
Durante sus primeros cuatro años, Barbarian fue únicamente un hobby. Ignacio Schwalb y sus dos socios elaboraban cerveza artesanal en el garaje de la casa de sus padres (2009), con una inversión que no superaba los S/500. Ninguno imaginaba entonces que esa afición terminaría siendo adquirida por AB InBev, la mayor cervecera del mundo.
“Empezamos como quien cocina algo complicado: con mucha más creatividad que capital”, recuerda Schwalb en el programa Líderes sin Guion del canal de YouTube de Diario Gestión. Sin conocimientos técnicos, aprendieron leyendo libros, viendo tutoriales y experimentando en casa. “La primera cerveza sabía a gloria”, dice.
Durante tres años elaboraron cerveza únicamente para amigos, quienes se convirtieron en sus primeros catadores. Con el tiempo, algunos comenzaron a insistirles en que debían venderla. Así lograron ingresar al primer bar especializado en cerveza artesanal del país cuando todavía producían desde un garaje.
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La respuesta del mercado fue inmediata. La demanda empezó a superar rápidamente su capacidad de producción. Cuando ya abastecían tres puntos de venta tuvieron que mudarse a un local más grande. Pensaban que tendrían espacio suficiente para dos años, pero apenas seis meses después ya necesitaban volver a expandirse.

“Un buen producto es la base. Sin eso ni siquiera compites”, afirma.
La estrategia dio resultado. Restaurantes como Astrid & Gastón y posteriormente Central comenzaron a solicitar sus cervezas cuando la empresa todavía no tenía capacidad suficiente para atender la demanda.
“Central ya nos pedía cerveza y nosotros teníamos que decirles que esperaran hasta instalar la embotelladora”, recuerda. Para los fundadores, ingresar al menú degustación del restaurante de Virgilio Martínez era el sello de garantía que necesitaba la marca.
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La inesperada propuesta
“Nunca quisimos construir una empresa para heredársela a nuestros hijos. Éramos tres socios y sabíamos que con el tiempo podían aparecer problemas familiares o diferencias entre generaciones.”, cuenta en diálogo con Vanessa Ochoa, conductora de Líderes sin guion.
Con esa idea clara, concluyeron que, si algún día vendían la compañía, preferían hacerlo a una empresa capaz de potenciar la marca.
Finalmente, en 2019, aceptaron la oferta de AB InBev. Como parte de la negociación, el equipo fundador se mantuvo cuatro años al fente de la operación; luego, conservaron la operación de los bares Barbarian, el espacio donde nació la marca y que, hasta hoy, consideran la mejor vitrina para mantener vivo el vínculo con sus consumidores.








