
El poderoso fenómeno de El Niño, que ya está alterando los patrones climáticos globales, tiene un 75% de probabilidades de convertirse en un episodio histórico y superar todos los registros desde 1950, según el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos.
El Niño probablemente seguirá intensificándose hasta finales de año, informó el centro meteorológico el jueves. Cuanto mayor sea su intensidad, más probable será que genere efectos previsibles en el clima global.
El Niño, que surgió en junio, se ha intensificado desde entonces, agravando la sequía en Centroamérica y avivando los incendios forestales en Indonesia. La sequía ha ralentizado el tráfico en el Canal de Panamá, mientras que los incendios han impulsado los precios del aceite de palma. Estas perturbaciones se suman a la inflación y a las presiones sobre las cadenas de suministro, ya elevadas por la guerra en Irán.
El fenómeno también ha reducido la actividad de huracanes en el Atlántico a algunos de sus niveles más bajos desde 1941, mientras favorece la formación de tormentas en el Pacífico, desde Hawai hasta China.
Se prevé que el próximo invierno traiga nuevos riesgos, entre ellos inundaciones en California, sequía en partes de Australia y olas de calor en India y el sur de Asia.
La intensidad de El Niño se mide a partir de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial. En una región clave vigilada por meteorólogos estadounidenses, las aguas ya se encuentran 1.8 °C por encima de lo normal y podrían superar los 2.5 °C, lo que marcaría un récord. Cuanto más se caliente el océano, mayor será su capacidad para alterar la circulación atmosférica y los patrones climáticos globales.
El récord anterior se registró en 1982-83, cuando las temperaturas llegaron a situarse 2.4 °C por encima de lo normal, según el índice oceánico relativo de El Niño, conocido como RONI.






