
Recientemente, Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), alcanzó la máxima calificación en el informe de Banqueros Centrales 2026 que publica la revista Global Finance.
Dicho informe fue revelado en el marco de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial desarrollado este 2026 en Tailandia.
Velarde obtuvo una calificación de “A+”, junto a su par de Dinamarca, Christian Kettel Thomsen. Así, se reconoce la actuación de ambos profesionales en el control de la inflación, la estabilidad monetaria, la gestión de las tasas de interés y la independencia de la política monetaria en sus países.
Este último no ha sido el único reconocimiento internacional a Julio Velarde. La revista The Banker, del grupo editorial Financial Times, lo distinguió como Banquero Central del Año a nivel global en 2015 y como Banquero Central de las Américas del año 2020.
Según el BCRP, el sol peruano se ha mantenido como la moneda más estable en lo que va de este siglo, lo que obedece a la menor inflación e indicadores macroeconómicos sólidos.
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Desde 1999 y hasta septiembre del 2026, la variación acumulada en el tipo de cambio ha sido de solo -4.2% en Perú, es decir, casi no hubo movimiento. En cambio, en Chile, por ejemplo, el alza del tipo de cambio ha sido de 81.4%, y en Brasil, de 185.9%.
Con esa vasta trayectoria y amplio bagaje, no es de extrañar que el titular del BCRP, cada cierto tiempo, en conferencias o ruedas de prensa, exponga algún episodio, situación o simplemente un aforismo o anécdota, obviamente ligado a la materia económica o financiera que desarrolla en ese momento.
En alguna oportunidad, Velarde se refirió a una frase atribuida a un connotado economista acerca de que si este acudía a una cita con su dentista, y ese cirujano le hablaba de su interés por invertir en la bolsa, pues veía como muchas personas lo hacían ante las elevadas ganancias observadas en ese momento, el entendido en finanzas, tras salir del consultorio, lo primero que hacía era vender las acciones que mantenía.
Detrás de esa expresión, está la idea de que un mercado bursátil boyante, cuando acumula un alza apreciable, atrae el interés del público general. Pero ese momento suele coincidir con la denominada euforia bursátil, fase en la que comúnmente las acciones ya están caras o sobrevaloradas, con poco margen para seguir en alza, y, por el contrario, con probabilidad elevada de que sus precios retrocedan.
La anécdota contada por Velarde encaja con otro conocido aforismo, que aunque no es citado por el banquero central, es repetido por los operadores del mercado: “Buy the rumour, sell the news” o “comprar con el rumor, vender con la noticia”. Este alude a que los inversionistas informados pueden aprovechar alguna señal, indicio o posibilidad de evento futuro que influyan positivamente en el precio de un activo, para comprarlo. Luego, cuando estas pistas se corroboran en la realidad, es conveniente, más bien, vender ese activo o acción.
Luis Eduardo Falen, docente de la Universidad del Pacífico, explicó que los inversionistas pueden muchas veces dejarse llevar por un “comportamiento de manada”. Es decir, si ven que una persona cercana ha invertido en la acción de una empresa y ha ganado, entonces también se animan a replicar lo mismo.

En ese sentido, advirtió que es importante mantener siempre un portafolio diversificado.
“Cuando el optimismo se generaliza y más gente comienza a invertir, sobre todo, porque observan que otros están ganando dinero, eso puede hacer que los precios se alejen de sus fundamentos (es decir, que se ubiquen por encima de su valor fundamental)”, señaló.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.







