
El ministro de Justicia, Ernesto Álvarez, dijo que las violaciones sexuales cometidas contra menores de edad en Condorcanqui responden a un “tema cultural” que el Gobierno tiene que acabar.
“El problema es que hay responsabilidad social, porque la convivencia íntima con menores no es vista como un delito, ni siquiera como una falta social. Hay un hecho cultural que hay que corregir desde la raíz”, señaló ante la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso.
Álvarez enfatizó que “hay mucho que hacer con cultura” y con “el Ministerio de la Mujer”, dado que estas poblaciones necesitan leer el Código Penal y “socialmente tiene que verse como una perversión”.
Al respecto, la ministra de la Mujer, María Seminario, discrepó con su colega y aseguró que no comparte esa lectura sobre este problema.
“Independientemente del lugar y las personas que agravian sexualmente a niños, adolescentes o cualquier persona, eso se llama delito. Es un crimen”, mencionó a Exitosa.
La funcionaria adelantó que su cartera ha activado una mesa multisectorial de alto nivel para atender esta problemática en las comunidades amazónicas.

El problema de Condorcanqui
Según la jueza suprema Elvia Barrios, se arrastran dificultades para atender los casos de violencia sexual contra menores de edad en Condorcanqui (Amazonas).
En diálogo con Canal N, añadió que una comisión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) acudió a Condorcanqui para verificar el funcionamiento de las instituciones a cargo y brindar asistencia técnica a las autoridades.
De enero a agosto de este año, el Poder Judicial emitió 623 medidas de protección en Condorcanqui y se registraron 397 casos de violencia.
Barrios tildó de “error conceptual grave” que se asuman las violaciones como prácticas culturales.
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¿Álvarez se rectificó?
La congresista y presidenta de la Comisión de Justicia, Catherine Palomino (Juntos por el Perú), señaló que el término “hechos culturales” vertido por Ernesto Álvarez era indefendible.
El ministro de Justicia reconoció que se había expresado equivocadamente, aunque insistió con el componente cultural detrás de estos delitos.
“Me he expresado mal, seguramente. Y no, no son hechos culturales, sino que tienen un origen cultural, pero es un delito abominable”, apuntó la también integrante del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial.






