
Estados Unidos y Canadá han forcejeado durante décadas por el comercio, pinchándose mutuamente sin descanso en puntos sensibles como las importaciones canadienses de madera blanda y el acceso de Estados Unidos al mercado lácteo protegido de Canadá.
La estrategia beligerante del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para tratar con Canadá marca una desviación extraordinaria de la relación tradicionalmente cooperativa entre ambos países. Trump ha gravado productos canadienses con aranceles —en un intento de traer de vuelta la manufactura a Estados Unidos— y ha reiterado comentarios incendiarios sobre convertir a Canadá en el 51º estado de Estados Unidos.
La población canadiense está harta. Una petición para expulsar al embajador de Estados Unidos, un aliado de Trump, ha reunido casi 218,000 firmas desde el 21 de julio. Entre otras cosas, la campaña acusa al embajador Pete Hoekstra de haber “normalizado” el discurso de Trump sobre la anexión de Canadá.
A medida que se acerca la fecha límite, ambos países buscan una tregua que evite la nueva ronda de aranceles.
“Estamos negociando”, dijo a la prensa el lunes el primer ministro canadiense, Mark Carney, hablando en francés. ”Las negociaciones son muy intensas y delicadas. Este no es el momento de hablar de negociaciones en público”.

Buscando una salida
Casi el 72% de las exportaciones de productos canadienses el año pasado se dirigieron a Estados Unidos. Y el gobierno de Trump podría mostrarse cauto a la hora de imponer un nuevo arancel elevado —pagado por importadores estadounidenses que intentan trasladar el costo a los consumidores mediante precios más altos— antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre. Los votantes estadounidenses ya están frustrados por el alto costo de vida.
Majerus señaló que Estados Unidos busca que Canadá compre más equipo militar estadounidense, incluidos cazas F-35; que participe en la defensa antimisiles “Cúpula Dorada” de Trump, y que dé a Estados Unidos mayor acceso a minerales críticos, reduciendo así la dependencia de Estados Unidos de suministros precarios provenientes de la rival geopolítica China.
Los canadienses querrían alivio de los aranceles de Estados Unidos sobre el acero y el aluminio, así como sobre la madera blanda, que, según Estados Unidos, recibe subsidios gubernamentales injustos.
Con información de AP







