
La minería peruana es una industria madura y constituye un mercado prioritario para Maersk, que opera en el país desde 1993, señaló Roberto Fernaine, regional head de Maersk Project Logistics (división especializada de la gigante naviera Maersk).
“Es una industria que tiene décadas de mucha evolución, de transformación y madurez. Maersk no es una empresa nueva en el mercado peruano. Estamos aquí hace más de 30 años”, afirmó en entrevista con Diario Gestión durante el World Mining Congress 2026 (WMC), que se realiza por segunda vez en el Perú.
Fernaine explicó que la demanda global de minerales como el cobre, el litio y el zinc, que salen de las minas peruanas, requiere una integración logística para la ejecución de proyectos, sean nuevos, de tipo brownfield o de revitalización y modernización. Dicha estructura involucra el movimiento de carga sobredimensionada y de gran peso, además de la gestión de licencias, permisos, autorizaciones y el alineamiento con comunidades y proveedores.
El ejecutivo agregó que este ecosistema de logística integrada también comprende terminales, buques, infraestructura, carreteras, camiones y certificaciones, junto con la calidad y la seguridad, esta última calificada como un aspecto “innegociable”.

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Maersk va más allá del puerto: las divisiones que también impulsa en Perú
Maersk, a través de su división APM Terminals, opera bajo concesión el Terminal Norte Multipropósito del puerto del Callao (vigente hasta 2041), donde el año pasado realizó una inversión importante y actualmente ejecuta una ampliación. Fernaine prefirió no precisar el desembolso realizado, aunque confirmó que se trató de varios millones de dólares y que la empresa continuará invirtiendo.
“Perú es un mercado importantísimo”, sostuvo el directivo, quien destacó la posición geográfica del país y su rol como corredor hacia Asia. “Nosotros miramos Perú como un país con mucho potencial, un país en crecimiento, un país que tiene mucho desarrollo económico (...) y nosotros queremos estar en ese camino juntamente con el país”, añadió.
Más allá de la actividad portuaria, Fernaine recordó que Maersk ha invertido en diversas divisiones en el país. Entre ellas, figuran el almacenaje y la distribución (warehousing), la empacadora de Olmos —orientada a productos refrigerados como frutas para exportación—, los depósitos de contenedores en la costa oeste de Latinoamérica, el transporte terrestre (Land Side) que conecta con Chile y otros países, y la división de Project Logistics, dedicada a planificar, gestionar y ejecutar el transporte de cargas industriales sobredimensionadas.
La última división (Project Logistics), agregó, trabaja con clientes en proyectos que no se limitan a la minería, sino que abarcan energías renovables, gas y proyectos industriales.
Sobre el panorama nacional, Fernaine expresó su expectativa de mayor estabilidad tras las recientes elecciones. “Espero que tengamos más tranquilidad política en el país, pero sin embargo, nosotros seguimos con nuestra total intención de estar aportando, de estar apoyando, de estar invirtiendo en el país”, manifestó.
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