
La Inteligencia Artificial (IA) tiene un impacto directo y abre una serie de oportunidades en las economías de los países, aunque en diferentes dimensiones. El Banco Mundial publicó, recientemente, su “Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026: La promesa de la inteligencia artificial”, en el que analizó su incidencia sobre las que registran ingresos bajos y medianos.
Así, uno de los hallazgos principales es que la IA permitiría a los países en desarrollo lograr en una década lo que de otro modo tomaría un siglo. Sin embargo, esto requiere de ciertos condicionamientos: que los gobiernos actúen con rapidez para cerrar las brechas en energía, conectividad, competencias y calidad institucional que amenazan con dejarlos atrás.
En esa línea, valoraron que la productividad de más del 15% de los empleos en las economías en desarrollo podría aumentar significativamente gracias a dicha tecnología, una cifra cercana al 19% previsto en los países de ingreso alto. La mayor promesa para los países en desarrollo no radica en reemplazar a los trabajadores, sino en ampliar lo que estos pueden hacer.
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Brechas
El informe, de hecho, reconoció las dificultades, en algunas casos en mayor grado, para aplicar la IA a su realidad. Por esto, desde el Banco Mundial indicaron que “el mejor punto de partida” consiste en adoptar herramientas de IA ya existentes.
Esto es, por ejemplo, priorizar tecnologías que ya ayudan a los médicos a diagnosticar enfermedades, a los agricultores a tomar mejores decisiones sobre sus cultivos y a las empresas a aumentar su productividad.
“Pero estos beneficios dependen de bases analógicas sólidas, como un suministro eléctrico confiable, Internet de alta velocidad y educación básica”, advirtieron. Ante esto, subrayaron que la “mera adopción” de esta tecnología no será suficiente.
“En Nigeria, por ejemplo, una herramienta entrenada con datos de países de ingreso alto recomendaba sistemáticamente demasiados análisis de laboratorio, debido a que había asimilado normas médicas más apropiadas para Los Ángeles”, ejemplificaron.

“No necesitan grandes modelos ni grandes centros de datos para aprovechar sus beneficios. Adaptando herramientas de IA pequeñas y de bajo costo a las condiciones locales, pueden poner al alcance de millones de personas una mejor atención médica, educación, servicios judiciales y extensión agrícola. Pero deben actuar sin demora”, indicó Indermit Gill, vicepresidente sénior y economista en jefe del Grupo Banco Mundial.
Del otro lado, el informe del Banco Mundial también indicó que los que mejor aprovecharon las herramientas de la IA fueron aquellos que construyeron las bases necesarias y se movilizaron con rapidez para desarrollar aplicaciones sobre ellas.
“Por el contrario, las naciones que no invirtieron en la infraestructura, las capacidades y las instituciones que dichas tecnologías requerían para funcionar se beneficiaron menos y fueron las más afectadas por la disrupción. Esta enseñanza se aplica directamente a la IA: la estrategia ganadora consistirá en aprovechar las nuevas tecnologías, no en buscar refugio frente a ellas”, destacaron.







