
“Es algo gracioso de decir, pero gracias a esos primeros 200 usuarios de Perú que nos encontraron orgánicamente, casi de casualidad, ahora estamos haciendo una primera inversión de US$100,000 en el mercado peruano”, cuenta Rodrigo Vidal, CEO y cofundador de Wallbit, el banco virtual fundado en Estados Unidos enfocado en trabajadores remoto que participó en el programa de aceleración de Y Combinator en 2023.
La fintech, que nació en 2022 y tiene presencia también en Argentina, acaba de ingresar al Perú con una apuesta de mayor profundidad. Para su primer año, la compañía se ha trazado el objetivo de alcanzar 40,000 usuarios activos. Para ello, está desplegando una estrategia que combina publicidad digital, marketing, eventos y presencia física, con un equipo inicial de 10 integrantes.
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El mercado de los trabajadores remoto
¿Por qué eligieron a Perú como su segundo destino de expansión? Vidal contó a G de Gestión que han estimado que entre 150,000 y 200,000 profesionales en Perú reciben ingresos del exterior, universo al que apunta inicialmente. Se trata principalmente de trabajadores remotos que cobran un salario en dólares de empresas extranjeras, pero viven y realizan buena parte de sus gastos en el país.
“El trabajador que recibe US$2,000 de una empresa extranjera suele terminar armando su propio circuito: una plataforma para recibir el dinero, otra para convertirlo, una cuenta bancaria local para disponer de los soles y, eventualmente, otra herramienta para invertir. Wallbit busca concentrar ese recorrido”, explica.

La propuesta incluye una cuenta bancaria en dólares en Estados Unidos, desde la cual el usuario puede recibir su salario y luego retirar soles hacia una cuenta bancaria peruana, pagar mediante QR o utilizar una tarjeta para sus consumos. También puede invertir en activos estadounidenses a través de la propia plataforma.
“Lo que nosotros resolvemos son flujos de varios saltos entre plataformas, que terminan siendo costosos y lentos”, detalla Vidal.
Así, su competencia no estaría necesariamente en la banca tradicional, sino en productos que fueron creados para otros usos —como remesas o criptomonedas— y que terminaron siendo utilizados por trabajadores remotos para resolver sus necesidades financieras.
El modelo de negocio de Wallbit no depende de cobrar una comisión por cada vez que el usuario recibe su salario, sino que sus ingresos se obtienen por otras vías, como en las transacciones realizadas con su tarjeta y por productos de inversión. Por ello, han lanzado varios productos que permita alagar el tiempo de permanencia del usuario de la fintech.
Cabe indicar que, de acuerdo a la experiencia de Wallbit en Argentina, un trabajador remoto o freelancer empieza cobrando US$2,000 mensuales en promedio, pero luego eleva sus ingresos con el tiempo y, en paralelo, acumular ahorros.
“Hoy principalmente el uso de la fintech es transaccional y lo que creemos es que, en el tiempo, la cuenta de inversiones es lo que va a terminar teniendo mucho más protagonismo en los ingresos de Wallbit”, señala.
La prueba peruana
Para llegar a los 40,000 usuarios en su primer año en Perú, la fintech que también tiene operación en Colombia, no pretende simplemente aumentar el presupuesto y esperar resultados. Vidal explica que su estrategia consiste en probar distintos canales y medir rápidamente cuáles funcionan. El equipo local revisará semanalmente qué usuarios llegan, qué productos utilizan y qué tan frecuente es su actividad.
Las primeras señales, estima, podrían aparecer en unos tres meses. “No es que vamos a estar un año y vemos qué pasa”, comenta.
La expansión, además, no parte de una compañía que necesite capital para sostener su operación. Según Vidal, Wallbit alcanzó el punto de equilibrio “hace tiempo” y que parte de su ingreso a Perú se financia con los recursos generados por el propio negocio. Actualmente procesa un volumen anualizado de aproximadamente US$600 millones y espera seguir incrementándolo con la expansión regional.
No obstante, la fintech evalúa una nueva ronda de inversión que podría concretarse en los próximos 12 meses. La diferencia, sostiene Vidal, es que no sería una ronda para sobrevivir, sino para acelerar el crecimiento y replicar su modelo en nuevos mercados.
Alianzas y nuevos mercados
La compañía también ve posibilidades de construir alianzas con entidades financieras locales. En Argentina, por ejemplo, ya trabaja con Banco Santander: Wallbit cubre la necesidad de una cuenta financiera en Estados Unidos, mientras que un socio local puede facilitar las operaciones que el trabajador realiza en el país donde vive.
Para Camila Boero, country manager de Wallbit Perú, el desafío será convertir esa primera tracción en una relación de largo plazo. Con experiencia previa en fintech, Boero considera que existe espacio para desarrollar el producto entre profesionales que hoy todavía deben combinar distintas herramientas para cobrar y administrar sus ingresos. También apunta a aprovechar el talento peruano conforme crezca el equipo local.

Cinco mercados hacia 2027
La expansión peruana es parte de un plan regional más amplio. Vidal proyecta que hacia fines de 2027 Wallbit tenga presencia en alrededor de cinco mercados. México podría ser el siguiente destino.
Ello le permitiría acelerar el volumen anualizado de transacciones que se procesan dentro de la plataforma, que asciende a US$ 600 millones este 2026. Además, proyecta alcanzar los 100,000 usuarios este año en los diferentes mercados donde operan, un crecimiento de doble dígito respecto al 2025.
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Datos de Wallbit
- Historia: Fundada a finales de 2022 en Estados Unidos por Rodrigo Vidal, Tomás Bruzza, Martín Tito Gira y Braian Fritz, Wallbit se consolidó tras su paso por la aceleradora Y Combinator y la validación de su modelo.
- Propuesta de valor de la fintech: Está diseñada para profesionales que generan ingresos desde el exterior, residen en el país y necesitan bancarizar sus fondos en moneda dura. El perfil comprende a contratistas del sector tecnológico (tech contractors), empleados remotos, fundadores de startups, agencias, creadores de contenido y freelancers con ingresos recurrentes en áreas como marketing digital, diseño y redacción corporativa (copywriting).

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.








