
Colombia registró en 2024 unas 261,000 hectáreas de cultivos de hoja de coca, un 3.5% más que las sembradas en 2023, según un estudio publicado el jueves por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).
La ONUDD omitió los datos sobre la producción potencial de cocaína, que suelen incluirse en sus informes anuales. En 2023, la cantidad de coca cultivada en el país era suficiente para producir más de 2,600 toneladas de la droga.
El fuerte aumento de la producción de cocaína ha alimentado una crisis de seguridad que fue uno de los principales temas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este mes. El presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien asumirá el cargo en agosto, se ha comprometido a lanzar una ofensiva militar contra los grupos armados ilegales que controlan las regiones productoras de coca.
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“Para 2024 se identificaron 261,000 hectáreas de cultivos de coca en Colombia, lo cual representa una variación del 3.5% frente a 2023. Este comportamiento refleja una estabilidad del área sembrada a nivel nacional”, señala el reporte de este organismo.
Por regiones, el mayor incremento se registró en el Pacífico, donde los cultivos pasaron de 107,078 hectáreas en 2023 a 121,612 en 2024, un aumento del 14%.
También crecieron las áreas sembradas en la región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, con 48,739 hectáreas (+11%), mientras que Putumayo y Caquetá, en el sur del país, redujo su extensión en un 14%, al pasar de 56,933 a 49,190 hectáreas.
La región Central también mostró una disminución del 7%, con 34,348 hectáreas, y los departamentos de Meta y Guaviare permanecieron prácticamente estables, con una leve reducción del 0.4 %, hasta las 7,138 hectáreas entre ambos.
En las regiones con menos presencia de cultivos, la Orinoquía registró una caída del 26%, al pasar de 343 a 253 hectáreas, y la Amazonía redujo su área en un 16%, hasta las 103 hectáreas.
En contraste, la Sierra Nevada de Santa Marta pasó de dos a tres hectáreas cultivadas, lo que representa un aumento del 50%, aunque sobre una base muy reducida.
En cuanto a las acciones de interdicción, el informe señala que las incautaciones de cocaína aumentaron un 19% en 2024, al pasar de 746,285 a 889,201 kilogramos.
Asimismo, las autoridades destruyeron 5,226 laboratorios ilegales, un 0.2% más que los 5,218 reportados el año anterior. Por el contrario, la erradicación manual forzosa de cultivos de coca cayó un 54%, al reducirse de 20,325 hectáreas en 2023 a 9,403 hectáreas en 2024.
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El Gobierno del presidente colombiano, Gustavo Petro, que cuestiona las cifras y métodos usados por la ONU para medir los cultivos ilícitos y la producción de cocaína, planteó a lo largo de su mandato un cambio de enfoque en la lucha contra las drogas.
El ejecutivo apuntaba a priorizar la persecución de las organizaciones del narcotráfico por encima de los campesinos cultivadores, considerados el eslabón más vulnerable de la cadena.
En contraste, el presidente electo, Abelardo de la Espriella, que asumirá el poder el próximo 7 de agosto, ha prometido el regreso de la fumigación aérea sobre los cultivos de hoja de coca, actividad que no fue contemplada durante el periodo del saliente Gobierno que priorizó estrategias como la sustitución voluntaria de cultivos.
Elaborado con información de Bloomberg y EFE






