
Lograr una desconexión total durante los periodos de vacaciones cada vez resulta más difícil para los trabajadores. Más aún cuando el avance de la tecnología ha generado que todos tengamos al alcance del celular un mail o comunicación referida al trabajo.
Un sondeo realizado por la consultora LHH Perú muestra que solo uno de cada tres trabajadores logra desconectarse por completo en vacaciones (27%). Asimismo, un 8% sostiene que a pesar de estar de vacaciones, sigue trabajando “casi igual” (ver cuadro).

El sondeo digital fue realizado a través del perfil de LinkedIn de LHH Perú, que recogió 122 respuestas de manera orgánica y voluntaria. “Si bien no corresponde a una muestra estadísticamente representativa, este tipo de encuestas funciona como un pulso cualitativo del mercado laboral formal, permitiendo identificar señales y patrones”, indicó Martha Yi. coach ejecutivo y consultora asociada de LHH Perú.
Refirió que la línea entre descanso y trabajo se ha vuelto cada vez más difusa. Ya no se trata solo de “responder un correo”, sino de algo más estructural: el trabajo se cuela en los espacios donde antes no existía.
“En realidad no debería haber conexión en vacaciones. Cuando no se hace una definición clara y no se establecen límites se dan esos casos que no deberían suceder, y los líderes deben dar el ejemplo al respeto al descanso”, subrayó.
El trabajador solo debería interrumpir sus vacaciones en casos excepcionales. “En una situación muy particular en la compañía, que ya esté consensuada con el trabajador, y haya un acuerdo de interrupción para temas específicos y con cargo a compensarlo luego, porque si no se estaría normalizando una situación así”, remarcó la especialista.
El riesgo para las empresas por la falta de desconexión en vacaciones
El no desconectarse por completo en el trabajo durante las vacaciones no solo afecta a los trabajadores, sino que podría impactar en la productividad de la empresa y eleva el riesgo de que ese profesional renuncie y busque otro lugar con mejor clima laboral.
“La falta de una desconexión real durante las vacaciones termina afectando mucho más que el descanso individual. Impacta directamente en la sostenibilidad del desempeño. Cuando las personas no logran desconectarse, se acumula el agotamiento, aumenta el riesgo de burnout y se reduce la capacidad de toma de decisiones, creatividad y enfoque al regresar”, sostuvo Martha Yi.
“A nivel organizacional, esto se traduce en menor productividad, mayor rotación y un deterioro progresivo del clima laboral. Además, se instala un mensaje cultural implícito: que el descanso no es prioritario, lo que debilita la propuesta de valor al colaborador y afecta el engagement en el mediano plazo”, remarcó.
Para cambiar esta cultura en un centro laboral se requiere de una intervención intencional, no solo normativa. “Primero, el liderazgo: los líderes deben modelar activamente la desconexión, respetando sus propias vacaciones y las de sus equipos, evitando comunicaciones innecesarias fuera de esos espacios”, refirió.
“Segundo, claridad organizacional: establecer políticas y acuerdos explícitos sobre qué significa ‘desconectar’, incluyendo lineamientos sobre reemplazos, escalamiento y uso de canales durante ausencias. Y tercero, gestión del trabajo: muchas veces la desconexión no ocurre porque no hay planificación adecuada; por eso es clave fortalecer la anticipación, la delegación y la distribución de cargas”, agregó.
“En el fondo, se trata de pasar de ver las vacaciones como una pausa incómoda a entenderlas como una condición necesaria para sostener el rendimiento y el bienestar en el tiempo”, apuntó Martha Yi.
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Por su parte Rosa María Fuchs, profesora de administración de la Universidad del Pacífico e investigadora del CIUP, refiere que un factor para evitar la sobrecarga laboral y mejorar el bienestar será establecer horarios fijos de desconexión digital.
“Definir límites claros entre el trabajo y la vida personal, como apagar dispositivos después de ciertas horas, previene la fatiga digital y mejora la calidad del tiempo libre”, subrayó.
Asimismo, recomendó a las empresas dar la posibilidad de realizar trabajo remoto o híbrido, en caso sea factible. “Las investigaciones demuestran que los trabajadores que tienen la opción de elegir su entorno laboral, ya sea remoto, híbrido o presencial, experimentan una notable disminución en los niveles de estrés, lo que se traduce en una mayor satisfacción, bienestar y aumenta la productividad”, destacó Rosa María Fuchs.

Licenciado en periodismo de la PUCP, con más de diez años de experiencia en medios de prensa escritos y digitales.








