
Un cambio de rumbo en las ambiciones en materia de vehículos eléctricos, o VE, ha supuesto un golpe de al menos US$65,000 millones para la industria automotriz mundial en el último año y los ejecutivos advierten de mayores dificultades para reajustar sus estrategias.
Los fabricantes de automóviles se vieron obligados a revisar sus productos y planes de inversión en vehículos eléctricos tras un cambio radical en la política climática en Estados Unidos. Las empresas que habían dejado atrás a los vehículos de gasolina fueron las más afectadas.
Este mes, Stellantis asumió un ‘golpe’ de US$26,000 millones para descartar algunos modelos totalmente eléctricos y reactivar el popular motor V8 “Hemi” de 5.7 litros en Estados Unidos. También decidió recientemente reactivar los motores diésel para varios modelos europeos. La amortización provocó una venta de acciones en el mercado que redujo el valor de la empresa en unos US$6,000 millones.

El propietario de las marcas Peugeot, Fiat y Jeep se había fijado previamente como objetivo que los VE representarían la totalidad de sus ventas de vehículos de pasajeros en Europa para 2030 y la mitad del total en EE. UU.
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La cancelación de los créditos para vehículos eléctricos en el mercado estadounidense y la determinación del presidente Donald Trump de seguir recortando las regulaciones para reducir las emisiones de los vehículos implican que los ejecutivos de la industria ahora esperan que los VE representen sólo el 5% del mercado de vehículos nuevos de EE. UU en los próximos años, aproximadamente la mitad del nivel actual.
Su rival Ford reveló recientemente una amortización de US$19.5 mil millones tras la cancelación de su camioneta eléctrica F-150, mientras que Volkswagen, Volvo Cars y Polestar han sufrido impactos en sus programas de vehículos eléctricos durante el último año.
Además de los profundos cambios regulatorios, el analista de Bernstein, Stephen Reitman, afirmó que Stellantis y otros fabricantes de automóviles dejaron atrás a los consumidores al intentar replicar el éxito inicial de Tesla cuando revolucionó el mercado de vehículos eléctricos. Su deficiencia fue no ofrecer vehículos que cumplieran con las expectativas de precio y autonomía de los conductores, además de la falta de infraestructura de carga eléctrica.
Desde entonces, Tesla también ha sufrido una caída significativa en las ventas de vehículos eléctricos debido a la competencia de sus rivales chinos y a la reacción negativa al activismo político de Elon Musk, lo que la llevó a suspender la producción de sus modelos de gama alta, el Model S y el Model X.

“Los fabricantes se dejaron llevar por la euforia de los VE debido a las valoraciones que obtenía Tesla, pero no atrajeron a los clientes”, declaró Reitman.
Los analistas advirtieron que Stellantis podría sufrir más amortizaciones en el futuro, conforme el grupo busca mejorar su cuota de mercado en EE. UU con un enfoque renovado en los modelos híbridos y de gasolina.
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Honda — el único fabricante japonés que anunció su intención de dejar de fabricar vehículos de gasolina y diésel para 2040 — pronosticó esta semana pérdidas anuales de US$4.5 mil millones relacionadas con los modelos eléctricos, incluyendo US$1.9 mil millones en pérdidas en valor.
El grupo les advirtió a los inversores que podrían surgir más amortizaciones, conforme reevaluaba su estrategia de vehículos eléctricos y negociaba el fin de su asociación en el sector de vehículos eléctricos con General Motors, que a su vez ha amortizado US$7.6 mil millones en sus operaciones de VE.
“El mercado de VE está cambiando drásticamente”, declaró Noriya Kaihara, vicepresidente ejecutivo de Honda. “Por lo tanto, necesitaremos monitorear las tendencias de nuestro volumen de ventas y, si es necesario, podríamos implementar medidas adicionales”.
La directora ejecutiva de GM, Mary Barra, afirmó que su estrategia para el futuro seguirá siendo la de los vehículos eléctricos, haciéndose eco de las opiniones de otros fabricantes de automóviles que se han comprometido a continuar con las inversiones a largo plazo para abandonar los motores de combustión interna.
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A medida que el ritmo de la transición eléctrica diverge en los mercados clave de EE. UU y China, será aún más costoso para los fabricantes de automóviles ofrecer una variedad de modelos, desde VE e híbridos hasta gasolina.
El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, les declaró a los inversores la semana pasada que el entorno regulatorio global era el factor imponderable mientras el fabricante de automóviles refinaba su estrategia e inversiones.
Sin embargo, agregó: “Ya que hay suficientes opciones en todo el mundo con respecto a la electrificación de automóviles, podemos cumplir con las elecciones de los clientes que son más beneficiosas para nosotros y elaborar estrategias rentables, no sólo en EE. UU, sino en todo el mundo”.









