
La firma austríaca Ringana, especializada en cosmética vegana y suplementos elaborados con ingredientes naturales, acaba de desembarcar en Perú con una estrategia de crecimiento de largo plazo que busca convertir al país en uno de sus mercados más importantes en América Latina.
La empresa, fundada en Austria en 1996 por Andreas Wilfinger y Ulla Wannemacher, inició operaciones en el mercado peruano en febrero de este año, como parte de una expansión regional que comenzó en México en 2023 y continuó en Colombia en 2025.
Para Ringana, Perú representa una apuesta estratégica dentro de la región andina, que da pase al siguiente destino: Argentina; mercado al que llegará este mes.
"Perú es nuestro mercado más reciente en Latinoamérica. La población peruana tiene una fuerte afinidad por la salud y la belleza. Es un mercado que está creciendo muy rápido y, desde nuestro punto de vista, Perú como país se está desarrollando con mucha rapidez“, afirmó a Gestión Andreas Wilfinger, fundador y CEO de la compañía.
El ejecutivo incluso proyecta un escenario favorable para el país en el mediano plazo.
"Creemos que, en el largo plazo, Perú será el número uno o el número dos de América Latina en términos per cápita“, sostuvo.

Perú, pieza clave en la expansión regional
La llegada de Ringana al país implicó una inversión aproximada de US$ 1 millón destinada a procesos regulatorios, logística, adecuación tecnológica, apoyo a socios comerciales y actividades de lanzamiento.
La empresa cuenta con presencia local en Lima, mientras que su operación regional es coordinada desde Bogotá.
"Nuestra inversión ha consistido únicamente en la provisión de logística y en contar con una oficina en Lima. Tenemos una representante regional, a quien llamamos country manager, pero la oficina principal está en Bogotá“, explicó Wilfinger.
Las metas para el mercado peruano son ambiciosas. La compañía espera alcanzar ingresos por US$ 1.2 millones durante 2026, crecer a US$ 2.9 millones en 2027 y llegar a una facturación de US$ 7.5 millones en 2028.
"Queremos crecer al mismo ritmo que lo hemos hecho en otros mercados. Nuestra meta es mantener el mismo crecimiento que registramos el año pasado, es decir, entre 15 % y 25 % este año“, señaló el empresario.
La marca opera actualmente en más de 30 países y registra ingresos anuales cercanos a los 300 millones de euros.
“La reutilización sería la mejor opción. No se trata de desechar las cosas, sino de dar el siguiente paso y seguir utilizándolas”, manifestó, Patrick Sonnleitner, experto de sostenibilidad de Ringana.

Una marca nacida de una preocupación familiar
La historia de Ringana comenzó hace tres décadas. Wilfinger relató que la inspiración surgió cuando descubrió que una pasta dental utilizada por su hijo contenía un componente antibacteriano ampliamente cuestionado por especialistas.
La situación motivó a los fundadores a desarrollar productos naturales libres de ingredientes sintéticos y químicos agresivos.
"Ese fue el inicio de la compañía. La visión surgió por casualidad, pero siempre quisimos hacer las cosas de manera distinta“, recordó el empresario.
Desde entonces, la empresa ha construido una identidad basada en la elaboración de productos frescos, sin pruebas en animales y elaborados con formulaciones de origen vegetal, posicionándose dentro del segmento de cosmética premium sostenible.
Conozco bien las necesidades de mi piel y tengo la suerte de poder ayudar a crear productos que se adapten a ellas (...) siempre hemos querido desarrollar productos únicos y naturales, que respeten tanto las nece-sidades de las personas como el medioambiente. Esta visión nos ha allanado el camino y nos ha ayudado a construir una empresa de éxito en muy poco tiempo, señala. Ulla Wannemacher Cofundadora de Ringana.

Cosmética con enfoque científico
El ejecutivo explicó que la compañía busca ir más allá de los estándares tradicionales de calidad.
Indicó que su modelo concibe los cosméticos con una lógica similar a la de los alimentos frescos.
Las metas para el mercado peruano son ambiciosas. La compañía espera alcanzar ingresos por US$ 1.2 millones durante 2026, crecer a US$ 2.9 millones en 2027 y llegar a una facturación de US$ 7.5 millones en 2028, afirmó Andreas Wilfinger, fundador y CEO de la compañía.
"No se trata de decir: ‘Somos muy sostenibles porque no hacemos pruebas en animales’. Eso está bien, pero la sostenibilidad es mucho más que eso“, afirmó.
El fundador sostiene que el crecimiento empresarial puede convertirse en un aliado de la sostenibilidad, siempre que exista voluntad de invertir en mejores procesos y materias primas.
Al respecto, Patrick Sonnleitner, experto de sostenibilidad de Ringana subraya que la sostenibilidad no puede entenderse como una etiqueta, sino como un proceso permanente de mejora sustentado en evidencia científica, medición y toma de decisiones objetivas.
El especialista reconoció que no existen soluciones simples en materia ambiental y que muchas decisiones dependen del contexto. Cuestiones aparentemente sencillas, como determinar si el vidrio es más sostenible que el plástico o evaluar el impacto de los vehículos eléctricos, requieren análisis detallados y criterios científicos.
“No todo es blanco o negro. No existen proyectos que sean cien por ciento sostenibles o completamente insostenibles. Siempre hay un punto intermedio”, explicó.
Uno de los mensajes centrales de Sonnleitner fue que productos más eficientes también pueden generar beneficios ambientales al reducir el consumo de recursos, materias primas, energía y envases.
“Un producto eficaz es también más sostenible. Si para obtener resultados basta con utilizar una sola dosis en lugar de dos, se consume menos producto, menos recursos y se genera un menor impacto ambiental”, precisó.


Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres. Veinticinco años de experiencia. Trabaja en el diario Gestión desde el 2004. Trabajó anteriormente en los diarios Liberación y Referéndum.







