
Lo que comenzó con la incursión de la familia Fishman en el negocio papelero marcó el inicio de un grupo empresarial que, a partir de adquisiciones estratégicas y decisiones tomadas en el contexto de las privatizaciones de los noventa, consolidó su presencia en la industria química e industrial del país. Bajo el liderazgo de Marcos Fishman Cotlear, y tras la adquisición de Química del Pacífico —hoy Quimpac—, el grupo sentó las bases de su crecimiento patrimonial. Con la expansión regional impulsada en los años 2000, el desarrollo de Papelera Nacional y la integración de nuevos negocios, la familia alcanzó un patrimonio estimado en US$ 650 millones en 2025. Hoy, con operaciones en varios países de la región y el control de activos clave, continúa ampliando su presencia y consolidando su posición en la industria.
La historia empresarial de la familia Fishman se remonta a 1969, cuando Marcos Fishman Cotlear asumió la conducción de Papelera Nacional S.A. (Panasa), empresa desde la cual comenzó a construir su presencia en la industria. Con formación como ingeniero mecánico de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), desarrolló su experiencia en el negocio papelero y articuló, con el tiempo, un conjunto de empresas vinculadas que le permitieron consolidar una base productiva en ese sector.
El giro estratégico se produciría en la década de los noventa, según informó a Gestión la docente de la Universidad de Lima (UL), Julia Velarde. Antes de la privatización de Química del Pacífico S.A., durante el gobierno de Alberto Fujimori, Fishman ya formaba parte de la empresa y llegó a presidir su directorio. Posteriormente, a través de Arinco S.A. y otras estructuras como Servicios Químicos Óptimos, participó en el proceso de adquisición de la compañía en 1992, operación que se convertiría en el punto de partida del crecimiento de su patrimonio.
A partir de ese momento, el grupo incrementó su participación hasta consolidar el control mayoritario de la empresa —hoy Quimpac— y reforzó su posicionamiento en la industria química. Y es que este proceso estuvo acompañado por la compra de activos clave como la Empresa de la Sal (Emsal) en 1994 y el complejo químico papelero de Paramonga en 1997, lo que permitió integrar la producción de químicos, sal y papel dentro de una misma estructura empresarial.
Sin embargo, el verdadero salto se produjo en los años 2000, cuando el grupo inició su expansión regional, adquiriendo participaciones en empresas en Colombia, Ecuador y Brasil, y concentrando su crecimiento en el negocio químico y de sales, eje central de su consolidación empresarial.
En los años siguientes, la familia consolidó su estructura patrimonial junto a su entorno más cercano, incluyendo a su cónyuge, Karin Lerner, y avanzó en la organización de sus activos mediante mecanismos como fideicomisos, que les permiten mantener el control de las decisiones estratégicas al día de hoy.
LEA TAMBIÉN: Consorcio Carolina: el legado empresarial de una familia marcada por el Holocausto
La gallina de los huevos de oro
El núcleo del grupo Fishman se sostiene en dos compañías: Quimpac S.A. y Papelera Nacional S.A. (Panasa), que concentran la mayor parte de su capacidad productiva y generación de valor, y explican un patrimonio familiar que supera los US$ 650 millones en 2025.
Quimpac, cuyo origen se remonta a 1964 como Química del Pacífico, se ha consolidado como el principal productor de sal industrial, soda cáustica y cloro en el Perú. Con operaciones en Lima, Huacho, Pisco y Paramonga, la compañía abastece a diversos sectores industriales y cuenta además con presencia productiva en Colombia y Ecuador.
Actualmente, emplea a cerca de 1,000 trabajadores y constituye el activo central del grupo, sobre el cual la familia mantiene una participación que históricamente ha rondado el 94.5%. La estructura corporativa se articula a través de Quimpac Corp S.A.C., holding constituido en 2016 para gestionar sus inversiones.

