Una noticia inquietante, que las autoridades peruanas aún no toman en cuenta, es el aumento de la probabilidad de un FEN global para fines de este año, según ha alertado la Organización Meteorológica Mundial. (Foto: Presidencia)
Una noticia inquietante, que las autoridades peruanas aún no toman en cuenta, es el aumento de la probabilidad de un FEN global para fines de este año, según ha alertado la Organización Meteorológica Mundial. (Foto: Presidencia)

Cuando el se manifiesta frente al litoral de y , recibe el nombre de y su impacto no es tan amplio como el del llamado FEN global, que provoca estragos en más países y regiones. Por ejemplo, ocasiona temperaturas y extremas en la parte occidental de América, además del sur de Brasil y norte de Argentina, e incluso en África, además de sequías –en lugar de precipitaciones– en el sudeste asiático y en Australia. Los más recientes calificados como “meganiños”, debido a su alcance y magnitud, ocurrieron en 1982-83, 1997-98 y 2014-2016. El Perú sufrió con particular intensidad los dos primeros. El tercero culminó con el del 2017. Encima, hubo otro el 2023.

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En sus dos tipos, los FEN están ocurriendo con mayor frecuencia y violencia, lo que constituye un elevado riesgo económico y social para países vulnerables como el Perú. Un informe del BCR analiza el impacto humano de los dos recientes FEN costeros. El 2017, el número de afectados fue de 1.4 millones y, el 2023, 724 mil. En años sin FEN costero durante el periodo 2016-2024, el promedio anual fue 151 mil. En tanto, el número de damnificados fue de 268 mil y 137 mil, respectivamente, mientras que el promedio anual en años sin FEN costero fue 15 mil. La diferencia es abismal. Si se agregan los daños a la infraestructura pública –colegios, centros de salud, carreteras y más–, el empeoramiento de las condiciones de vida es evidente.

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Defensa Civil considera que una persona ha sido afectada por lluvias y sus consecuencias (inundaciones, huaicos, etc.) cuando ha sufrido una perturbación en su ambiente, mientras que una damnificada ha sufrido daño a su salud o a algún bien (como su vivienda) y no posee capacidad para recuperarlo. El 2017, el Gobierno de entonces implementó un programa de reconstrucción y prevención, que hasta ahora no culmina. El 2023, en cambio, la población damnificada y la infraestructura dañada recibieron menos atención.

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El BCR ha incluido el riesgo del FEN costero en sus proyecciones de inflación y del PBI. Calcula que, bajo las condiciones actuales, le restaría 0.1 puntos porcentuales al crecimiento del PBI. Sin embargo, recién estamos al inicio del FEN costero, que se extendería hasta diciembre, sin descartar que pase de “débil” a “moderado” en el otoño. Pero una noticia inquietante, que las autoridades peruanas aún no toman en cuenta, es el aumento de la probabilidad de un FEN global para fines de este año, según ha alertado la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que es una agencia de la ONU.

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