
En el mercado laboral peruano, las reglas de empleabilidad en Administración, Contabilidad, Finanzas y Negocios ya no son las mismas. Las empresas no se conforman con profesionales que dominen procesos tradicionales; hoy esperan un perfil más integral. La “ciencia”, entendida más allá del laboratorio, empieza a ganar espacio en estas áreas, mientras las compañías ajustan sus expectativas frente a un entorno cada vez más exigente.
Desde el frente empresarial y el académico, el diagnóstico es coincidente: el profesional técnico y universitario que no incorpore competencias digitales y pensamiento analítico corre el riesgo de quedar rezagado.
De lo operativo a lo analítico
Juan Carlos Veliz, manager de Michael Page, sostiene a Gestión que el cambio es “muy marcado”. Según explica, las compañías ya no buscan solo perfiles administrativos o financieros tradicionales, sino profesionales que integren competencias tecnológicas, analíticas y de optimización.
LEA TAMBIÉN: Contratan al mejor, pero el talento se va: las razones detrás de la rotación
Estudios recientes de la firma de reclutamiento muestran que la transformación digital ha impulsado una demanda creciente por profesionales con dominio en automatización, ERPs, data y modelos digitales de gestión. Esta tendencia es particularmente visible en sectores como banca, energía y servicios corporativos, donde el componente tecnológico forma parte del rol cotidiano.
Veliz advierte que hoy las competencias en análisis de datos, automatización e inteligencia artificial son prácticamente un mínimo requerido, incluso en cargos técnicos y mandos medios. La demanda por perfiles con habilidades en IA, big data y ciberseguridad viene creciendo alrededor de 20%, de acuerdo con sus estimaciones.
En esa línea, señala que cada vez más empresas priorizan experiencia práctica, certificaciones y dominio de herramientas digitales por encima del nombre de la universidad. Esta preferencia es más evidente en sectores como tecnología, software, banca y energía, donde se espera que el profesional pueda operar en entornos digitales desde el primer día.
Mejor remuneración y mayor escasez
El mayor peso de lo tecnológico también se refleja en las remuneraciones. Veliz indica que la valorización salarial de los perfiles tecnológicos es claramente superior frente a los convencionales. “Para el 2026, las posiciones tecnológicas tendrían incrementos salariales de entre 10% y 12%, impulsados por la escasez de talento especializado”, afirma.
De hecho, la Guía Salarial 2026 de Michael Page señala que las empresas en el Perú están priorizando aumentos para retener talento digital y técnico altamente demandado. Sin embargo, la oferta no logra cubrir las necesidades del mercado.
La brecha más crítica se concentra en perfiles TI y de ciencia aplicada. El país registra un déficit estimado de 17,000 profesionales tecnológicos. En la práctica, muchas empresas exigen habilidades en analítica avanzada, cloud, automatización, ciberseguridad y desarrollo de soluciones digitales, pero la curva de formación es lenta y la oferta especializada aún es insuficiente.
Para los próximos tres a cinco años, la tendencia es clara: el mercado seguirá priorizando perfiles tecnológicos, analíticos y orientados a la innovación. Entre los más demandados figuran:
- Data Engineers y Data Analysts.
- Especialistas en inteligencia artificial y machine learning.
- Profesionales en ciberseguridad.
- Arquitectos cloud.
- Especialistas SAP y en automatización.
En síntesis, los perfiles híbridos —negocio, datos y tecnología— serán protagonistas del mercado laboral peruano.

La ciencia más allá del laboratorio
Desde el ámbito formativo, Alexander López Barrios, director académico de la Escuela de Educación Superior Certus, coincide en que el perfil ha evolucionado de manera significativa. Si antes bastaba con el dominio técnico (contabilidad financiera, gestión administrativa o manejo básico de herramientas), hoy eso es apenas el punto de partida.
“Actualmente, los empleadores demandan pensamiento analítico, capacidad para interpretar datos, comprensión del negocio en entornos digitales y habilidad para tomar decisiones en escenarios de incertidumbre”, refiere al medio. En Administración o Contabilidad, señala, ya no se trata solo de registrar información, sino de generar insights, optimizar procesos y contribuir estratégicamente a la rentabilidad.
