
La determinación de cuándo comienza realmente la jornada laboral no siempre es evidente. En distintos sectores, especialmente en actividades industriales o de servicios, los trabajadores deben realizar una serie de acciones antes de iniciar sus funciones, como ingresar al centro de trabajo, cambiarse de vestimenta, colocarse equipos de protección o recoger herramientas.
Estas actividades previas han generado controversias sobre si deben considerarse o no parte del tiempo efectivo de trabajo y, en consecuencia, si deben registrarse dentro del control de asistencia.
Este debate fue analizado por el Tribunal de Fiscalización Laboral (TFL) de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) en una reciente resolución emitida en el marco de un procedimiento sancionador contra una empresa.
El pronunciamiento aborda cómo deben interpretarse las obligaciones relacionadas con el registro de control de asistencia y examina la relación entre las actividades previas al inicio de labores y el concepto de “puesta a disposición” del trabajador frente al empleador.

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¿Ponerse el uniforme es parte de la jornada laboral?
El caso se originó tras una inspección en la que se cuestionó el sistema de registro de control de asistencia de una empresa, debido a que los trabajadores debían ingresar al centro laboral, cambiarse de vestimenta y colocarse implementos de seguridad antes de registrar su hora de ingreso.
Según lo constatado durante la fiscalización, el punto de marcación se encontraba dentro de las instalaciones, por lo que el registro no reflejaba el momento real en que los trabajadores ingresaban al centro de trabajo.
A partir de estos hechos, el TFL analizó si el tiempo destinado al cambio de uniforme constituye o no parte de la jornada laboral. En su evaluación señaló que, cuando el uso de uniforme o equipos de protección es exigido por el empleador para el desempeño de las funciones, el trabajador ya se encuentra bajo su poder de dirección desde el momento en que debe cumplir esa obligación dentro del centro de trabajo.
En ese escenario, el tiempo utilizado para colocarse la vestimenta o los implementos necesarios para realizar las labores forma parte de la puesta a disposición de la fuerza de trabajo.
Con base en este análisis, el TFL concluyó que el tiempo destinado a ponerse o quitarse el uniforme puede formar parte de la jornada laboral cuando se trata de una exigencia vinculada a la prestación de servicios.
Además, para el caso particular de la empresa analizada, determinó que el sistema de control de asistencia evaluado no permitía registrar adecuadamente el inicio real de la jornada, por lo que confirmó la sanción impuesta por la autoridad inspectiva por no acreditar un registro de asistencia conforme a la normativa laboral.
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Un criterio que se ha consolidado en la jurisprudencia laboral
Juan Valera, abogado laboralista sostiene que este enfoque ha sido reiterado por el tribunal en distintos pronunciamientos durante los últimos años. Desde su perspectiva, la lógica detrás de esta interpretación responde a la naturaleza de las funciones que desempeñan los trabajadores.
“El uso de equipos de protección personal o uniformes muchas veces forman parte de las propias obligaciones del trabajador. Si para realizar sus funciones debe utilizar esos implementos, el tiempo que toma colocarlos también está vinculado con la prestación del servicio”, comenta.
César Puntriano, socio del estudio Muñiz coincide en que la posición del tribunal se ha venido consolidando en el tiempo y añade que incluso existen pronunciamientos judiciales en la misma línea.
Según explica, algunos fallos de la Corte Suprema también han reconocido que estas actividades pueden formar parte del tiempo de trabajo cuando constituyen obligaciones impuestas por el empleador.
Cuándo el cambio de uniforme no se considera jornada laboral
No obstante, los especialistas advierten que esta regla no se aplica en todos los casos. La principal diferencia radica en si el trabajador está obligado a cambiarse dentro del centro de trabajo.
Valera explica que si el uniforme puede ser utilizado desde el domicilio del trabajador y no existe obligación de cambiarse dentro de las instalaciones de la empresa, ese tiempo no forma parte de la jornada laboral.
Puntriano añade que la situación cambia cuando el empleador exige que el trabajador ingrese al centro laboral para recién colocarse el uniforme o los equipos de protección personal. En ese escenario, el trabajador ya se encuentra bajo el poder de dirección del empleador desde el momento en que ingresa a las instalaciones para cumplir con esa obligación.

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El tiempo de cambio también puede aplicarse al final de la jornada
Puntriano también precisa que el criterio no se limita al inicio de la jornada. Según explica, si el trabajador debe retirarse el uniforme o los equipos de protección dentro del centro laboral antes de salir de las instalaciones, ese tiempo también puede ser considerado dentro del horario de trabajo.
Desde su perspectiva, esto responde al mismo principio: mientras el trabajador esté cumpliendo obligaciones vinculadas al trabajo dentro del centro laboral, su tiempo se encuentra a disposición del empleador.
Recomendaciones para la implementación en las empresas
En relación con la aplicación práctica de este criterio, los especialistas recomiendan que las empresas adopten medidas para ordenar el registro del tiempo de trabajo.
Valera considera que es importante establecer lineamientos claros sobre el tiempo razonable que los trabajadores deben emplear para colocarse o retirarse los uniformes o equipos de protección personal, a fin de evitar que se generen extensiones indebidas de la jornada laboral.
Por su parte, Puntriano señala que algunas empresas han comenzado a ubicar el registro de asistencia en la puerta de ingreso al centro laboral y a establecer tiempos prudenciales para que los trabajadores se dirijan a los vestuarios antes de iniciar sus funciones.
Asimismo, advierte que el registro de asistencia debe implementarse correctamente, ya que durante las fiscalizaciones los inspectores suelen revisar si existen inconsistencias en los horarios registrados.
Según explica, registros en los que los trabajadores marcan siempre exactamente a la misma hora pueden generar dudas sobre su autenticidad y dar lugar a observaciones durante una inspección laboral.
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Abogado especialista encargado de Enfoque Legal en Diario Gestión - Actualmente, ocupa la posición de analista legal en el área de Economía en el Diario Gestión.








