
Hacia 2020, el entonces director ejecutivo de Apple Inc., Tim Cook, regresó de un viaje a Asia inusualmente entusiasmado con una nueva categoría de productos: los teléfonos plegables.
Durante sus visitas a China y otros lugares de la región, el ejecutivo observó que cada vez más consumidores utilizaban dispositivos plegables de Samsung Electronics Co., Huawei Technologies Co. y otros fabricantes. Regresó convencido de que Apple necesitaba uno propio e impulsó a la compañía a acelerar sus esfuerzos en un mercado que aún era incipiente.
Para entonces, los reservados equipos de desarrollo tecnológico de Apple, dentro de su división de ingeniería de hardware, ya llevaban años estudiando teléfonos plegables, pantallas y componentes relacionados.
Ese trabajo se remontaba a mucho antes de que Samsung popularizara la categoría con el primer Galaxy Fold en 2019, según fuentes familiarizadas con el asunto. Al igual que la mayoría de las personas entrevistadas para este artículo, pidieron no ser identificadas porque el trabajo era confidencial.
El proyecto alcanzará su momento decisivo el miércoles, cuando Apple presente su primer teléfono plegable. El dispositivo representa el mayor cambio de diseño en los casi 20 años de historia del iPhone, que genera aproximadamente la mitad de las ventas de Apple.
El lanzamiento también supondrá una especie de debut para el director ejecutivo John Ternus, quien asumió el cargo el 1 de septiembre. La transición fue programada para ayudar a marcar el comienzo de una nueva era para los productos de Apple y permitir que Ternus presentara el dispositivo plegable. Cook, ahora presidente ejecutivo, estará entre el público.

Llegar hasta este punto requirió años de pruebas y desarrollo. Antes de que Cook ayudara a convertir el proyecto en una prioridad, ingenieros, diseñadores y ejecutivos debatían incluso qué forma debía adoptar un dispositivo plegable de Apple. Uno de los primeros conceptos era esencialmente un iPad mini que podía desplegarse para convertirse en una tableta más grande.
El entusiasmo de Cook ayudó a cambiar el rumbo del proyecto hacia algo que pudiera tener un atractivo más masivo. En lugar de comenzar con un iPad plegable, Apple centró sus esfuerzos en crear un iPhone plegable. “Tim fue el primer y mayor impulsor de esto”, señaló una de las fuentes. “Los veía por todas partes en Asia y dijo que Apple tenía que competir en este segmento”.
Un portavoz de Apple, con sede en Cupertino, California, declinó hacer comentarios.
El nivel de involucramiento de Cook fue notable. Durante su gestión como director ejecutivo, fue conocido principalmente por centrarse en las finanzas y la cadena de suministro de Apple. Participaba en demostraciones de productos y decisiones importantes, pero generalmente se mantenía al margen de la concepción de nuevos productos.
La insistencia de Cook en que Apple fabricara un teléfono plegable tuvo, por lo tanto, una mayor relevancia de lo habitual y contribuyó a impulsar lo que se convertiría en uno de los proyectos de hardware más complejos de la historia de la compañía.
La categoría de plegables sigue representando una pequeña fracción del mercado total de teléfonos, pero ha crecido a un ritmo mayor que el resto de la industria. Se espera que el segmento aumente un 13% este año, hasta 22.9 millones de unidades, según IDC. La cifra se compara con más de 1,000 millones de envíos totales de teléfonos inteligentes.

El dispositivo plegable de Apple ha tenido el nombre en código V68 dentro de la compañía, y algunos se referían a él como iPhone Ultra durante su desarrollo, dado que se ubicará por encima del resto de la línea. El precio ha sido durante mucho tiempo un punto central dentro de la compañía, ya que el teléfono fue concebido desde el comienzo como un producto prémium.
En las primeras etapas de desarrollo, la compañía apuntaba a un precio de US$ 1,999, buscando situarse justo por debajo de la barrera potencialmente controvertida de US$ 2,000. Apple utilizó un enfoque similar con el iPhone X en 2017, cuando cobró US$ 999 —justo por debajo de US$ 1,000— por el que entonces era su modelo más prémium.
Más recientemente, Apple ha analizado fijar el precio del producto plegable en hasta US$ 2,199, según una de las fuentes, quien señaló que se han considerado varias opciones en las últimas semanas y que la escasez de memoria ha llevado a Apple a superar ampliamente sus objetivos de costos.
Algunas configuraciones del dispositivo con mayor capacidad de almacenamiento podrían acercarse a US$ 3,000. En comparación, el iPhone estándar parte actualmente en US$ 799, mientras el iPhone 17 Pro comienza en US$ 1,099.
El precio amenaza con causar un gran impacto entre los consumidores, pero algunos compradores ya han demostrado su disposición a gastar más. Los modelos recientes de iPhone Pro pueden acercarse a US$ 2,000 con las mayores capacidades de almacenamiento, y su éxito ayudó a convencer a Apple de que valía la pena lanzar al mercado un dispositivo plegable de gama alta.
El recientemente lanzado programa de suscripción Apple Upgrade, que funciona de manera similar a un servicio de leasing, también debería ayudar, junto con agresivas promociones de canje y planes de cuotas de los operadores de telefonía móvil. Los precios de los teléfonos Android de la competencia también son elevados, con los últimos plegables de Samsung y Google, de Alphabet Inc., partiendo en alrededor de US$ 1,899.

El teléfono contará con una pantalla interior de aproximadamente 7.8 pulgadas, considerablemente más ancha que las de muchos plegables Android, aunque no sin precedentes. Google utilizó un diseño similar para su Pixel Fold original en 2023 antes de abandonarlo rápidamente. Samsung adoptó recientemente este formato con su Galaxy Z Fold8, que ha registrado fuertes ventas, después de años de favorecer una pantalla interior más cuadrada.
La idea es que la pantalla plegable sea especialmente adecuada para ver videos y realizar varias tareas a la vez. En el exterior habrá una pantalla relativamente corta de 5.5 pulgadas, diseñada para facilitar el agarre del dispositivo y que quepa en un bolsillo.
Durante el desarrollo, los diseñadores de Apple imaginaron que el dispositivo plegado tendría aproximadamente el tamaño de un pasaporte, mientras que desplegado tendría proporciones similares a las de un Magic Trackpad, el panel táctil inalámbrico de la compañía para Mac.
Ternus deberá ahora convencer a los consumidores —más allá de los clientes más fieles de Apple— de desembolsar más dinero por un dispositivo que introduce nuevas complejidades y algunas concesiones. El teléfono debe abrirse para aprovecharlo al máximo y podría ser menos resistente que un iPhone convencional. También ofrece un sistema de cámaras más limitado y una menor duración de la batería.
Incluso con esas desventajas, los empleados de Apple creen que la compañía venderá todos los teléfonos plegables que pueda producir. Las estimaciones de Wall Street apuntan a ventas de entre 7 millones y 10 millones de unidades este año.
“Créanme, pese al elevado precio, el iPhone plegable tendrá un éxito extraordinario”, afirmó Nabila Popal, veterana investigadora sénior del mercado de teléfonos inteligentes de IDC. “No me sorprendería que se convirtiera en el ‘Birkin’ de los teléfonos inteligentes en China”, señaló, en referencia al bolso de lujo fabricado por Hermès.






