
Antes de consolidarse como una de las marcas más reconocidas del fitness y la moda urbana con sello vintage, Reebok tuvo sus raíces en el atletismo. A fines del siglo XIX, en el pequeño pueblo inglés de Holcombe Brook, Joseph William Foster comenzó a fabricar y vender zapatillas deportivas. Su primer gran acierto fue un modelo para correr ensamblado con clavos, pensado para mejorar el rendimiento de los atletas. Medallas olímpicas y récords mundiales forjaron su éxito.
Para 1895, Foster fundó junto a sus hijos la compañía J. W. Foster and Sons. Por casi medio siglo, los modelos “Foster” fueron considerados los mejores del mundo para atletas. A finales de 1950, el nombre Reebok como tal, aparece como inspiración en el rhebok gris, un antílope africano conocido por su velocidad y agilidad, identidad que la marca buscaba proyectar.
Del atletismo a fenómeno global: la era Fireman
Su éxito en América llegó en la década de 1980, cuando el empresario Paul Fireman, asombrado por las esencia de Reebok, decidió convertirse en el distribuidor de la marca en Estados Unidos. Aquí viene el punto de inflexión, ya que Reebok apostó por modelos exclusivos para mujeres que practicaban aeróbicos —los Reebok Freestyle, utilizados por Jane Fonda— en paralelo, consolidó su presencia en disciplinas como tenis, running y baloncesto, segmentos entonces dominados mayoritariamente por varones.

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Bajo la dirección de Fireman —según Los Angeles Times— Reebok se convirtió en la tercera empresa líder de la industria deportiva, solo superada por Nike y Adidas. Ya para los años noventa, apostó por el baloncesto (NBA) y fútbol americano (NFL): su caudal de ventas pasó de US$ 13 millones en 1982, a US$ 1,800 millones.
Sin embargo, el rápido ascenso se frenó hacia 1990. De acuerdo con la revista Time, Reebok perdió foco estratégico: cinco presidentes pasaron por la empresa en una década y se priorizó competir en categorías altamente disputadas, como baloncesto y béisbol, en detrimento de su nicho original. “Las mujeres empezaron a sentir que las habíamos perdido de vista (…) y los niños también nos encontraron irrelevantes”, reconoció David Perdue, entonces presidente de Reebok.
Apuesta por los deportes de alta exigencia en el nuevo siglo
En 2006 Reebok fue vendida a Adidas por US$ 3,800 millones, quedando relegada en mercados como la NBA, donde la marca alemana se apropió de sus derechos para competir contra Nike. La relación se rompió en 2022, cuando la marca pasó a manos de Authentic Brands Group (ABG) por unos US$ 2,500 millones.
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Antes, a mediados de la década de 2010, Reebok encontró un nuevo mercado tras alianzas con CrossFit y la UFC, enfocándose en disciplinas de alta exigencia y teniendo como modelos a Connor McGregor, Jon Jones y Ronda Rousey.
Dicho ciclo con la UFC se cerró en 2021, cuando fue reemplazada por Venum como proveedor oficial de artes marciales mixtas. Sin embargo, esa década marcó la llegada directa de Reebok al mercado peruano, a través de tiendas fit hub y outlets —12 en total—.

El (nuevo) ADN de Reebok y su conexión con el mercado peruano
Katherine Muñoz, docente de Administración y Marketing de la UPC, menciona a Gestión que Reebok, a diferencia de marcas como Nike, Adidas y Puma, se ha afianzado en el mercado peruano por el factor precio sin sacrificar calidad y performance.
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Muñoz destaca que Reebok “no compite por ser la opción más barata, sino por ofrecer una relación precio–valor" que incluso incentiva la compra repetida. En Perú, este factor ha permitido que algunos consumidores y coleccionistas se animen a adquirir más de un par, replicando un comportamiento ligado a la nostalgia: “volver a la niñez”, cuando los colores y distintivos noventeros de la marca marcaban estatus y pertenencia.
“Reebok ha logrado un top of mind para modelos clásicos en este mercado saturado”, añade.
En esa línea, Jhonnattan Arriola, coordinador especialista de Comunicación y Marketing Digital en la UPN, enfatiza que Reebok tiene identidad y no se percibe como una marca secundaria, por lo que reinterpreta la moda con una identidad que no busca aprobación, sino, una conexión verdadera y segmentada. Modelos como las Reebok Club C, Classic Leather o Ex-O-Fit son ejemplos de cómo capitalizan con el estilo vintage.

“Reebok combina funcionalidad con una estética clásica, y apuesta por la eficiencia y la comodidad con toques de estilo retro y urbano. Frente a Nike y Adidas, que cuentan con una comunicación mucho más aspiracional, y Puma, que se mueve más desde la moda, Reebok ocupa un espacio propio: lo clásico y la funcionalidad”, argumenta Arriola.
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Delicia Yon Acosta, decana de la Facultad de Comunicaciones de la UPN, señala que el CrossFit funcionó para Reebok como puente de supervivencia clave en la década pasada, pero su “segundo aire” reside en el Social Running y la diversificación local, con líneas como FloatZig y Altair Fitclub.
“La marca evidencia un giro estratégico hacia el running urbano masivo. Reebok busca volumen en las calles y en la comunidad de corredores amateurs, un mercado significativamente más amplio que el nicho del CrossFit”, suscribe.
Karol G y Reebok, ¿por qué esta alianza?
Yon Acosta sostiene que la alianza de Reebok con figuras como Karol G opera mediante un mecanismo de transferencia de significado cultural, que consiste en la absorción de los productos usados por sus referentes, lo cual valida socialmente a la marca y la rejuvenece frente a nuevas audiencias.
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“Ya no se trata únicamente de medallas, sino de movilidad social y resiliencia, conectando emocionalmente con una generación que valora la lucha diaria por alcanzar sus metas. La figura de la celebridad autoriza que una marca de entrenamiento sea percibida como un objeto de deseo estético o de estilo de vida”, acota para Gestión.

Cabe añadir que a nivel global, Reebok tiene como principales figuras también a las leyendas del baloncesto Shaquille O’Neal y Allen Iverson, y en el espectro musical, a la argentina María Becerra y al reguetonero Anuel AA. También tuvo entre sus filas a Kendrick Lamar.
A criterio de Arriola, las colaboraciones con figuras urbanas como Anuel AA y Karol G responden a la construcción emocional y simbólica del consumidor, quienes anhelan “identificación, actitud, nostalgia y estilo urbano”.
Muñoz dice que Reebok puede seguir aprovechando el patrimonio heredado de la época de los steps, pierneras y pantalonetas de colores para seguir diferenciándose de la competencia. “Las personas querían tener estas zapatillas cuando niños, y los millennials hoy pueden hacerlo”, concluye.










