
Gestión sostenible.- Dentro de un pequeño cuarto en una oficina de San Isidro (Lima), cuatro pantallas se encienden. En cada una se proyecta un futuro distinto de cómo podría verse el mundo en 30 años si la humanidad -incluidas las empresas, por supuesto- no actúa para mitigar los efectos del cambio climático. El escenario de colapso es el más temido: la población sobrevive en medio de restricciones de alimentos y energía. Frente a este probable futuro aún ficticio —recreado con inteligencia artificial por la consultora EY—, el Perú empieza a preparar el terreno para que las compañías adopten estándares globales de reporte climático y sus informes de sostenibilidad sean verificados.

Cifras que revelan brecha climática
Cabe indicar que el sector privado peruano aún enfrenta brechas relevantes en materia climática. Según el informe “Sostenibilidad: del compromiso a la acción” (2025), elaborado por Pacto Global de la ONU, si bien el 80% de 237 empresas peruanas encuestadas afirma contar con planes de sostenibilidad, solo el 59% dispone de presupuesto asignado para ejecutarlos y apenas el 44% cuenta con métricas y KPIs definidos para medir avances. Más crítico aún: únicamente el 23% involucra directamente a la alta gerencia en estos temas.
A ello se suma un desafío estructural: la calidad y verificabilidad de la información de sostenibilidad reportada. El diagnóstico sobre divulgación de sostenibilidad y cambio climático, elaborado y publicado por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) en octubre del 2025, evidencia que, aunque un 69% de las empresas supervisadas declara contar con políticas ambientales, solo el 48% mide emisiones de gases de efecto invernadero y apenas el 38% establece objetivos y metas claras de reducción de CO₂. Además, el informe subraya la escasa verificación externa de los reportes, lo que limita su confiabilidad y comparabilidad.
“El dato importante es que no existe información sistemática sobre la verificación de sus reportes. En ese caso, es más probable que las cifras que se reportan sobre reducción de emisiones tengan sesgos a la baja”, advierte Antonio Benites, líder de Sostenibilidad y Cambio Climático de EY. En Perú, agrega, “el número de compañías que somete sus reportes de sostenibilidad a auditoría independiente aún es reducido”.

El informe de la SBS -que considera a 32 empresas que publican sus reportes y ocho que elaboran reportes internos- también revela que, en el caso de los bancos, por ejemplo, se priorizan los temas de comunidad y sociedad, ética y transparencia, mientras que el tema de cambio climático se encuentra rezagado.
“En general, la agenda ESG se concentra en lo social y de gobernanza, dejando rezagada la integración del cambio climático como tema prioritario. Para avanzar hacia reportes más alineados con estándares internacionales, las entidades deberán reforzar la incorporación de temas climáticos, ambientales y de resiliencia, integrándolos en su narrativa estratégica y conectándolos con el desempeño financiero”, advierte el informe.
“Si no tomamos decisiones políticas climáticas y los reguladores no exigen que las empresas reporten sus avances e impactos, en algún momento será un tema que podría complicarse más”, señala Benites. En su opinión, el sistema financiero juega un rol determinante. “La industria financiera puede empezar a controlar el financiamiento hacia actividades que no gestionen adecuadamente sus impactos ambientales”, explica el ejecutivo de EY.
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Preparando el terreno
Pero el panorama podría cambiar en el corto plazo. En 2024, la SBS publicó su Hoja de Ruta de Cambio Climático y Finanzas Sostenibles. G de Gestión consultó al supervisor sobre los avances de este plan y qué novedades serán públicas este año.
Al respecto, la entidad anunció que durante el primer semestre del 2026 publicará la “Guía sobre la Gestión de los Riesgos derivados de la Sostenibilidad”, orientada a empresas del sistema financiero, de seguros y AFP. “El documento busca incorporar progresivamente criterios de sostenibilidad en gobernanza, estrategia, gestión integral de riesgos y divulgación, alineándose con mejores prácticas internacionales”, señala.
Asimismo, la SBS evalúa ajustes regulatorios vinculados a gobierno corporativo, gestión de riesgos y divulgación de información, incluyendo la incorporación de los estándares IFRS (International Financial Reporting Standards) S1 y S2, que establecen lineamientos para la revelación de riesgos y oportunidades relacionadas con sostenibilidad y clima. De concretarse, el Perú se alinearía con mercados como México, Brasil y Chile, donde estas normas ya tienen carácter obligatorio.
“Lo que sabemos es que la SBS ya ha realizado un diagnóstico interno para evaluar cómo impactará la aplicación de estas normas en el sistema financiero. Entonces, tendremos regulación sobre divulgación de sostenibilidad y clima”, sostiene Benites. Y añade: “En el mediano plazo será obligatoria. De que llega, llega”.
La incorporación de estos estándares implicará mayor rigor en la información que hoy se divulga. La exigencia de trazabilidad, métricas comparables y eventualmente verificación independiente. Para Benites, el punto de inflexión será precisamente ese: cuando lo que se declare deba ser verificado. “En el momento en que empiece a verificarse lo que uno reporta y se apliquen estas normas, tendremos mayor precisión en la información y las empresas empezarán a movilizarse un poco más”.
Así, el tránsito del compromiso a la acción —y de la acción a la rendición de cuentas— marcará la diferencia entre un escenario de transformación o uno de rezago para las empresas peruanas.
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Cuatro futuros para la industria, según EY

La consultora EY presenta en Lima su muestra Four Futures, una muestra inmersiva que plantea un escenario base de cambio climático —considerando variables como el aumento de temperatura y la data científica disponible— del que se desprenden tres posibles trayectorias. En el extremo positivo está el escenario de transformación, donde gobiernos, empresas y sistema financiero actúan de forma coordinada. En el otro extremo aparece el escenario de colapso, marcado por inacción, descoordinación y mayores impactos económicos y sociales.
Nadia Malpartida, gerente senior de Sostenibilidad y Cambio Climático en EY Perú, explica que el escenario más deseable —el de transformación— depende de metas climáticas y de un cambio estructural en la forma en que operan las empresas. “Para llegar a ese escenario se requieren nuevos sistemas de colaboración que generen mayor impacto. No basta con fijar objetivos; las organizaciones deben involucrar a toda su cadena de valor y a establecer compromisos sectoriales que van más allá de lo que exige la norma”, explica.
En algunos sectores, como el extractivo o el cementero -dice- competidores han comenzado a construir visiones climáticas compartidas. El enfoque también implica migrar de una economía lineal a una circular, incorporar el concepto de suficiencia en el propósito corporativo y rediseñar productos, procesos y estrategias de marketing para responder a necesidades reales del consumidor, no solo a dinámicas de expansión.
Sin embargo, si estos esfuerzos no se intensifican, el escenario más probable sería el tendencial: aquel en el que se mantienen los compromisos actuales, pero sin garantías de cumplimiento. En el caso peruano, si bien existen metas de mitigación —como no exceder las 179 millones de toneladas de CO2 equivalentes para el año 2035,—, la experta advierte que no hay certeza de que se alcancen sin un plan articulador sólido y decisiones empresariales más firmes.
Los sectores más expuestos hacia 2055 serían aquellos vinculados al consumo masivo, la agroindustria, la manufactura y las cadenas globales de suministro, especialmente por su alta dependencia de agua y energía. De hecho, recuerda que, según el Foro Económico Mundial, cinco de los diez principales riesgos globales en los próximos cinco años estarán relacionados con el cambio climático. “La década es ahora. Si queremos cumplir los compromisos al 2030, el momento de tomar decisiones es 2026”, concluye.

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.









