
Los operadores de mercados emergentes recurren cada vez más a monedas como el euro y el dólar australiano para financiar sus apuestas en economías en desarrollo, mientras el dólar estadounidense recupera fuerza.
Gestoras de fondos como Invesco Ltd. y AllianceBernstein figuran entre las firmas que afirman depender cada vez menos del dólar para financiar posiciones en monedas de mayor rendimiento. Morgan Stanley recomendó a sus clientes expresar una visión positiva sobre divisas de mercados emergentes frente a una cesta más amplia integrada no solo por el dólar, sino también por el euro y el yen. Citigroup Inc., por su parte, sugirió recientemente apostar a que el real brasileño se fortalecerá frente al euro y al dólar australiano.
“No estamos financiando las monedas de mayor rendimiento con dólares estadounidenses, sino con otras monedas”, señaló Christian DiClementi, responsable de deuda de mercados emergentes en AllianceBernstein. “En este momento no tenemos una convicción clara sobre la dirección del dólar”.
LEA TAMBIÉN: Dólar se moverá en julio al compás del cambio de gobierno y Fed, ¿cuál será su piso?
Wim Vandenhoeck, codirector de deuda de mercados emergentes de Invesco, está aplicando una estrategia similar. Explica que la firma ha diversificado las monedas utilizadas para financiar algunas de sus estrategias, incorporando el euro, el dólar canadiense y, en menor medida, el yen.
La debilidad del dólar dio un nuevo impulso a los mercados emergentes el año pasado. Sin embargo, la recuperación de la moneda estadounidense en los últimos meses ha afectado algunas de las operaciones favoritas de los inversionistas, erosionando el rally de los mercados de deuda y llevando temporalmente a terreno negativo el desempeño anual del índice de monedas emergentes.
El renovado optimismo sobre el dólar ha sido impulsado, en parte, por la llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal. Su compromiso con la estabilidad de precios y un tono considerado más restrictivo reforzaron las expectativas de que tasas de interés más elevadas en Estados Unidos respaldarán a la moneda.

Pero si bien factores como las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial han contribuido a sostener al dólar, “la estrategia de carry trade en mercados emergentes sigue ofreciendo oportunidades atractivas”, señaló Vandenhoeck.
Las operaciones de carry trade —que consisten en endeudarse en monedas con tasas bajas para invertir en otras con tasas más altas— han sido una importante fuente de rentabilidad en los mercados emergentes. Financiar compras de reales brasileños, pesos colombianos y liras turcas mediante posiciones cortas en dólares ha generado un retorno de 26% desde que el presidente Donald Trump anunció una amplia batería de aranceles globales en abril de 2025.
Colombia y Brasil, que ofrecen algunas de las tasas de interés reales más altas entre las economías emergentes, han visto apreciarse sus monedas al menos 5% frente al dólar este año. Si la Reserva Federal vuelve a subir las tasas, el diferencial de rendimientos se reducirá y disminuirá la rentabilidad de esa estrategia.
LEA TAMBIÉN: HSBC advierte sobre un repunte “explosivo” del dólar, ¿qué debe pasar?
Aunque el interés por esta estrategia sigue siendo elevado, los inversionistas muestran una mayor cautela respecto a los riesgos de utilizar el dólar como moneda de financiación. Según una encuesta reciente de HSBC Holdings Plc realizada entre 101 instituciones que administran en conjunto US$ 432,000 millones en activos de mercados emergentes, un dólar más fuerte desplazó a los riesgos geopolíticos como la principal preocupación para los inversionistas. El sondeo también mostró que las preferencias en renta fija “han girado claramente” hacia la deuda denominada en moneda fuerte.
Cathy Hepworth, responsable de deuda de mercados emergentes en PGIM Fixed Income, mantiene una posición favorable al dólar en sus carteras, aunque continúa viendo valor en algunas monedas de alto rendimiento. En ciertos casos utiliza el yen como moneda de financiación para aprovechar los diferenciales de tasas.
Para muchos gestores, la decisión de dejar de financiar exclusivamente con dólares responde menos a la expectativa de una apreciación sostenida del billete verde que a la necesidad de gestionar la volatilidad. Esa volatilidad reapareció el jueves, cuando un informe de empleo en Estados Unidos más débil de lo esperado hizo caer hasta 0.7% al índice Bloomberg Dollar Spot.

Si bien una apreciación desordenada del dólar constituye un riesgo importante, las políticas comerciales y geopolíticas de EE.UU., cada vez más confrontacionales, deberían limitar la fortaleza de la moneda y reducir la probabilidad de un escenario extremo, según Thierry Larose, gestor de cartera de Vontobel.
Para Bill Campbell, responsable de los equipos de deuda soberana global y mercados emergentes en DoubleLine Capital, tiene sentido diversificar durante el verano las monedas utilizadas para financiar operaciones en mercados emergentes. Sin embargo, advirtió que no conviene abandonar completamente el dólar como fuente de financiación, dado que aún persiste incertidumbre sobre el rumbo de la política monetaria de la Reserva Federal.
“No es una conclusión inevitable que el dólar vaya a dispararse”, afirmó. “¿Qué ocurriría si Warsh finalmente decide que es mejor esperar hasta diciembre antes de subir las tasas?”.







