
Mientras la producción petrolera de Perú sigue sin recuperarse a los niveles de hace cinco años y se siguen agotando las reservas de gas natural, la inversión en el sector hidrocarburos tuvo un 2025 -al menos parte de este- complejo.
Según el último reporte de Perupetro, las inversiones en el ramo alcanzaron los US$ 311.7 millones a agosto del año pasado, cifra que, comparada con los US$ 337.6 millones de igual periodo del 2024, significa una contracción de 7.64%.
Mientras tanto, las reservas de gas natural siguen decayendo año a año, y en vista que no hay renegociación para extender los contratos de explotación del yacimiento Camisea, nos quedarían reservas solo para los siguientes 15 años, hasta que culminen los contratos para su operación, en el 2040.
Frente a esta situación, Gestión consultó con los CEO y líderes empresariales del sector hidrocarburos, para conocer sus perspectivas con respecto a lo que espera esa industria en esta coyuntura electoral para este y los siguientes años.

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Se debe priorizar una política de inversiones
El presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH), Felipe Cantuarias, señaló que es fundamental que el Gobierno de transición priorice la política de inversiones en hidrocarburos, no solo para lograr la continuidad de las operaciones de lotes, sino que además está pendiente de que se apruebe el paquete de reactivación de la inversión en exploración, en petróleo y gas natural que se ha venido trabajando por varios años.
“Creemos, como lo ha mencionado el presidente José Jerí, que este Gobierno puede sentar las bases para una reactivación de la industria de hidrocarburos, que es una industria estratégica para el país”, anotó.
Indicó que el paquete de reactivación antes mencionado, que han planteado empresas del ramo, comprende inversiones por US$ 5,300 millones, entre las que figuran el proyecto de Cálidda para extender su concesión a siete regiones del centro-sur del país, por US$ 600 millones.
A ello, anotó, se suman los US$ 2,000 millones para desarrollar plantas petroquímicas en el país usando gas natural, más los US$ 1,900 millones que comprende el gasoducto por la costa sur, que ha propuesto Transportadora de Gas del Perú (TGP), más US$ 800 millones para extender un ducto de gas desde la zona de Camisea, a Quillabamba, en Cusco.
En el primero caso, refirió que se esperaba que la adenda al contrato contrato con Calidda para aprobar esa extensión (propuesta a fines del año pasado) se hubiera aprobado ya, a fin que se empezara a implementar desde el 1 de enero del 2026, pero no se ha firmado, lo cual consideró preocupante.

Siete regiones en cartera
Martín Mejía, CEO de Cálidda, refirió que en nuestro país si bien la masificación del gas natural ha sido exitosa, “no ha sido democrática”, se ha centralizado principalmente en Lima donde tenemos más de 2 millones de hogares (9 millones de personas) conectadas con gas ese combustible y la costa norte del país con 358 mil conexiones, beneficiando a otro 1.2 millones de peruanos.
Observó que la geografía retadora y la distribución económica y de población en el Perú, no han permitido al Estado -pese a sus intentos- lograr concesiones de gas natural en el resto de regiones, distintas a las otorgadas en ciudades de la Costa.
Recordó que se han realizado más de tres intentos a través de ProInversión para llevar el gas natural a las 7 regiones del centro sur de nuestro país, incluso otorgando cofinanciamiento por parte del Estado, pero ello no ha sido posible.
“Hoy existe un proyecto propuesto por nosotros y que está en manos del Poder Ejecutivo, que permitiría lograr la llegada del gas natural a dichas 7 regiones, otorgando las mismas tarifas de Lima para atender a los hogares, comercios, industrias y vehículos, beneficiando con ahorros importantes en energía día a día a la población de dichas localidades que tanto lo demandan”, anotó.

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Falta hoja de ruta para invertir
En general, Mejía consideró que la principal razón por la merma año a año de las inversiones en la industria de hidrocarburos es la falta de una hoja de ruta clara, un plan estratégico que tiene que ser de largo plazo por la naturaleza de las inversiones en el sector y que debe venir acompañado de reglas de juego claras que incentiven la inversión.
“En los últimos años hemos tenido demasiados cambios en el Ministerio de Energía y Minas (Minem) y ello no ayuda en la generación de confianza al inversionista. Incluso hemos visto empresas importantes como Naturgy, abandonar proyectos por la falta de resolución desde el Ejecutivo”, apuntó.
En tal sentido, si bien el plazo del Gobierno de transición actual es bastante corto, observó que puede sentar algunas bases para la materialización de una hoja de ruta del sector hidrocarburos para los próximos gobiernos, además de revisar y aprobar medidas que incentiven la llegada de mayores inversiones en el sector.
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Sin romperse la inercia en el sector
Pedro Martínez, expresidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), y vicepresidente de Corporación Monte Azul, señaló que la situación del sector en el Perú es abiertamente crítica, con un consumo de combustibles que bordea los 300,000 barriles por día, una producción declinando sostenidamente, y una balanza comercial de hidrocarburos negativa en cerca de US$ 4,600 millones al año.
A ello le sumo la situación de lotes como el 192, el VI, y el XV parados sin producir, el 95 con problemas de continuidad, el Z-69 en manos de un operador sin caja, como lo es Petroperú, además de las deudas a los operadores responsables de diez lotes en el noroeste y la posibilidad de que no puedan continuar trabajando.
“[La situación es] abiertamente decepcionante, no hay prácticamente nada que rompa la inercia y, por el contrario, hay múltiples señales que ahuyentan la inversión”, remarcó, citando entre ellas la obligación que se impuso de ir como socio de Petroperú para la operación de lotes, o la exigencia de pagar regalías gravosas.
Esto, indicó, ha llevado a que hoy tengamos apenas cinco contratos de exploración petrolera, cuando hace tres lustros el Perú contaba con 68 de ese tipo de acuerdos para buscar nuevos yacimientos hidrocarburíferos, pero si hoy no se explora, no se podrán reponer reservas.
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Solo tres días de almacenamiento de GLP
Martínez señaló que existen necesidades de invertir en infraestructura vinculada a la industria, como son básicamente almacenamiento de GLP y de hidrocarburos líquidos, para modernizar las instalaciones actuales y tender ductos, y para ello, resulta impostergable revisar, analizar y adoptar nueva legislación y reglamentación que agilice procesos y toma de decisiones.
“Es inconcebible que se tenga en el Perú un promedio de tres días de almacenamiento de GLP y que la entrada en mantenimiento de una planta genere preocupación y sobrecarga en las otras plantas”, apuntó.
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Comunicador social. Estudió en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, e Inglés en la PUCP. Diplomado en Economía y Finanzas en la Universidad de Esan. Labora actualmente como analista económico especializado en industrias extractivas, energía y transportes en el diario Gestión.








