
La Refinería de Talara será uno de los ejes centrales del plan de reorganización de Petroperú aprobado por el Gobierno de Perú en el Decreto de Urgencia 010-2025. Este activo ha sido calificado como “la principal fuente de pérdidas de la empresa estatal”.
De acuerdo con la exposición de motivos del DU, desde su puesta en marcha progresiva, la nueva refinería de Talara no ha logrado absorber sus elevados costos fijos con los márgenes actuales de refinación.
Se indican limitaciones operativas generadas por los cierres de puertos por oleajes anómalos -de hasta 17 días seguidos-, impidiendo que se suministre crudo hacia la refinería o se abastezcan productos terminados a sus terminales y plantas.
De esa manera, los datos oficiales de Petroperú indican que entre 2022 y 2025 la refinería de Talara acumuló pérdidas operativas por más de US$ 1,731 millones.
Ante esto, se determinó que la refinería podrá incluirse en uno de los bloques patrimoniales que permitirán separar los activos de Petroperú para la reorganización de la petrolera. De esta manera, los activos se dividirán en unidades independientes con diferentes reglas de gestión y objetivos.
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El atractivo de la refinería
Pese a las pérdidas, la refinería de Talara es un activo estratégico. La inversión acumulada supera los US$ 5,600 millones solo en propiedad, planta y equipo.
Para el expresidente de Perupetro, Aurelio Ochoa, la refinería representa el “esqueleto económico-financiero” de la empresa estatal, siendo un activo medular frente a otros bienes secundarios como edificios o plantas de ventas.
Actualmente, indicó, toda la infraestructura ya estaría al 100%, pero su capacidad no está igual pues la demanda del mercado aún está alrededor del 30%.
Pese a ello y a las deudas que mantiene, el eventual bloque que incluya a la refinería sí resultaría atractivo para los inversionistas privados debido a la escasez mundial de refinerías que impide que la caída de la cotización del petróleo se traslade adecuadamente al precio de los combustibles.
“Muy pocas refinerías se han construido en el mundo en los últimos 40 años, por lo qué hay un cuello de botella en la refinación de crudo. Tenemos una refinería moderna con tecnologías que solo tienen unas 10 refinerías en el mundo. Es súper atractiva para cualquier inversionista”, comentó a Gestión.
Pedro Gamio, exmiembro del directorio de Petroperú, coincidió en el que la separación de la refinería en un bloque patrimonial propio, junto a las plantas de almacenamiento, tendría un mayor atractivo para la inversión privada pues se va a separar lo rentable del patrimonio de la petrolera estatal.
La refinería, recordó, tiene tecnología especializada en tratar crudo pesado. Por ello, el paquete puede ser visto como rentable para desarrollar un nicho de mercado.
“La refinería de Talara puede atender a Perú y a Ecuador en el tratamiento de crudo pesado. Hay un potencial muy bueno ahí y podrían entrar socios de primer nivel que aseguren una gestión corporativa autónoma y eficiente”, sostuvo.

¿Venta total o participación parcial de privados?
De acuerdo con la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (Proinversión), en el plan que se tendría listo en 60 días se evaluará qué activos son estratégicos para el Estado y cuáles pueden operar de manera más eficiente bajo esquemas como Asociaciones Público-Privadas (APP).
En el caso de la refinería de Talara aún no se precisa qué camino podrían tomar, pero aseguraron que “no será rematada ni privatizada, sino preservada y puesta en valor bajo un modelo que asegure eficiencia, inversión y continuidad operativa”.
La posibilidad de una privatización ha sido también descartada por la ministra de Economía y Finanzas, Denisse Miralles, y el premier Ernesto Álvarez.
Para Ochoa, el núcleo del decreto está claramente focalizado en la refinería, porque es el único activo capaz de enfrentar el volumen de deuda acumulada.
Avanzar en este proceso en el peor momento financiero de Petroperú, advirtió, podría implicar que una eventual venta o asociación no refleje el valor real del activo.
“El centro de todo esto resulta ser la refinería de Talara porque el resto de los activos, salvo las plantas de ventas, son edificios y esos no estarían entre US$ 500 o US$ 600 millones. En un momento crítico como el actual se corre el riesgo de ponerlo a precio de remate”, refirió.
Además, Ochoa consideró que los plazos establecidos en el DU son extremadamente cortos y coinciden con un contexto político de transición, lo que podría hacer que la medida “quede solo en el papel”. El especialista recordó que hay antecedentes con al menos dos normas que buscaban reorganizar a la petrolera, pero que nunca se implementaron.
Más allá de la compra directa, Gamio consideró que existen diversas modalidades de participación privada. Esto permitiría atraer socios sin perder el control mayoritario.
“Ese socio privado no necesita tener más del 49%. Con solo 5% de participación, a través de un contrato, puede poner los candados que eviten la injerencia política que tanto daño le ha hecho a Petroperú”, explicó.
El especialista indicó que un incentivo adicional para el inversionista sería que estos bloques -como el que incluirá a la refinería- no amarren la operación al pago de la deuda. Está, indicó, tendría que ser asumida por Petroperú, en un reperfilamiento de la deuda con apoyo del Estado.
Gamio añadió que cualquier reorganización debe tratar la deuda de manera independiente, de lo contrario, el calendario de pagos de corto plazo seguirá afectando el flujo de caja de la empresa.
Además, recordó que en paralelo a esta reorganización se debe continuar con el proceso de auditoría forense para la refinería, que ya está en ejecución y busca identificar por qué las unidades auxiliares no han permitido operar a la refinería al 100%.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.








