
La Guardia Nacional, una fuerza militar de reserva, cumple este 13 de agosto un año desplegada en las calles de Washington D.C. como parte del plan que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció para «combatir la delincuencia» en la ciudad.
Aunque el presidente desplegó a los agentes también en otras ciudades, como Los Ángeles, Chicago o Portland, aquellos operativos fueron desmantelados y, a día de hoy, el de Washington es el único que se mantiene de forma permanente.
Además, y según ha confirmado el Pentágono, la Guardia Nacional continuará patrullando la ciudad hasta el 20 de enero de 2029 “o hasta que el presidente la dé por terminada”.
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Oposición y apoyo de la medida
La medida contó con el rechazo de parte de la ciudadanía, que se manifestó en contra en varias ocasiones (las protestas más masivas se produjeron en septiembre de 2025), pero también ha recibido el apoyo de residentes y comerciantes que valoran la seguridad que transmite la presencia de los agentes.
Otras organizaciones, como el Centro Brennan por la Justicia, cuestionan la legalidad de la medida, ya que defienden que «la toma de control federal de la policía de Washington» solo debería aplicarse «para casos muy específicos y por periodos cortos, no para una ‘ocupación’ prolongada de años».

Los datos de violencia en Washington
El director asociado de Seguridad Pública del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP, por sus siglas en inglés), Chandler Hall, aseguró en declaraciones a EFE que «la Administración ha intentado llevarse el crédito por el descenso en las tasas de delitos violentos, pero la realidad es que estas disminuciones históricas ya se estaban produciendo en 2023 y 2024, mucho antes de la llegada de las tropas federales».
Hall, que ha dirigido una investigación sobre los datos de violencia tras el despliegue de la Guardia Nacional, afirma que “no han tenido un efecto cuantificable en la reducción de los delitos violentos”.
El experto explica que “en 2024, los delitos violentos en Washington D. C. ya se encontraban en su nivel más bajo de los últimos 30 años y la tasa de homicidios en 2025 fue más baja que en ciudades como St. Louis y Baltimore, donde no se ha desplegado la Guardia Nacional”.
Para Hall, no se trata solo de que no haya una situación de emergencia de seguridad avalada por las estadísticas, sino que ni siquiera hay una percepción ciudadana de riesgo, “en consonancia con la histórica disminución de los delitos violentos, el número de estadounidenses en todo el país que perciben la delincuencia como un problema grave ha disminuido por segundo año consecutivo”.
El coste del despliegue
Hall es crítico con los «costes elevadísimos» de la medida y asegura que «el dinero de los contribuyentes se aprovecharía mejor invirtiéndolo en programas de intervención contra la violencia».
Mientras continúa el debate político y social sobre la pertinencia del despliegue, los agentes de la Guardia Nacional siguen en Washington y su presencia se ha convertido en una imagen cotidiana: es habitual verlos caminando por las principales calles o apostados en estaciones del metro de la ciudad.
Con información de EFE







