
El negocio de la pastelería durante años estuvo estrechamente ligado a cumpleaños, aniversarios y otras fechas especiales. Sin embargo, Dolce Capriccio observa que este patrón empieza a cambiar. La cadena peruana identifica una mayor frecuencia de consumo entre sus clientes, quienes incorporan cada vez más este tipo de productos a momentos cotidianos y no únicamente a celebraciones. ¿Qué tendencias están detrás de esta transformación?
La evolución de los hábitos se refleja en los resultados de la empresa, que registra un crecimiento anual cercano al 10% en ventas y un incremento aproximado de 50% en utilidades respecto al año anterior.
“El desarrollo del formato cafetería-restaurante nos ha permitido capturar consumo de ocasión diaria y no solo de fechas especiales”, señaló Santiago Muñoz Nájar, director financiero de Dolce Capriccio, a Gestión.
En esa línea, la empresa observa que los formatos individuales y de porción vienen ganando protagonismo frente a la torta entera tradicional. Si bien esta última mantiene su relevancia dentro del negocio, especialmente en celebraciones, el crecimiento incremental proviene cada vez más de productos asociados al consumo cotidiano.
“Los formatos individuales y de porción —postres personales, productos para llevar y opciones de cafetería— vienen ganando terreno frente a la torta entera tradicional, que mantiene su relevancia en celebraciones, pero ya no concentra el crecimiento”, sostuvo el ejecutivo.
A ello se suma una creciente demanda por conveniencia e inmediatez, impulsada por el delivery y los canales digitales.
Y es que estos canales no solo han facilitado la compra recurrente, sino que también se han convertido en una importante vía de captación de nuevos clientes, especialmente en distritos donde aún no cuenta con presencia física.
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Consumidores jóvenes y nuevas preferencias
Ahora bien, desde Dolce Capriccio identifican que los cambios en las preferencias de los consumidores viene de los más jóvenes, quienes muestran una mayor inclinación por formatos individuales, productos visualmente atractivos y experiencias vinculadas al entorno digital.
Muñoz-Nájar explica que se debe a que este público valora la novedad constante, las campañas de temporada y la posibilidad de realizar compras a través de plataformas digitales o delivery. Asimismo, observa una mayor apertura a sabores y combinaciones menos convencionales.

A ello se suma un interés creciente por opciones asociadas al bienestar. Aunque estas alternativas todavía representan una porción reducida de las ventas totales, la empresa asegura que registran un crecimiento superior al promedio del negocio.
“Hoy representa una porción aún acotada del total, pero con una tasa de crecimiento superior al promedio de la compañía, lo que nos lleva a tratarla como una categoría estratégica más que de nicho”, afirmó.
En ese contexto, observa una oportunidad de crecimiento en productos que combinen indulgencia y bienestar, especialmente en formatos individuales orientados al consumo diario.
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Expansión se mantiene enfocada en Lima
Mientras estas tendencias transforman parte del mercado, Dolce Capriccio continúa ejecutando sus planes de crecimiento en la capital.
La empresa prevé inaugurar este año un nuevo local propio en la avenida Reducto, en Miraflores, proyecto que demandará una inversión cercana a S/2 millones.

A diferencia de lo previsto inicialmente, el establecimiento operará bajo un formato integral que incluirá restaurante, cafetería, pastelería, panadería, heladería y chocolatería.
Asimismo, avanza en la apertura de un segundo punto de venta en un centro comercial de Lima, cuya ubicación aún se mantiene en reserva debido a que las negociaciones continúan en curso.
En paralelo, desarrolla un nuevo centro de producción en Chorrillos, que contará con 2,500 metros cuadrados de área construida y entraría en operación hacia finales del 2027.
“La instalación permitirá incrementar significativamente nuestra capacidad productiva, fortalecer los estándares de calidad y respaldar la expansión de nuevos canales y puntos de venta”, explicó Muñoz-Najar.
Actualmente, Dolce Capriccio opera cinco establecimientos en Lima, ubicados en San Isidro, Miraflores, Surco, La Molina y Magdalena. También mantendrán su apuesta en la capital.
“Hoy nuestra prioridad es crecer en Lima, donde todavía tenemos un potencial bastante alto, entonces no vemos necesidad de enfocarnos en otra zona”, concluyó Muñoz-Nájar.