López subraya que es necesario ampliar el concepto de “ciencia” en la educación técnica. No se limita a la experimentación en un laboratorio físico, sino que implica una forma rigurosa de resolver problemas. En el mundo empresarial, ello se traduce en decisiones basadas en evidencia, datos y metodologías probadas.
El análisis de datos, la automatización de procesos y la inteligencia artificial son, en ese sentido, expresiones concretas de ciencia aplicada al entorno productivo. En ese sentido, la formación de técnicos con mentalidad científica implica preparar profesionales que cuestionen, analicen y optimicen, y no solo ejecuten tareas.
Competencias digitales mínimas
De acuerdo con López, incluso en carreras no tecnológicas, un egresado técnico debe contar con al menos cinco competencias digitales básicas para ser empleable en el corto plazo:
- Dominio intermedio de herramientas de productividad (Excel avanzado, gestión de datos, presentaciones ejecutivas).
- Capacidad de análisis e interpretación de información.
- Manejo de herramientas colaborativas en entornos virtuales.
- Alfabetización en inteligencia artificial (uso responsable y estratégico de herramientas de IA).
- Seguridad digital y gestión ética de la información.
La empleabilidad, remarca, ya no depende únicamente de saber hacer una tarea, sino de saber hacerla con tecnología, eficiencia y criterio.
El impacto de la inteligencia artificial y la analítica es transversal. En contabilidad, por ejemplo, la automatización reduce tareas repetitivas, pero eleva la necesidad de análisis financiero y control estratégico. En administración, la analítica permite tomar decisiones basadas en proyecciones y comportamiento de mercado. El rol técnico no desaparece, pero sí se transforma: ahora exige interpretación, validación de resultados y aporte de criterio.
Añade que se observa con proyección:
- Analistas de datos aplicados a negocios.
- Especialistas en marketing digital y comercio electrónico.
- Técnicos en gestión financiera con enfoque en automatización.
- Profesionales en logística y supply chain digital.
- Perfiles vinculados a emprendimiento digital y gestión de proyectos ágiles.
La constante vuelve a ser la búsqueda de perfiles híbridos: técnicos que entiendan negocio, tecnología y experiencia del cliente.
Inserción rápida, pero con visión de largo plazo
La educación técnica suele asociarse a una rápida inserción laboral. Para López, el reto es equilibrar esa inmediatez con una formación sólida en pensamiento científico, tecnológico y capacidad de adaptación.
“La inserción laboral rápida es una ventaja de la educación técnica, pero no puede basarse solo en habilidades operativas”, advierte.
LEA TAMBIÉN: Marketing en 2026: ¿cuánto pueden ganar sus profesionales en la era de la IA y la data?
La educación técnica cumple, en su opinión, un rol estratégico como puente entre el sistema educativo y el sector productivo. Por su naturaleza práctica, puede incorporar herramientas tecnológicas y trabajar con empresas en el diseño curricular con mayor velocidad que los modelos tradicionales.
Para jóvenes y adultos que aún ven la universidad como la única vía de progreso, el mensaje es claro: el mercado laboral valora cada vez más competencias, capacidad de resolución de problemas y experiencia práctica. “La formación técnica ofrece una ruta de inserción más rápida, un retorno de inversión más inmediato y la posibilidad de seguir especializándose”, señala el especialista.
En un contexto de transformación digital acelerada, el futuro del empleo en el Perú apunta hacia perfiles capaces de combinar ciencia aplicada, tecnología y negocio. Llegado a este punto, la pregunta ya no es si la educación técnica es una alternativa válida, sino cuán preparada está la oferta formativa para responder a una demanda empresarial que evoluciona con mucha rapidez.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la Universidad Tecnológica del Perú, con más de 12 años de experiencia en medios de comunicación. Actualmente escribo sobre política, economía y actualidad.







