
La guerra en Oriente Medio desató una nueva ola de turbulencia en los mercados globales, después de que el petróleo superara los US$ 100 por barril, lo que provocó pérdidas en acciones y bonos. El dólar se apreciaba frente a la mayoría de las principales divisas.
La caída de las acciones se profundizó tras su peor semana desde octubre, con el S&P 500 retrocediendo más del 1%. Los bonos del Tesoro a 10 años registraban su sexta sesión consecutiva al alza —la racha más larga desde agosto— ya que el encarecimiento de la energía avivaba los temores inflacionarios pese a los riesgos para el panorama económico. Los operadores prevén que el próximo recorte de un cuarto de punto de la Reserva Federal no llegará antes de septiembre.
Hacia las 13H55 GMT, el índice Dow Jones cedía 1.59%, el Nasdaq retrocedía un 1.36% y el S&P 500 perdía un 1.43%.
“Nos vemos sacudidos por los acontecimientos en Oriente Medio y el precio del petróleo”, comenta Steve Sosnick, de Interactive Brokers, a la AFP.
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Los precios del crudo han superado los US$ 100 por barril por primera vez desde 2022, debido a las interrupciones en el comercio marítimo de petróleo en el estrecho de Ormuz y por los ataques contra instalaciones energéticas en Oriente Medio. Esto supone un aumento de US$ 40 con respecto al inicio del año.
“Cuanto más dure, mayor será el impacto económico y más difícil será recuperarse”, advierte Sosnick.
El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó el lunes que los países del G7 sopesan recurrir a sus reservas estratégicas de petróleo.
Si bien esto moderó el aumento de los precios el lunes, “no es una solución perfecta, porque tiene un carácter intrínsecamente limitado”, señala Sosnick.

Precios se disparan
Los mercados en todo el mundo se han visto sacudidos por la interrupción del suministro desde el Golfo Pérsico. Los precios del petróleo y el gas se han disparado mientras Estados Unidos e Israel continúan atacando a Irán, y la República Islámica responde con misiles y drones en todo Medio Oriente. Un aumento sostenido de los costos energéticos podría provocar un repunte de la inflación y frenar el crecimiento económico.
“La guerra entre Estados Unidos e Irán está poniendo a prueba la resiliencia ante un shock energético”, dijo Thierry Wizman, de Macquarie Group. “Esto es relevante en la medida en que los banqueros centrales recordarán que un aumento generalizado de los precios de las materias primas precedió al estallido inflacionario de 2022”.
El crudo Brent se disparó hasta casi US$ 120 por barril el lunes, desde alrededor de US$ 72 antes de la guerra, ya que el cierre efectivo del estrecho de Ormuz ha afectado en gran medida las exportaciones de los productores. Los precios cedieron levemente tras conocerse que los ministros de Finanzas del Grupo de los Siete discutirían el lunes una posible liberación conjunta de reservas de petróleo.

A medida que la escalada del conflicto en Irán golpea a los mercados globales, las acciones estadounidenses enfrentan un riesgo creciente de una fuerte liquidación este año, según el veterano estratega Ed Yardeni, quien actualizó sus previsiones para lo que describe como “tiempos vertiginosos”.
Yardeni elevó a un 35% la probabilidad de un colapso del mercado para el resto del año, tras el 20% que pronosticaba anteriormente. Al mismo tiempo, redujo las probabilidades de un “melt-up” —un rally impulsado más por el entusiasmo de los inversores que por fundamentos sólidos— a apenas un 5%, desde un 20%.
Los operadores no están preparados para una corrección en el S&P 500 que podría llevar al índice a caer hasta un 10% desde su máximo como resultado de la guerra en Irán, según la mesa de operaciones de JPMorgan Chase & Co. Andrew Tyler, jefe de inteligencia de mercados globales de JPMorgan, adoptó el lunes una postura “tácticamente bajista”.
Elaborado con información de AFP y Bloomberg