En paralelo, Papelera Nacional (Panasa), fundada en 1969, se ha consolidado como el brazo papelero del conglomerado. La empresa, reconocida por marcas como Loro y Justus, opera desde el Callao y abastece al mercado con papel para escritura, empaques y productos absorbentes.
En los últimos años, ha reforzado su capacidad productiva mediante inversiones en modernización, incluyendo la implementación de procesos digitales y mejoras en su planta. Asimismo, en 2025 obtuvo la aprobación para instalar una línea institucional “Fuera del Hogar” en su planta de Paramonga, orientada a ampliar su oferta de productos absorbentes e industriales. Como resultado, en abril de 2026 alcanzó un récord de producción mensual de 17,367 toneladas métricas de papel.

Cabe señalar que, si bien este crecimiento responde a una estrategia de adquisiciones e integración industrial, el contexto en el que se produjeron estas operaciones ha sido objeto de comentarios y cuestionamientos, en particular en un periodo en el que varios grupos económicos locales consolidaron su expansión tras procesos de privatización.
En ese marco, Velarde mencionó trayectorias empresariales como la de la familia Familia Rodríguez Banda (Grupo Gloria) han sido utilizadas como referencia para ilustrar cómo determinados conglomerados lograron escalar rápidamente en ese entorno. En el caso del grupo Fishman, la participación previa de Marcos Fishman Cotlear en la empresa Quimantes de su privatización constituye uno de los elementos considerados dentro de ese análisis.
LEA TAMBIÉN: San Roque: la marca peruana que eligió compartir su receta antes que monopolizar su éxito
Presencia regional y diversificación del grupo
El crecimiento del grupo Fishman no se limitó al mercado local. A partir de los años 2000, la familia estructuró una red empresarial con presencia en distintos países de la región, apoyada en holdings como Quimpac Corp S.A.C. y Atlántico Corp S.A.C., que canalizan sus inversiones y permiten gestionar sus operaciones de manera integrada.
A través de estas estructuras, el grupo consolidó su presencia en Sudamérica, con operaciones productivas y comerciales en Colombia, Ecuador, Brasil, Chile y Bolivia. En el negocio químico, destacan empresas como Quimpac de Colombia S.A., Quimpac Ecuador S.A. y la brasileña Katrium Industrias Químicas, además de participaciones en compañías como Ecuasal en Ecuador y operaciones logísticas y portuarias en Chile y Ecuador.
Esta red empresarial se complementa con otras unidades vinculadas a empaques, logística y retail, entre ellas Emusa Perú S.A.C., QC Terminales y Pacifico Retail S.A., evidenciando una estrategia de integración que va más allá del negocio químico.
En este proceso de expansión, una operación relevante fue su ingreso al negocio minorista mediante la adquisición del 50% de Tai Loy S.A. a la familia Koc en los años 2000. Esta decisión respondió a una lógica estratégica más que a la generación directa de valor patrimonial, al permitirle al grupo incorporar un canal de distribución y fortalecer su presencia comercial.

Si bien Tai Loy no constituye el eje del crecimiento económico del grupo, Velarde explicó que su incorporación permitió complementar la estructura industrial con una plataforma de comercialización, ampliando su alcance hacia el consumidor final y reforzando su presencia en mercados como Bolivia.
Así, el grupo pasó de ser un actor industrial local a consolidarse como una plataforma empresarial con alcance regional, basada en la integración de activos estratégicos y la diversificación de sus operaciones.
LEA TAMBIÉN: Socosani: el agua “de lujo” que nació en Perú y hoy se vende en Costco
¿Cómo mantiene el control la familia Fishman?
Paralelamente a su expansión industrial, la familia Fishman organizó su patrimonio mediante mecanismos de estructuración financiera, entre ellos el uso de fideicomisos, una herramienta que permite administrar activos a través de un tercero especializado sin perder el control sobre las decisiones clave.
De acuerdo con Velarde, este esquema cumple una función central: asegurar que el control permanezca en manos de la familia. Aunque los activos se encuentren bajo esta estructura, los principales accionistas conservan los derechos políticos, como la toma de decisiones en juntas y la designación de directorios, lo que les permite mantener el rumbo del negocio.
El grupo es liderado por Marcos Fishman Cotlear, junto a sus hijos Simón Fishman Lerner y Mario Fishman Lerner, quienes participan en la gestión y en los directorios de las principales empresas del conglomerado.
A diferencia de otros conglomerados, el grupo Fishman mantiene una estructura corporativa de baja exposición pública, con información financiera no ampliamente difundida.ne








