
La frambuesa se perfila como un cultivo estratégico en la diversificación frutícola del país. De acuerdo con Agromercado, en el 2024 la producción mundial de frambuesa alcanzó 920 millones de toneladas, con un crecimiento sostenido liderado por los principales países productores: Rusia, México, Serbia, Estados Unidos y Polonia.
La Unión Europea continúa siendo el principal polo de consumo. Alemania, por ejemplo, registra un consumo per cápita cercano a los cinco kilogramos anuales de berries, una demanda que sigue en ascenso, lo que abre oportunidades para países exportadores capaces de garantizar calidad, continuidad de abastecimiento y el cumplimiento de los estándares sanitarios.
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En este contexto, la frambuesa destaca no solo por su atractivo comercial, sino también por su perfil nutricional, caracterizado por un alto contenido de antioxidantes, fibra y vitamina C, y por su alineación con las preferencias de alimentación saludable de los consumidores europeos.
Oportunidad para el mercado peruano
En el caso peruano, la comercialización de frambuesa se concentra actualmente en el formato congelado. Según Agromercado, el 95% de los envíos se dirige a Estados Unidos y el 5% a Chile, lo que evidencia un amplio margen para diversificar destinos, especialmente hacia la Unión Europea.
Si bien el cultivo aún se encuentra en una etapa inicial frente a berries ya consolidados como el arándano, desde el Midagri se subrayó que su verdadero potencial dependerá de la capacidad de escalar la producción, organizar la oferta y cumplir con los volúmenes, la continuidad y la logística que exigen los mercados.
En esa línea, agroexportadoras líderes del país han manifestado interés en incorporar la frambuesa a su portafolio, principalmente para exportación en formato congelado, sujeta a pruebas industriales, atraídas por sus ventajas competitivas: inicio de producción a los seis meses, vida útil de hasta 15 años y altos rendimientos por hectárea.
Además, permite una doble orientación comercial: en fresco para el consumo interno y valor agregado; y como productos congelados, para el mercado externo.








