
En un escenario marcado por la volatilidad y la constante búsqueda de nuevos instrumentos de inversión, las criptomonedas siguen generando debate entre analistas e inversionistas.
Pese a ser un mercado altamente especulativo, algunos especialistas consideran que, bajo ciertas condiciones, los activos digitales pueden representar una oportunidad puntual dentro de un portafolio diversificado.
El desempeño de las criptomonedas depende en gran medida de factores clave como la liquidez global, la regulación y, sobre todo, la confianza del mercado, sostuvo Diego Marrero, portfolio manager de Blum SAF.
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Un panorama de mayor liquidez —impulsado por recortes en las tasas de interés o la depreciación del dólar— suele beneficiar a este tipo de activos, dijo. Sin embargo, la experiencia reciente muestra que esta relación no siempre es directa, agregó.
“Durante el último año, por ejemplo, a pesar de un entorno de mayor liquidez y de un dólar debilitado, las criptomonedas no registraron alzas significativas, mientras que otros activos como los metales preciosos sí lograron capitalizar estos factores”, explicó.
A la fecha, el bitcoin -criptomoneda más representativa- cotiza en US$ 83,916, cifra muy lejana de los máximos alcanzados en el 2025 (US$ 121,000).

¿Se debe incluir bitcoin en el portafolio de inversión?
“Este comportamiento refuerza la idea de que el mercado cripto aún no alcanza el nivel de estabilidad necesario para ser considerado un activo central dentro de un portafolio de inversión tradicional”, puntualiza Marrero.
No obstante, esta misma volatilidad es la que atrae a ciertos perfiles de inversionistas, detalla el especialista.
Para quienes comprenden los riesgos y están dispuestos a asumirlos, indica, las criptomonedas -como bitcoin- pueden funcionar como una inversión táctica y de alto potencial, siempre que se limite a una porción reducida del capital total.
“La clave está en entender que se trata de una apuesta especulativa, con la posibilidad real de obtener rendimientos elevados, pero también de enfrentar pérdidas significativas”, advirtió.

En este sentido, la recomendación del gestor para el segmento de personas que toleran un mayor nivel de riesgo no es excluir por completo a las criptomonedas, sino incorporarlas de manera medida y consciente.
Como parte de una estrategia bien diversificada, estos activos digitales pueden ofrecer exposición a una tecnología y un mercado en evolución, sin comprometer la estabilidad general del portafolio, refiere.
Según Marrero, en un escenario donde la regulación aún continúa desarrollándose y la confianza del mercado sigue en construcción, la inversión en criptomonedas exige cautela, información y una clara definición del riesgo que cada inversionista debe estar dispuesto a asumir.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








