
Por Alberto Haito, director - Arellano. La literatura sobre liderazgo nos provee esta metáfora del reino animal presentada por los autores James Belasco y Ralph Stayer en su libro “Flight of the Buffalo”, donde muestran dos modelos opuestos sobre toma de decisiones y gestión del talento.
El modelo del búfalo se inspira en el comportamiento de las manadas, las cuales operan dentro de una jerarquía vertical y una total lealtad hacía el “jefe alfa”, el cual lidera la manada. Si el líder corre, la manada corre, si el líder se detiene, la manada se detiene, si el líder desaparece, la manada entra en parálisis y cae en desorientación. Llevado a una empresa el líder decide el rumbo, reparte las tareas y los miembros del equipo no tienen iniciativa y se limitan a ejecutar.
Por el contrario, el modelo del ganso se inspira en estas aves migratorias que viajan en una formación en “V”. En esta estructura hay un ganso que lidera y rompe la resistencia del aire para facilitar el vuelo de los demás. Cuando éste se cansa otro toma su lugar y la bandada no pierde velocidad ni dirección y así sucesivamente, lo que implica un liderazgo rotativo y colaborativo. Llevado a una empresa implica empoderamiento y descentralización en la toma de decisiones.
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Suena tentador decir que el modelo del ganso es mejor, pero no es así. Depende del tipo de empresa o del momento que esta vive. Por ejemplo, el modelo del búfalo es más apropiado en empresas que requieren mucho control, como aquellas con líneas de producción masivas o que están en sectores muy regulados o que requieren estrictos protocolos.
Por el contrario, el modelo del ganso es más apropiado en empresas donde se requiere iniciativa individual, como las de tecnología, de publicidad o aquellas que requieren adaptación rápida al cambio. En realidad, ambos modelos representan extremos y un líder debe saber ubicarse en el punto adecuado.
Pero hay más. Un buen líder debe migrar de un estilo a otro según la situación. Por ejemplo, si hay una crisis severa deberá asumir el control tomando decisiones drásticas e impopulares. Por el contrario, deberá cambiar de estilo cuando vea que él es un escollo o cuando enfrenta a mercados muy competitivos o con altas necesidades de innovación.







