
En 2018, cuando el boom de las edtech todavía no se sentía con fuerza en América Latina -y en Perú tampoco-, un pequeño equipo comenzó a construir una plataforma colaborativa para estudiantes universitarios. Uno de los integrantes era Carolina Valenzuela, quien llegó al proyecto cuando aún era estudiante universitaria y cuando la startup apenas daba sus primeros pasos: hoy Udocz alcanza los más de cuatro millones de estudiantes activos al mes.
Su vínculo con la educación, cuenta Valenzuela a G de Gestión, comenzó mucho antes de entrar a la universidad. “Mi abuelito era profesor”, recuerda. “Siempre llegaba a casa con libros nuevos y hablaba de lo que enseñaba a sus estudiantes. Para mí era como una biblioteca viviente”, relata. Esa curiosidad temprana, además de la vocación de servicio inculcada en su familia, terminó llevándola al proyecto tecnológico.
Antes de integrarse a Udocz, Valenzuela ya exploraba proyectos relacionados con educación y relaciones familiares. Durante un intercambio académico en el Tecnológico de Monterrey (México) trabajó en iniciativas que buscaban mejorar la relación entre padres e hijos y entender las emociones de los estudiantes durante la etapa escolar.
Así, casi por azar, llegó a conocer a Carlos y Ricardo —cofundadores de Udocz— en 2018. La startup estaba recién naciendo y aún no tenía claro cómo escalar su producto. “Ellos me contaron el problema que querían resolver y me interesó inmediatamente. Yo estaba terminando la universidad y tenía tiempo para probar cosas nuevas”, recuerda.

