
En medio de un ciclo favorable para los precios de los metales, Minera Aurífera Retamas (Marsa) se prepara para ejecutar una millonaria inversión con el objetivo de extender la vida útil de su operación (La Libertad). La compañía, dedicada a la exploración y producción subterránea de oro y plata, ya definió las principales obras que busca incorporar. ¿Cuáles son los cambios que plantea?
En detalle, Marsa presentó el Estudio Ambiental Preliminar (EAP) de la Segunda Modificación de su Estudio de Impacto Ambiental Detallado (MEIA-d) ante el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) con el que busca ampliar en aproximadamente 20 años la vida útil de su Unidad Económica Administrativa Retamas, ubicada en la provincia de Pataz.
Este propósito demandará una inversión de aproximadamente US$ 979.58 millones para las etapas de construcción, operación y cierre de las nuevas obras contempladas en el proyecto. La propuesta, en concreto, mantiene la capacidad de producción de 2,160 toneladas por día, pero incorpora el desarrollo de 1,185 kilómetros de labores subterráneas, con el objetivo de extraer alrededor de 15,55 millones de toneladas métricas secas (TMS) de mineral durante el periodo de ampliación.
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La iniciativa comprende una serie de nuevos componentes e infraestructura. Entre ellos destaca la construcción del depósito de relaves Mush Mush, diseñado para almacenar relaves espesados mediante un dique de contención construido con el método aguas abajo. La infraestructura tendría una capacidad aproximada de 15.7 millones de toneladas, una altura de hasta 81 metros y una huella cercana a 63 hectáreas.

Las otras acciones que plantea Marsa
El proyecto también contempla la implementación de una nueva planta de cianuración y espesados, destinada a recuperar metales valiosos, como plomo y zinc, y espesar el relave antes de su disposición final. Asimismo, prevé la ampliación de labores subterráneas en las zonas de Cabana, La Española, La Virtud, San Vicente y Valeria II.
Entre las modificaciones propuestas figura además el recrecimiento del depósito de desmonte Molinetes, la construcción de un nuevo Depósito de Material Excedente (DME) con capacidad para 480,000 metros cúbicos, un Depósito de Material Orgánico (DMO) para aproximadamente 68,000 metros cúbicos de topsoil, así como nuevos accesos internos, infraestructura para la gestión del agua y una nueva zona de fundición.
El documento presentado señala que la operación minera se ubica entre los 3,800 y 4,200 metros sobre el nivel del mar, en el distrito de Parcoy y que toda la unidad minera se encuentra dentro de la Zona de Amortiguamiento del Parque Nacional Río Abiseo. Debido a esa condición, la evaluación ambiental se desarrolla bajo Términos de Referencia específicos, de acuerdo con el marco regulatorio aplicable.
Como parte de las mejoras operativas, la propuesta incluye la optimización del Relleno Sanitario El Gigante, mediante la incorporación de una compostera automática y una trituradora; la optimización de la planta de tratamiento de aguas residuales mineras Las Chilcas; la habilitación de la nueva STARI 2 para el manejo de aguas de contacto; además de un nuevo punto de captación hídrica y aproximadamente 16.3 kilómetros de accesos internos.







