
En economías con alta informalidad, la tasa de desempleo suele ser baja, pero esto no significa que el mercado laboral esté “sano”. Vale mencionar que si bien el año pasado el desempleo en el Perú se redujo a 4.9% de la población económicamente activa (PEA), el mercado laboral aún enfrenta una elevada informalidad que supera al 70% de los trabajadores, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
Eso se da porque permitirse ser desempleado es un “lujo”. Como no hay una red de protección social robusta, la gente no puede quedarse sin ingresos mientras busca el “trabajo ideal”. Quien pierde un empleo formal no suele pasar a las filas del desempleo estadístico; pasa inmediatamente a vender productos en la calle, abrir un pequeño negocio o trabajar en una microempresa sin beneficios. Por eso, el problema real no es la falta de actividad, sino la precariedad.
En un contexto como este, algunas propuestas durante las elecciones presidenciales hablaban de una figura que ya se evaluó hace unos años: un seguro de desempleo.
Entre los partidos que participaron en la contienda electoral, se leyeron propuestas como la creación de un seguro para transiciones laborales que sería coordinado entre EsSalud y el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE); implementación progresiva de un seguro individual de desempleo para reducir la incertidumbre y los litigios asociados al despido; o una reforma integral de la seguridad social que implemente un seguro de desempleo.

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¿Es viable implementar un seguro de desempleo?
Sin embargo, ¿es posible hablar de un seguro de desempleo en el Perú? Los especialistas coinciden en que el problema no es solo de diseño, sino de condiciones estructurales del mercado laboral peruano.
Mayen Ugarte, presidenta de Horizonte Laboral, advirtió que el principal obstáculo es la falta de mecanismos de seguimiento efectivos. La especialista precisó que la aplicación de este tipo de sistemas requiere un nivel de formalización y control que el país aún no tiene.
“Es completamente inviable en el Perú. El seguro de desempleo supone que tú tienes un registro de los trabajadores. ¿Qué pasa si me voy al mundo informal? ¿Puedo transitar de la formalidad a la informalidad y seguir cobrando mi seguro de empleo? Administrativamente es imposible”, comentó a Gestión.

En la misma línea, el laboralista y docente de ESAN Business Law, Germán Lora, recordó que este debate no es nuevo. Ya en un estudio realizado en el país en el 2016 evaluó la posibilidad de implementar un seguro de desempleo, pero se concluyó que no era viable por varios factores que aún persisten diez años después.
Además de la informalidad elevada, un factor clave es la cantidad de contratos a plazo fijo, que en el Perú representan entre el 70% y 80%.
“Los seguros de desempleo se aplican ante una contingencia, un daño generado al trabajador, y el vencimiento de un contrato a plazo fijo no es una causal para aplicar al seguro de desempleo [...]”, sostuvo.
En este contexto, Lora considera que antes de pensar en un seguro de desempleo se deben corregir las fallas estructurales del mercado laboral. De lo contrario, el sistema podría resultar ineficiente o incluso generar mayores distorsiones.
Otro punto clave es el costo. Dependiendo del enfoque, la propuesta de financiar el seguro con un aporte adicional a la planilla podría terminar encareciendo la contratación formal.
Además, señaló que se genera un debate sobre qué hacer con la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS), que originalmente fue concebida como un seguro frente al desempleo, pero que hoy ha perdido ese propósito por la continua liberación por parte del Congreso de la República.
En ese sentido, plantea que podría rediseñarse para que solo pueda retirarse en casos de despido y no en cualquier cambio de empleo, como ocurre actualmente.
Otra opción sería establecer un sistema mixto o gradual. Por ejemplo, aplicar el seguro inicialmente en grandes empresas o bajo esquemas de aporte compartido entre trabajador, empleador e incluso el Estado. “Podría ser un aporte tripartito y aplicarse solo en los supuestos de desvinculación unilateral”, sugirió.
Asimismo, menciona modelos internacionales donde existen cuentas individuales, similares a las AFP o a la propia CTS, en las que el trabajador acumula fondos que luego puede usar en caso de desempleo.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.