Al principio, su rol fue de apoyo. Pero rápidamente se volvió central para la construcción del producto. Mientras el equipo técnico avanzaba en el desarrollo de la plataforma, ella se dedicó a entender si el problema que querían resolver realmente existía en toda la región: durante los primeros meses entrevistó a decenas de estudiantes universitarios en distintos países de América Latina. “Quería asegurarme de que el problema educativo se repetía. No bastaba con que pasara en una universidad o en un país”, explica.
El diagnóstico fue que los estudiantes universitarios en la región enfrentaban una fuerte falta de acompañamiento fuera del aula. A eso se sumaba otro problema estructural: el acceso fragmentado a materiales académicos. En muchas universidades, incluso en las más prestigiosas, conseguir un libro podía implicar competir por pocos ejemplares físicos o esperar semanas en una biblioteca.
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La primera fase de la startup
La primera versión de Udocz fue entonces una biblioteca digital colaborativa, donde los estudiantes podían subir y compartir apuntes, guías de estudio y materiales de clase. El contenido generado por la comunidad se complementó con alianzas con editoriales académicas.
La startup incluso logró cerrar acuerdos con grandes grupos editoriales —algo poco común en la región en ese momento— para experimentar con modelos de suscripción digital. “Veíamos lo que había pasado con Spotify o Netflix y queríamos llevar ese modelo al aprendizaje”, cuenta la hoy COO de Udocz.
Con el tiempo, el producto evolucionó. El equipo detectó que los estudiantes buscaban contenidos más dinámicos y herramientas que los ayudaran a estudiar de forma más eficiente.
Pero el punto de inflexión llegó en 2019, cuando la startup participó en un programa de aceleración en Finlandia junto a la Universidad de Helsinki. Allí el equipo desarrolló el marco pedagógico que hasta ahora guía su plataforma. Así se gestó Doc, "el primer tutor de inteligencia artificial para estudiantes universitarios en América Latina“, que ayuda a los estudiantes a resolver dudas, preparar exámenes y comprender conceptos complejos.
La herramienta se integra a plataformas educativas como Blackboard, Canvas o Moodle y utiliza el contenido de cada curso para responder preguntas específicas. Así, el objetivo es ofrecer un tutor de IA para cada estudiante y un asistente para cada docente.
Esta apuesta apunta a solucionar otro problema estructural de la educación superior en la región: la deserción. En América Latina, casi la mitad de los estudiantes abandona la universidad antes de graduarse. En pruebas piloto con universidades asociadas, Udocz afirma haber registrado mejoras significativas en el rendimiento académico. En cursos de cálculo, por ejemplo, los estudiantes que utilizaron el tutor obtuvieron hasta 33% mejores resultados que el grupo de control.
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Sus planes y la evolución a B2B
Hasta el año pasado, el crecimiento de Udocz se apoyó en su comunidad B2C. Sin embargo, el modelo de negocio migró hacia el segmento institucional. Ahora la startup trabaja directamente con universidades. Hoy ya cuenta con cinco instituciones clientes en Perú, entre ellas UTEC, y participa en programas de innovación con universidades en México.
La meta, dice Valenzuela, es acelerar la expansión regional. “Las universidades suelen ser una de las industrias más lentas para adoptar tecnología. Por eso nos sorprendió haber cerrado cinco en tan poco tiempo”, agrega.
El primer caso en Perú fue UTEC, cuyo uso de la plataforma abrió la puerta a otras instituciones. En México, el siguiente paso es aún más ambicioso: el Tecnológico de Monterrey, donde la startup participa en un programa de innovación para probar su tecnología dentro del ecosistema universitario. Luego le podrían seguir Colombia y Chile.
La estrategia, comenta, se basa en identificar “lighthouse customers”: universidades con alto prestigio académico que funcionen como validadores del producto en cada mercado.
Para 2026, Udocz proyecta llegar a 50 universidades en América Latina, lo que podría sumar entre dos y tres millones de estudiantes adicionales a su plataforma.
Todo este crecimiento también ha sido respaldado por capital de riesgo. En 2022 la compañía levantó US$ 2 millones en una ronda semilla, con la participación del fondo estadounidense GSV Ventures —uno de los inversionistas más activos en educación— además de firmas regionales como Salkantay Ventures y Latitud.
“Queremos convertirnos en el sistema operativo de inteligencia artificial de la educación superior en América Latina”, señala.
La visión implica construir una capa tecnológica que acompañe a las universidades en su transformación digital. Además de tutores y asistentes docentes, la startup ya trabaja en nuevas soluciones, desde herramientas de creación de contenidos académicos hasta sistemas de orientación vocacional y reclutamiento estudiantil.
La compañía evalúa ahora una ronda puente para acelerar su crecimiento regional, especialmente en mercados como México y Centroamérica, donde las universidades están mostrando una creciente disposición a invertir en tecnología educativa.
Consejos de una mujer tech

Carolina -en el marzo del Día de la Mujer- deja un mensaje que suele repetir cuando conversa con estudiantes o cuando mentorea a mujeres que están dando sus primeros pasos en el mundo profesional. Su consejo, dice, es sencillo, aunque no siempre fácil de aplicar: atreverse antes de sentirse completamente lista.
“Nunca es tarde para empezar, pero tampoco es temprano para empezar”, dice. Durante la universidad —explica— es común escuchar que todavía no es momento de probar cosas nuevas, que primero hay que pasar ciertas etapas o acumular experiencia. Para ella, esa idea suele convertirse en una excusa para quedarse en la zona de confort.
Valenzuela recuerda que cuando estudiaba muchos describían la universidad como una “burbuja”. Con el tiempo entendió que, en realidad, depende de qué se haga dentro de ella. “Si uno se reta, busca oportunidades y se atreve a probar cosas distintas, siempre encuentra hacia dónde quiere ir”.
En las mentorías que realiza con estudiantes y jóvenes profesionales, hay un tema que aparece una y otra vez: la falta de confianza. Muchas mujeres sienten que todavía les falta algo —más experiencia, más preparación o más claridad— antes de dar el siguiente paso. Para la COO, la respuesta suele ser más simple de lo que parece. “La verdad es que no les falta nada. Solo les falta hacerlo”, afirma.
Ese consejo, asegura, se lo da tanto a mujeres que recién salen de la universidad como a profesionales con más años de carrera. La diferencia, reflexiona, es que cuando se escucha más temprano, el salto suele llegar antes.

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.









