
El jengibre peruano atraviesa una campaña 2026-2027 con una producción sólida, aunque con precios más contenidos y una demanda que todavía se mantiene baja. Para Nativa Organics, empresa exportadora de jengibre, palta y naranja, el escenario también está marcado por mayores exigencias fitosanitarias y cambios en los destinos de exportación. ¿Cómo se mueve el negocio del jengibre peruano en esta campaña?
La producción abundante está presionando los precios frente a la temporada anterior. Aldo Ramírez, gerente de desarrollo de negocio de Nativa Organics, señaló a FreshPlaza que este escenario está llevando a los productores a ser “un poco más cautelosos” con la siembra de la próxima campaña 2027-2028.
Y es que, según el ejecutivo, una menor intención de siembra podría traducirse en un volumen más reducido y mejores precios en la siguiente temporada. En el corto plazo, sin embargo, la demanda todavía no acompaña el nivel de producción: Ramírez la describe como “muy muy baja”, comportamiento propio del verano en los mercados de destino.
Las expectativas de la empresa apuntan a un repunte a partir de octubre, cuando comienza la temporada alta de demanda para el jengibre. En paralelo, Nativa Organics también enfrenta un escenario exportador marcado por cambios en los mercados de destino y mayores controles fitosanitarios.
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¿Qué está pasando con los envíos de jengibre peruano?
El principal desafío fitosanitario del sector ha cambiado de foco. En campañas anteriores, la preocupación estaba relacionada con los hallazgos de ácido fosfónico en contenedores enviados hacia Europa. En la campaña actual, la atención está puesta en Ralstonia, un patógeno bacteriano.
Perú, junto con Senasa (Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú), está implementando un protocolo para certificar jengibre libre de este patógeno, con controles más estrictos en las plantas empacadoras. Para Nativa Organics, este proceso ha tenido un efecto directo en la distribución de los envíos.
Ramírez señala que actualmente sale un contenedor hacia Europa por cada cuatro enviados a Estados Unidos, mientras que en años anteriores la proporción era prácticamente equitativa entre ambos destinos.
Estados Unidos concentra así la mayor parte de los envíos peruanos, aunque el mercado tampoco escapa al menor ritmo de compras propio del periodo estacional. Los precios FOB del jengibre peruano se ubican entre US$17 y US$20, un nivel que Ramírez considera medio frente a los US$14-US$16 registrados en años de mayor debilidad del sector.
Para el ejecutivo, el principal problema no está necesariamente en el nivel de precios, sino en la falta de volumen de compra. La recuperación de la demanda a partir de octubre será, por tanto, un punto relevante para el comportamiento del mercado durante los siguientes meses.

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¿Qué otros retos enfrenta Nativa Organics en el negocio agroexportador?
La industria peruana del jengibre, con alrededor de veinte años de historia exportadora, atraviesa un proceso de profesionalización. En este escenario, la competencia también se amplía: Brasil ha mejorado sensiblemente su calidad, mientras que Tailandia ha ganado presencia en los supermercados.
Para los exportadores, cumplir con los estándares de calidad se vuelve fundamental para evitar reprocesos en destino, como el reempaque, y sostener la rentabilidad frente a clientes cada vez más exigentes.
Nativa Organics también viene desarrollando una apuesta por la naranja Valencia orgánica hacia Europa. El proyecto comenzó el año pasado con envíos de prueba y enfrenta un reto relacionado con la percepción del producto en ese mercado.
La naranja peruana presenta un color amarillo-verdoso, diferente al naranja intenso habitual en el lineal europeo. Ramírez compara este desafío con el que atravesó el jengibre peruano en sus primeros años, cuando los mercados preferían raíces de mayor tamaño.
En esa línea, el ejecutivo confía en que pueda producirse un proceso similar de adaptación del consumidor conforme mejoren el calibre y el aspecto de la fruta.







