
El Ejército de EE.UU. aseguró este jueves que la capacidad militar de Irán se ha degradado un 90 % gracias a los ataques estadounidenses e israelíes sobre la República Islámica, pero advirtió de que aún representa una amenaza para los países vecinos.
La capacidad armamentística de Irán «se ha degradado significativamente y ya no amenaza a los socios regionales ni a los Estados Unidos de la manera en que solía hacerlo», dijo ante un comité del Senado estadounidense el almirante Brad Cooper, a cargo del Comando Central de Estados Unidos (Centcom).
El jefe militar destacó frente a los senadores que los bombardeos que comenzaron el pasado 28 de febrero han destruido «el 90% de su base industrial de defensa», y que Teherán tardará varios años en reconstruir sus armas.
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Para qué han servido los ataques de EE.UU. a Irán
Sin embargo, aclaró que todavía representa una amenaza para sus países vecinos: «Es un país muy grande. Conservan cierta capacidad mineral», justificó el almirante.
Cooper también señaló que los ataques contra Irán han interrumpido su capacidad para suministrar material a Hamás, Hezbolá o los hutíes, algunos de los principales desestabilizadores de la región para Estados Unidos.
Al margen de estas respuestas, el comandante del Centcom se mostró especialmente hermético ante los senadores y evitó responder varias preguntas sobre los objetivos de la misión, el grado en que se ha interrumpido la ayuda a Hamás y Hezbolá, así como las posibles fuentes alternativas de apoyo para esos grupos, al alegar que no podía revelar información clasificada en una sesión pública.
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Un mes de alto el fuego
Según Cooper, los ataques estadounidenses comenzaron después de que «los grupos terroristas apoyados por Irán» atacaran en los 30 meses previos a tropas y diplomáticos estadounidenses «más de 350 veces; el equivalente a un ataque cada tres días, matando a cuatro militares estadounidenses e hiriendo a casi 200».
El pasado viernes se cumplió un mes del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, en un contexto marcado por las tensiones en el estrecho de Ormuz, por el que antes del conflicto circulaba el 20 % del petróleo mundial.
La situación en el estrecho es extremadamente frágil, con decenas de embarcaciones afectadas por las restricciones impuestas por Irán y la respuesta de Estados Unidos, que ordenó bloquear los barcos con destino o procedencia de puertos iraníes.
Por ahora persiste la falta de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, se reunió este jueves con su homólogo chino, Xi Jinping, en una cumbre en la que busca que Pekín asuma un papel más activo frente a Teherán.
Elaborado con información de EFE







