
El presidente estadounidense Donald Trump se dispone a lanzar una reserva estratégica de minerales críticos con US$ 12,000 millones de capital inicial, en un intento por aislar a los fabricantes de shocks de oferta mientras Estados Unidos busca reducir su dependencia de las tierras raras y otros metales chinos.
El mandatario explicó, durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, que la creación de la reserva se financiará con una combinación de US$ 10,000 millones aportados por el Banco de Exportación e Importación y otros 2,000 millones procedentes de inversiones privadas.
Trump agregó que las empresas privadas involucradas son los fabricantes de vehículos General Motors y Stellantis y el fabricante de aviones y contratista de defensa Boeing, que se suman así a la estrategia de la Casa Blanca para asegurar las cadenas de suministro de tierras raras.
Durante la presentación, miembros del gabinete de Trump describieron esta iniciativa como un esfuerzo para contrarrestar el dominio de China en los minerales que son cruciales para la fabricación de vehículos eléctricos y chips o la industria de defensa.

Los llamados minerales críticos son insumos esenciales para la fabricación de semiconductores, baterías de última generación y una amplia gama de productos tecnológicos que Washington considera clave para la economía y la seguridad nacional.
La Administración Trump agregó que durante esta semana serán anunciadas 11 naciones que se sumarán a la colación de comercio de minerales críticos que Estados Unidos mantiene actualmente con Australia, Japón, Corea del Sur, Arabia Saudita y Tailandia.
Proyecto Vault
La iniciativa, denominada Proyecto Vault, combinará US$ 1,670 millones de capital privado con un préstamo de US$ 10,000 millones del Export-Import Bank de EE.UU. para adquirir y almacenar minerales destinados a automotrices, empresas tecnológicas y otros fabricantes.
Los detalles de la iniciativa, que representaría una reserva inédita para el sector privado en EE.UU., fueron descritos por altos funcionarios de la administración, que pidieron no ser identificados al tratarse de un plan que aún no ha sido anunciado.
Se trata de una iniciativa similar a la actual reserva estratégica de petróleo del país. Pero en lugar de crudo, se enfocará en minerales —como galio y cobalto— utilizados en productos como iPhone, baterías y motores de avión. Se espera que la reserva incluya tanto tierras raras como minerales críticos y otros elementos estratégicos sujetos a precios volátiles.
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La iniciativa representa un compromiso significativo para acumular minerales considerados críticos para la economía industrial —incluidos los sectores automotor, aeroespacial y energético— y subraya el esfuerzo de Trump por separar las cadenas de suministro estadounidenses de China, el principal proveedor y procesador mundial de minerales críticos.
El proyecto cuenta hasta ahora con la participación de más de una docena de empresas, entre ellas General Motors Co., Stellantis NV, Boeing Co., Corning Inc., GE Vernova Inc. y Google, de Alphabet Inc. Tres casas de comercio de materias primas —Hartree Partners LP, Traxys North America LLC y Mercuria Energy Group Ltd.— se sumaron para gestionar las compras de los insumos que alimentarán la reserva.
El directorio del Ex-Im votará más tarde el lunes la autorización del préstamo récord a 15 años, más del doble del mayor acuerdo ejecutado hasta ahora por el banco.
Trump se reunirá el lunes con la directora ejecutiva de GM, Mary Barra, y con el magnate minero Robert Friedland, quienes representan tanto a productores como a usuarios de minerales críticos.

EE.UU. ya opera una reserva nacional de minerales críticos destinada a su base industrial de defensa, pero no cuenta con una reserva para necesidades civiles. Bajo Trump, el país también ha dado el inusual paso de invertir directamente en empresas mineras nacionales para impulsar la producción y el procesamiento de tierras raras dentro del país.
La administración ya ha firmado acuerdos de cooperación con Australia, Japón, Malasia y otros países sobre este tema. Además, presionará a más naciones para avanzar en este tipo de pactos durante una cumbre de decenas de países que se celebrará el miércoles en Washington.
El esfuerzo por reducir el riesgo en la cadena de suministro de minerales cobró nuevo impulso el año pasado, después de que China endureciera los controles a la exportación de algunos materiales. Eso llevó a algunos fabricantes estadounidenses a recortar producción y puso de relieve el grado de influencia de Pekín.
La nueva iniciativa ofrecerá a los fabricantes participantes una forma de proteger sus negocios de las oscilaciones de los precios de los materiales clave sin tener que mantener sus propias existencias.
Elaborado con información de Bloomberg y EFE








