
La reestructuración de Petroperú tiene como uno de sus ejes centrales a la Refinería de Talara, considerada hoy uno de los activos más importantes de la empresa estatal. Desde la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión) -que se encargará del plan de reestructuración- se descarta una posible venta, entonces ¿cuáles son las opciones para la refinería?
Teniendo en cuenta que se trata de una gran inversión que no genera los flujos necesarios siquiera para hacerla sostenible, el director ejecutivo de ProInversión, Luis Del Carpio, indicó que es probable que la refinería sea constituida como un solo bloque patrimonial.
“No vamos a vender la refinería de Talara. Vamos a buscar una modalidad de asociación con el sector privado y para eso tenemos distintas modalidades. Por ejemplo, un socio a través de participación privada permitiendo el ingreso de capital; un contrato de gerencia; o una Asociación Público Privada (APP)”, comentó a la prensa.
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Las opciones que se barajan para la refinería de Talara
En el caso de un contrato de gerencia se contrataría a una empresa especializada para que se encargue de gestionar áreas críticas de la refinería.
Según indicó el director de ProInversión, este es un modelo más simple, en el que el Estado seguiría asumiendo los riesgos pues sí algo sale mal, la empresa gestora cobra por su servicio y el problema recae en la empresa estatal.
Mientras que en la opción de APP una empresa privada especializada no solo gestionaría el activo, sino que también invertiría, asumiría riesgos y buscaría mejorar la producción.
“Tenemos grandes oportunidades el día de hoy en el norte con todo lo que se está trabajando ahí la exploración. Entonces podría ser eso una alternativa (..,) En proyectos complejos a veces es conveniente tener modelos de asociación público privada”, añadió.

¿Qué pasará con los otros activos estratégicos?
Más allá de la Refinería de Talara, también quedan pendientes las opciones que se analizan para otros activos como el Oleoducto Norperuano, el cual no opera de manera adecuada y genera costos de mantenimiento sin ingresos relevantes.
“Probablemente sea un modelo vinculado a los lotes que están en la selva. Buscaremos también a empresas que estén dispuestas a invertir en esos lotes. Quizá habrá que darle en forma paralela una mirada a la política de los hidrocarburos para generar una mayor oferta y que esta se traslade a través de este”, indicó Del Carpio.
En tanto, recordó que Petroperú tiene refinerías más pequeñas en otras partes del país. Para cada una se buscará “la mejor solución”, según sus características, pero no precisó si todas ellas se agruparían en un mismo bloques.
¿Por cuántos años?
El plazo de estos contratos dependerá del tipo de modalidad que se elija y del nivel de inversión que se requiera. En contratos de gerencia, donde el privado no invierte mucho y asume pocos riesgos, los plazos suelen ser de 5 o 10 años.
En cambio, en proyectos complejos que requieren fuertes inversiones, los plazos se vinculan al tiempo necesario para recuperar esa inversión. En esos casos, se habla de concesiones o asociaciones de 20, 30 a 40 años.
Del Carpio añadió que la legislación peruana incluso permite llegar hasta 60 años, aunque eso dependerá de cómo se estructure cada proyecto, es decir “cuánto se requiere invertir, en qué momento y cómo son los flujos que permiten a las partes recuperar la inversión”.









