
Los bonos venezolanos se perfilan para avanzar tras la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, lo que abre la puerta a un posible cambio de régimen por el que han apostado inversionistas con US$ 60,000 millones en títulos.
Los papeles en default del soberano y de la petrolera estatal PDVSA ya se han duplicado con creces, hasta ubicarse entre 23 y 33 centavos por dólar en los últimos meses, a medida que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incrementó la presión sobre Maduro. Aunque aún distante, la perspectiva de una eventual reestructuración de deuda —un paso clave para atraer nuevo financiamiento— podría impulsar más ganancias, llevando los llamados precios de recuperación a 50-60 centavos, dijeron inversionistas.
“Venezuela sigue enfrentando severas restricciones de liquidez, y cualquier proceso eventual de reestructuración probablemente sería largo y complejo”, dijo Alberto Rojas, estratega sénior de mercados emergentes en UBS. “Por ahora, sin embargo, el mercado parece menos enfocado en los fundamentos de largo plazo y más en la revalorización de la opcionalidad política, un escenario que hasta recientemente muchos inversionistas consideraban muy remoto”.
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La perspectiva marca un giro drástico para los bonos, que hace poco más de dos años se negociaban con gran descuento. Los bonos en dólares del país subieron el lunes entre 7 y 9 centavos por dólar a lo largo de los distintos vencimientos en operaciones con bajo volumen en Londres, según operadores. Los papeles de la petrolera estatal PDVSA también repuntaron, dijeron, bajo condición de anonimato por políticas de la empresa.
“El objetivo inmediato era la salida de Maduro. Objetivo cumplido”, dijo Robert Koenigsberger, fundador y director de inversiones de Gramercy Funds Management. “Ahora el camino hacia adelante depende de qué tipo de cambio de régimen se produzca. Además, entender el rol de Estados Unidos en la transición será clave”.
Estados Unidos administrará Venezuela hasta que se pueda organizar una transición de liderazgo, dijo Trump en una conferencia de prensa el sábado. Se hará “con un grupo” compuesto en gran medida por altos funcionarios estadounidenses y con énfasis en la reparación de la infraestructura petrolera.

Ray Zucaro, director de inversiones de RVX Asset Management LLC en Miami, está entre los inversionistas que han estado acumulando los bonos. A medida que Trump envió tropas de Estados Unidos al Caribe para llevar a cabo ataques contra presuntas embarcaciones de narcotráfico, crecieron las apuestas a que el régimen caería. Las ganancias se habían debilitado anteriormente ante el temor de que el líder socialista lograra aferrarse al poder, como lo hizo en 2019 y 2024.
“Si Estados Unidos realmente termina dirigiendo la situación, trabajando con el gobierno actual y maximizando la producción de petróleo, eso podría ser en última instancia un golpe de suerte para Venezuela, incluida su deuda”, dijo Zucaro. “Ha salido tanto dinero del país que puede haber una verdadera oportunidad para un ingreso de capital”.
Un punto clave para los inversionistas es el rol que desempeñará la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez. El secretario de Estado, Marco Rubio, había estado en contacto con Rodríguez, dijo Trump el sábado, y añadió que esperaba su cooperación. Eso impulsó las esperanzas de una transición más ordenada.
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Pero solo horas después, Rodríguez pidió el regreso de Maduro y calificó la acción de Estados Unidos como “bárbara”.
La vicepresidenta “estará bajo una presión inmensa para cooperar con Estados Unidos si quiere estabilizar un gobierno interino y desescalar, pero también necesita mantener cierta retórica para el consumo interno”, dijo Risa Grais-Targow, analista de Eurasia Group. “Los tenedores de bonos buscarán cualquier señal de estabilidad política y darán la bienvenida a un gobierno dispuesto a trabajar con Estados Unidos”.

Reestructuración compleja
Una resolución de la deuda venezolana podría resultar complicada. El país debe desentrañar una red de US$ 154,000 millones en bonos en default, préstamos y fallos judiciales adeudados a acreedores que van desde Wall Street hasta Rusia. Una reestructuración, dijo Koenigsberger de Gramercy, probablemente solo tendría lugar una vez que haya un gobierno permanente.
“Una reestructuración exitosa en última instancia requiere un gobierno legítimo capaz de comprometerse de forma creíble con reformas, normalmente ancladas en un programa de apoyo del FMI”, dijo Nicolas Jaquier, gestor de carteras de renta fija en Ninety One UK Limited. “Persisten obstáculos e incertidumbres muy significativos” y “no hay una legitimidad clara del liderazgo actual para llevar a cabo negociaciones de reestructuración de deuda”.
Trump ofreció pocos detalles sobre cómo Estados Unidos administrará la nación sudamericana, ni por cuánto tiempo. Descartó la idea de trabajar con la ganadora del Premio Nobel de la Paz María Corina Machado, a quien muchos esperaban ver desempeñar un papel.

“Si el nuevo régimen es aceptable para Estados Unidos, entonces quizá Venezuela pueda contar con un apoyo serio para la reconstrucción. En ese escenario, a medida que se empiece a discutir el regreso a los mercados de capitales, entrarán en juego las posibilidades de reestructuración de deuda”, dijo Hari Hariharan, director de inversiones de NWI Management en Nueva York.
Hariharan dijo que las conversaciones sobre valor de recuperación podrían situarse en torno a 50-60 centavos por dólar. “El desafío será entonces el horizonte temporal”, añadió.
Por ahora, sin embargo, hay optimismo en que un cambio de régimen podría ayudar a reinsertar al país en la economía global tras una década de colapso económico que desencadenó la peor crisis de refugiados en la historia del hemisferio occidental.
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“La reestructuración se vuelve más probable y de más corto plazo si Estados Unidos está involucrado. Con una inversión fuerte, reconstruirán muy rápido la capacidad de producción petrolera”, dijo Francesco Marani, quien opera deuda venezolana y de la petrolera estatal para Auriga Global Investors SV SA, con sede en España.
Venezuela cayó en default de su deuda a partir de 2017, dos años antes de que Estados Unidos cortara relaciones con el gobierno de Maduro e impusiera una prohibición que impedía a inversionistas estadounidenses comprar deuda del país. Los volúmenes de negociación siguen siendo bajos hoy, dominados por fondos de cobertura y especialistas en activos en dificultades. JPMorgan Chase & Co. volvió a incluir los bonos en sus índices tras la reversión de las sanciones al mercado secundario en 2023.
Desde entonces, apostar por los bonos se ha convertido en una de las operaciones más rentables del mundo en desarrollo, con ganancias que se aceleraron el año pasado en medio de un aumento más amplio del apetito por riesgo. La deuda soberana de alto riesgo de países que han implementado reformas o salido del default, incluidos Líbano y Ucrania, también entregó rendimientos sobresalientes en 2025.








