
En los próximos años, las economías en desarrollo tienen más que ganar con el impulso de la inteligencia artificial (IA) a la productividad de sus trabajadores que perder por la sustitución de empleos a causa de esta tecnología, según el Banco Mundial.
La mayor institución multilateral de crédito para naciones de ingresos medios y pobres señaló que “es más probable que la IA ayude a los trabajadores a que los deje sin empleo”. Este informe, publicado el martes, pronostica que una oleada de herramientas de IA más económicas podría reactivar el crecimiento estancado en todo el mundo en desarrollo.
“Generalmente, las economías en desarrollo actualmente tienen más que ganar — y menos que temer — de la IA que las más ricas. Menos de una décima parte de sus empleos son susceptibles de automatización mediante IA, frente a más de un tercio en las economías de ingresos altos”, declaró Indermit Gill, economista jefe del banco.

El informe del banco adopta un tono sorprendentemente optimista. Otros expertos han advertido que la IA podría dejar a muchas economías emergentes aún más rezagadas respecto a los países ricos, ya que los trabajadores del conocimiento de la incipiente clase media serían sustituidos por bots y sus gobiernos perderían la carrera por los centros de datos y los chips.
“Cuando empezamos el informe, éramos mucho menos optimistas. Nuestra visión estaba muy influenciada por los debates en las economías desarrolladas” sobre la pérdida de empleos, comentó Gill.
Sin embargo, añadió que pronto quedó claro que la IA estaba aportando mejoras en la eficiencia — como imágenes médicas más precisas, una resolución más rápida del atasco judicial y mejores previsiones meteorológicas — en países que van desde India hasta Kenia, a pesar de desafíos como el menor acceso a potencia informática y a un suministro eléctrico fiable.
Aunque todavía resulta difícil medir las ganancias de productividad que la IA puede aportar a la economía en su totalidad, “existe un enorme potencial para realizar tareas que, de otro modo, habrían llevado décadas, o tal vez incluso un siglo” en lo que respecta a contar con suficientes trabajadores cualificados para dichas labores, señaló Gill.
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Las apuestas de los inversores en estos países reflejan, en gran medida, la opinión de que la IA favorecerá a unos pocos mercados emergentes de alta tecnología que se benefician de la demanda de chips, al tiempo que perjudicará a los países que suministran mano de obra cualificada y económica para servicios globales, como los centros de llamadas.
Por ejemplo, un índice de las grandes empresas indias cotizadas de externalización de servicios informáticos ha caído un 18% este año, mientras que el mercado bursátil de Corea — dominado por fabricantes de chips — se ha disparado un 51%. Sin embargo, la tendencia se ha invertido en el último mes a medida que aumentaban las dudas de los inversores sobre la velocidad del auge de la inversión en IA, y el índice indio ha subido un 12%, mientras que el mercado coreano ha caído cerca de una quinta parte.
El avance de la IA en pequeñas empresas
El informe del Banco Mundial señalaba que existían pruebas de que el uso de la IA se estaba extendiendo rápidamente entre las pequeñas empresas de los mercados emergentes. En promedio, cerca de una quinta parte de las empresas encuestadas con más de cinco empleados en India, Jordania, Kenia, México, Nigeria y Tailandia habían utilizado recientemente chatbots de IA en sus operaciones, frente a un tercio en Estados Unidos, según el documento.
El informe advierte que los países avanzados seguirán registrando las mayores ganancias de productividad gracias a sus actuales tasas más elevadas de adopción de IA, a menos que los países en desarrollo logren ponerse al día, por ejemplo, mediante la adaptación de modelos.
En un escenario optimista basado en las tendencias actuales de adopción, la IA elevará el crecimiento máximo promedio a largo plazo de las naciones en desarrollo del 4.1% al 4.9% en esta década, según el informe, al tiempo que lo impulsará del 1.2% al 3.6% en los países más ricos.

El auge de los llamados modelos “pequeños” — que funcionan con menos parámetros y requieren menos memoria — significa que “la IA puede ayudar a resolver problemas importantes relacionados con tareas específicas, incluso cuando la potencia informática local es limitada, el suministro eléctrico es inestable y el servicio de Internet es deficiente”, argumentó Gill.
El banco advirtió que los esfuerzos gubernamentales por destinar grandes sumas a la “soberanía de la IA” — invirtiendo fuertemente en centros de datos y en la producción de chips en una carrera por desarrollar los mejores modelos de IA — podrían convertirse en una “trampa para el desarrollo”, dado el riesgo de que dichas inversiones no den resultado.
Por: Joseph Cotterill









