
Después de años tratando a los empresarios como adversarios —sometiéndolos a estrictas regulaciones y amenazas de expropiación—, el gobierno socialista de Venezuela recurre ahora al sector privado tras los devastadores terremotos gemelos que hasta el momento han dejado cerca de 2,000 muertos y 15,000 damnificados.
Las empresas privadas venezolanas se apresuran a llenar el vacío dejado por la respuesta oficial a la emergencia. Compañías de construcción, ingeniería y otros sectores están desplegando maquinaria pesada, suministros, alimentos y personal especializado desde distintos puntos del país hacia La Guaira, una de las zonas más afectadas por los sismos del 24 de junio.
“Lo importante aquí son los tiempos, tener soluciones listas tan pronto como sea posible”, señaló Gustavo García Carrasquero, presidente de la Cámara de la Construcción del país, al referirse a los esfuerzos conjuntos de las empresas privadas.
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La instalación de viviendas temporales y hospitales figura entre las prioridades inmediatas. Las empresas negocian con el gobierno la construcción de refugios con capacidad para albergar entre 2,000 y 10,000 personas durante los próximos meses. La iniciativa es impulsada por la Cámara Venezolana de la Construcción y la Cámara Petrolera de Venezuela, con el respaldo del banco de desarrollo CAF, que lanzó un fondo inicial de US$ 1 millón para las tareas de reconstrucción.
“Este es un proyecto que contará con la CAF para su sostenibilidad financiera, ya que requiere fiabilidad a largo plazo y un esfuerzo colaborativo”, señaló Enrique Novoa, presidente de la Cámara Petrolera de Venezuela.
Ambas organizaciones colaboran en el traslado de maquinaria pesada necesaria para remover los escombros y facilitar el acceso de los equipos de rescate, ante la limitada capacidad de respuesta del Estado y los desesperados pedidos de familiares que buscan a sus seres queridos. En la televisión estatal, Delcy Rodríguez se sumó a esos llamados y solicitó apoyo del sector privado para alquilar maquinaria pesada destinada a las tareas de rescate.

Equipos de corte oxicombustible, palas mecánicas, excavadoras, topadoras pequeñas y retroexcavadoras ya operan o se dirigen hacia La Guaira desde ciudades industriales ubicadas a más de 460 kilómetros de distancia. También se están trasladando operadores especializados.
Gustavo García Carrasquero afirmó que, gracias al esfuerzo conjunto, ya comenzaron los trabajos de adecuación de terrenos para instalar hospitales temporales. Añadió que la embajada de Estados Unidos está coordinando acciones con el sector privado mediante el préstamo de vehículos militares para transportar equipos hacia las zonas afectadas.
La Guaira ya sufrió una tragedia similar en el pasado. En 1999, lluvias extraordinarias provocaron miles de deslizamientos de tierra e inundaciones repentinas que dejaron entre 30,000 y 50,000 muertos y pérdidas estimadas en US$ 5,000 millones. En aquella ocasión, el entonces presidente Hugo Chávez rechazó la ayuda ofrecida por EE.UU. Las Fuerzas Armadas venezolanas participaron en el rescate de cerca de 120,000 personas que quedaron sin hogar mediante helicópteros y embarcaciones, con apoyo de casi 30 países. El sector privado también colaboró entonces.

“El sector privado suele ser muy activo en materia de responsabilidad social y apoyo ante desastres o crisis”, señaló Luis Vicente León, presidente de la firma de análisis Datanálisis. El llamado a colaborar llega después de años en los que las empresas enfrentaron fuertes controles gubernamentales, incluidos elevados impuestos, controles de precios y hostigamiento.
Según León, esa relación cambió de forma significativa durante los últimos tres años, cuando las autoridades comenzaron a depender más de las empresas para garantizar la producción y el abastecimiento tras la crisis macroeconómica. Esa apertura incluyó la liberalización de precios, una mayor coordinación con las organizaciones empresariales y cambios legislativos. El proceso se profundizó tras la captura de Nicolás Maduro, en un contexto de creciente presión de EE.UU. para promover la inversión privada.
El nivel de coordinación actual entre empresas privadas y organismos públicos habría sido impensable durante el período de confrontación entre ambos sectores en los últimos años del gobierno de Chávez, afirmó León.

Empresas extranjeras y plataformas tecnológicas también se han sumado a las tareas de asistencia. Starlink, de Elon Musk, ofrece acceso gratuito a internet hasta el 25 de julio en zonas de Venezuela afectadas por daños en las redes eléctricas y de telecomunicaciones. La plataforma venezolana de transporte y entregas Yummy habilitó viajes gratuitos hacia hospitales y clínicas en Caracas y desarrolló una herramienta digital para reportar daños estructurales y coordinar ayuda.
Avianca y American Airlines lanzaron campañas para donar millas a través de sus programas de viajero frecuente con el fin de apoyar las tareas humanitarias en Venezuela. La organización sin fines de lucro de Airbnb anunció que proporcionará alojamiento de emergencia gratuito para los equipos de primera respuesta.
La empresa naviera venezolana Lae ofreció transporte gratuito de donaciones hacia Caracas y La Guaira, mientras que Calidex Courier, compañía venezolana con oficinas en varias ciudades colombianas, habilitó centros de recolección y anunció que entregará gratuitamente las donaciones a la Cruz Roja.
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También se han sumado empresas manufactureras, de tecnología financiera y del sector agrícola. Ingenieros inspeccionan edificios de manera gratuita. Empresas Polar entregó 26,000 cajas de alimentos básicos, distribuye diariamente 120,000 litros de agua embotellada y moviliza camiones cisterna. Propietarios de aviones privados trasladan ayuda desde el exterior, organizando vuelos desde los aeropuertos de Opa-locka y Fort Lauderdale, en EE.UU.
Materiales de construcción y suministros llegan incluso desde Puerto Ordaz, el principal polo industrial del país, ubicado a más de 650 kilómetros. Allí, el propietario de una empresa de materiales de ferretería reparó rápidamente una grúa y la envió junto con un operador. El empresario prefirió mantenerse en el anonimato después de años de hostilidad del gobierno hacia el sector privado. Explicó que las autoridades podrían incomodarse si las empresas reciben reconocimiento por labores de ayuda que ponen de relieve las limitaciones del Estado.
En Barquisimeto, uno de los principales centros industriales del occidente venezolano, las empresas familiares Ferretería Italiana y Rollerdoors PSM lanzaron la iniciativa Camas para Venezuela, destinada a fabricar y enviar literas para los damnificados por los terremotos. Ambas compañías, dedicadas a la venta de materiales, pinturas, ferretería y estructuras metálicas, aportan ahora insumos, talleres, mano de obra y logística para fabricar las camas.
“No somos expertas en hacer camas, nunca lo habíamos hecho”, dijo María Milagros Torres López, de 36 años, hija del dueño de Ferretería Italiana. “Pero ahora ya nos estamos convirtiendo en expertas”.
Más allá de la ayuda inmediata, León considera que el sector privado desempeñará un papel aún más importante en la etapa de reconstrucción.







