
La volatilidad de las monedas de mercados emergentes cayó a su nivel más bajo desde comienzos de año, lo que ha reactivado las estrategias de carry trade, especialmente las enfocadas en América Latina, considerada una de las regiones con los retornos potenciales más atractivos.
La región ofrece tasas de interés más altas que la mayoría de sus pares entre las economías en desarrollo, lo que permite a los inversionistas obtener ganancias adicionales mediante estrategias que consisten en endeudarse en monedas con tasas bajas e invertir en aquellas que ofrecen un mayor rendimiento. Además, las monedas latinoamericanas son las más atractivas entre los mercados emergentes según una de las métricas más utilizadas por los operadores: la relación entre carry y riesgo.
América Latina también ofrece una ventaja adicional mientras la guerra con Irán vuelve a intensificarse: muchos países de la región son exportadores de petróleo, por lo que están relativamente protegidos del impacto de un aumento de los precios del crudo. El Brent superó los US$ 90 por barril el lunes, su nivel más alto desde mediados de junio, en medio de la escalada de las hostilidades en Medio Oriente.
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“Las monedas latinoamericanas vuelven a demostrar que están entre las de mejor desempeño en el mercado cambiario”, afirmó Chris Turner, director global de mercados y responsable regional de investigación para Reino Unido y Europa Central y del Este de ING Bank NV en Londres. “La baja volatilidad cambiaria está canalizando flujos hacia estrategias de carry en una región menos expuesta al impacto del shock energético que Europa, Medio Oriente y África, así como Asia”, dijo.
Las monedas latinoamericanas han generado este año los mayores retornos en estrategias de carry trade dentro de los mercados emergentes. Una estrategia que toma préstamos en dólares e invierte en pesos colombianos acumula un retorno del 21%; otra enfocada en el real brasileño gana un 12.7%, y una basada en el peso argentino avanza un 12.6%. En contraste, las estrategias que compran zlotys polacos, rupias indonesias y bahts tailandeses pierden al menos un 5%.
La volatilidad cambiaria global aumentó cuando comenzó la guerra con Irán a fines de febrero, pero desde entonces ha seguido una tendencia descendente. Un indicador de volatilidad implícita a un mes para monedas de mercados emergentes cayó el jueves a su nivel más bajo desde enero, según un índice de JPMorgan Chase & Co. El indicador ha retrocedido a medida que los bancos centrales han buscado contener movimientos excesivos de las monedas y las tensiones comerciales se han moderado. Una menor volatilidad es fundamental para las estrategias de carry, ya que evita que la ventaja de las tasas de interés quede anulada por movimientos adversos del tipo de cambio.

El real brasileño encabeza a todas las monedas de mercados emergentes en la métrica de carry ajustado por riesgo, con una puntuación actual de 1.33, según una lista de 27 monedas elaborada por Bloomberg. El peso colombiano ocupa el tercer lugar con 1.31 y el peso mexicano el quinto con 0.91. La relación se calcula a partir de la diferencia entre las tasas de interés a tres meses de la moneda objetivo y la moneda de financiamiento, dividida por su volatilidad implícita.
También influyen factores propios de los mercados locales, especialmente en Colombia y Brasil, que favorecen movimientos independientes del conflicto externo, según Brendan McKenna, estratega de monedas y tasas latinoamericanas de Societe Generale.
“La situación particular de Colombia es positiva gracias al resultado promercado de las elecciones y a un banco central que aún apunta a seguir elevando las tasas de interés”, dijo McKenna. “En Brasil ocurre lo contrario, en nuestra opinión. La política interna podría evolucionar hacia un escenario menos favorable para el mercado, mientras que el Banco Central de Brasil podría comenzar a recortar las tasas tan pronto como en agosto”.
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Los bancos de Wall Street han favorecido las monedas de mayor rendimiento en los mercados emergentes. Estrategas de Citigroup Inc. recomendaron recientemente a sus clientes tomar posiciones largas en una canasta compuesta por el real brasileño, el peso colombiano, el peso mexicano y la lira turca, utilizando el euro y el dólar estadounidense como monedas de financiamiento. JPMorgan Chase & Co., por su parte, mantiene una sobreponderación en el peso colombiano, beneficiado por algunas de las tasas de interés reales más altas de América Latina.
Según estimaciones de Citigroup Inc., la mayor parte de las posiciones actuales de carry mantenidas por los inversionistas se concentra en América Latina, especialmente en Brasil y Colombia.
“Si la Reserva Federal mantiene sin cambios las tasas de interés, los activos de mercados emergentes pueden seguir mostrando un buen desempeño, particularmente las monedas con alto carry respaldadas por sólidos fundamentos macroeconómicos y entornos políticos estables, como Colombia”, afirmó Vandana Bhatter, responsable de ventas corporativas de divisas para Asia-Pacífico en el banco estadounidense, desde Singapur.

Aun así, la historia de América Latina demuestra que el optimismo puede desvanecerse rápidamente.
“América Latina no está exenta de riesgos”, dijo Edwin Gutiérrez, responsable de deuda soberana de mercados emergentes en Aberdeen, en Londres. “Tenemos las elecciones en Brasil y, en Colombia, ya existe mucho optimismo sobre la trayectoria de consolidación fiscal, respecto de la cual personalmente creo que conviene mantener cierto escepticismo”.
“Además, está el riesgo de El Niño, que amenaza a las monedas andinas”, como el peso chileno, el sol peruano y el peso colombiano, añadió.
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Mayores exportaciones
Las monedas latinoamericanas también parecen bien posicionadas para superar a sus pares gracias a las perspectivas favorables para sus exportaciones, además de sus elevadas tasas de interés, según Brandywine Global Investment Management.
“Hay una mejora en los superávits de cuenta corriente debido al crecimiento de las exportaciones de materias primas —petróleo y minería— y, más recientemente, al aumento de las exportaciones manufactureras impulsadas por el nearshoring”, afirmó Carol Lye, gestora de portafolios de Brandywine en Singapur.
“Además, los bancos centrales de América Latina endurecieron antes su política monetaria, llevando las tasas nominales a niveles elevados. Ahora que la inflación se ha debilitado, los altos rendimientos reales ayudan a mantener el atractivo de las monedas latinoamericanas”, señaló.







