
El nuevo director general de la ONG Human Rigths Watch, Philippe Bolopion, destacó este miércoles en entrevista con EFE el potencial peligro que pueden suponer los crecientes avances de la inteligencia artificial (IA) en manos de determinados Gobiernos en un momento en que se vive además un “declive democrático” global.
Bolopion, que accedió al cargo en noviembre, recordó que hace poco el alto ejecutivo de una tecnológica le contó que en la última década Gobiernos y empresas de todo el mundo han recopilado enormes volúmenes de datos personales.
LEA TAMBIÉN: Precios de los smartphones subirían en 2026 por la IA: Lo que advierte un CEO tecnológico
“Son cantidades ingentes. Pero esos datos eran difíciles de procesar, analizar y utilizar. Ahora, con la IA se pueden tomar todos esos datos y analizarlos y utilizarlos para, por ejemplo, controlar lo que la gente piensa, lo que hace, cómo va a votar”, explica.
El experiodista francés considera que los últimos avances de la IA brindan motivos “para preocuparse de que ésta pueda acelerar drásticamente el declive democrático”.

“Gobiernos como el de China o Rusia, por ejemplo, han sido pioneros en el desarrollo de tecnología para el control de la población, y están compartiendo estas técnicas con otros países del mundo”, advierte.
A cuenta de los retrocesos democráticos globales, Bolopion aprovechó, coincidiendo con la publicación de hoy del informe anual de HRW, para señalar que 2025 ha sido un año “particularmente peligroso”, puntualizó que el aumento de las corrientes autoritarias y los ataques contra el sistema global basado en reglas “lleva ocurriendo desde hace 20 años”.
LEA TAMBIÉN: Educación en tiempos de IA: Cuando las buenas notas no garantizan empleabilidad
Durante la presentación del reporte, el director ejecutivo de la organización recordó que China, Rusia o EE.UU. son hoy menos libres que hace dos décadas.
“Los expertos en democracia suelen decir que la democracia no muere de repente, con un gran estruendo. Se va erosionando y desvaneciendo poco a poco. Muere con un lamento. Y a menudo ocurre a manos de líderes elegidos democráticamente”, afirma.
Pone como ejemplo a presidentes como Recep Tayip Erdogan, en Turquía, Viktor Orbán, en Hungría, y también Donald Trump, en EE.UU.








