
La inflación en América Latina y el Caribe continuará moderándose en 2026, aunque a un ritmo más lento que el año pasado, según el informe "Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026″ de Organización de la Naciones Unidas (ONU).
Luego de alcanzar una tasa de 4% en 2025, el estudio calcula que la inflación promedio de América Latina y el Caribe se mantendría en el mismo nivel durante este año. Solo en Sudamérica la inflación caería de 4.7% en 2025 a 4.1% en 2026.
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¿Cómo estará la inflación en los países de Suramérica?
Las cifras por países muestran que la desaceleración de los precios al consumidor no será uniforme. Uno de los mayores retrocesos sería el de Argentina, donde la inflación caería de 42.3% en 2025 a 18.5% en 2026.
En tanto en Brasil, la inflación pasaría de 5% en 2025 a 4.3% en 2026, mientras que en Chile bajaría de 4.3% en 2025 a 2.9% en 2026, y en Colombia se reduciría de 5% en 2025 a 3.6% en 2026.
El caso contrario lo mostraría Bolivia, donde se calculó que el índice de precios cerró el 2025 con una tasa de 20% y subiría a 21.1% al cierre de este año.
La inflación también avanzará en el Perú. Luego de haber retrocedido a una inflación de 1.6%, se estima un nivel de 2.6% para el 2026, nivel que aún estará dentro del rango meta del Banco Central de Reserva (BCRP).

Además la inflación en el Perú también se ubicaría por debajo del promedio regional de América Latina y el Caribe, que sería de 4%, y también sería menor al de Sudamérica, que alcanzaría una tasa de 4.1% en 2026.
Este desempeño ocurre en un contexto en el que el crecimiento económico peruano proyectado para 2026 es de 3%, por encima del promedio regional de América Latina y el Caribe, aunque ligeramente por debajo del resultado del 2025.
Pese a la moderación de los precios en América Latina, el reporte de la ONU resaltó que el costo de vida seguirá siendo elevado, especialmente en bienes esenciales como alimentos, energía y vivienda, afectando los presupuestos familiares especialmente en los hogares de bajos ingresos.
Asimismo, se advierte que los responsables de las políticas públicas enfrentarán un entorno inflacionario más complejo. Entre los factores que siguen presionando los precios se encuentran riesgos recurrentes del lado de la oferta, incluidas las disrupciones relacionadas con el clima.









