economía, la alta carga fiscal por importación, frenar el contrabando, la reventa ilegal y garantizar el abastecimiento”, explicó el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco.
Como se recuerda, la escasez de gasolina y diésel derivó en un estallido social de 53 días de protestas con cortes de ruta entre junio y julio que asfixiaron a La Paz y otras ciudades. Los bloqueos fueron en rechazo a la escalada de los precios de los alimentos y en demanda de la renuncia del mandatario, que lleva nueve meses en el poder. Tras ello, Paz decretó el estado de excepción para frenar las protestas.
El gobierno gastó 1,203 millones de dólares para importar combustibles el primer semestre del año, según el privado Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE). La anterior administración destinó 3,300 millones de dólares en 2024, según datos oficiales.
A su vez, Paz alcanzó acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1,900 millones de dólares en créditos, así como con otros organismos financieros, para estabilizar la economía tras casi 20 años de gobiernos de izquierda que derivaron en una crisis de la industria gasífera por falta de inversiones extranjeras.
Elaborado con información de AP.








