
En la mayoría de reuniones sociales, las bebidas alcohólicas se convierten en un actor casi infaltable, como parte de una costumbre bastante arraigada en el consumidor. Si bien la cerveza encabeza la mayoría de preferencias, también surgen otras opciones que empiezan a ser bien recibidas, principalmente, por las nuevas generaciones y que dejan abierta la posibilidad a futuro de un interesante replanteamiento en los productos de consumo, según un reciente informe de Impronta Research. Conozca todos los detalles.
De acuerdo con el reporte, el consumo de bebidas alcohólicas registra un ligera contracción, transitando de 77% de encuestados peruanos en 2025 a un 75% este año. Por su parte, la opción “no consumo” creció 2 puntos porcentuales (pp) en relación con el 2025 y hoy se ubica en un 25% de peruanos que esquivan la ingesta de licores.
Aquellos que no consumen bebidas alcohólicas, principalmente, son habitantes de las zonas oriente, centro y sur del país y, en su mayoría, pertenecen a segmenos de menor poder adquisitivo.
“Es importante destacar que la gran parte de estos no consumidores son personas que nunca construyeron el hábito y casi la mitad de ellos responde a una edad de 18 a 25 años. La edad es un punto de quiebre en el análisis, pues este rango etario define el consumo de la próxima década, por lo que en los próximos años veremos cómo se construye la dinámica de consumo de la categoría para darle paso a la infraestructura de sustitución”, expresó José Oropeza, socio director de Impronta Research.
Actualmente, las principales motivaciones para no consumir bebidas etílicas son el cuidado de la salud (54%), disgusto en el sabor (37%), cuidado físico (16%), prescripción médica (6%), entre otros factores.
“El alcohol pasó de ser un producto social normalizado a uno evaluado y racionalizado, se evidencia una preocupación transversal entorno a la salud y el bienestar como eje aspiracional pospandemia. También está la presión económica, dado que el alcohol es un gasto prescindible en niveles socioeconómicos medios-bajos; además, de un desplazamiento generacional en la forma de socializar, donde la embriaguez perdió capital social entre los más jóvenes”, resaltó el especialista.

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¿Quiénes ganan ante un menor consumo de alcohol?
Frente a un público más consciente en torno al consumo de bebidas alcohólicas, Oropeza sostuvo que las miradas ahora giran a otras opciones como las gaseosas (47%); aguas minerales y saborizadas (30%); jugos y néctares (28%); aperitivos sin alcohol (20%); bebidas ligeramente carbonatadas, funcionales y saludables (12%) y demás.

En este ámbito, destacó una mayor presencia de bebidas funcionales, las cuales -dentro del universo de líquidos no alcohólicos- empieza a restar ocasiones de consumo a productos como gaseosas, aguas saborizadas o jugos. Actualmente, el público que prefiere esta categoría corresponde, sobre todo, a varones limeños de entre 18 a 24 años, de los segmentos económicos A, B y C, quienes se orientan a la búsqueda de productos premium para departir en sus compromisos sociales.
“Ahora, cuatro de cada 10 peruanos consume bebidas funcionales al menos una vez al mes, mientras un 20% lo consume semanalmente. Entonces, si bien todavía es una categoría de consumo predominantemente ocasional, hay oportunidades; por ejemplo, en un público femenino que es el de menor consumo de este tipo de bebidas, aunque aseguran tener la intención de incrementar el consumo de estos productos en el corto plazo. Lo mismo sucede con los consumidores de las zonas oriente y sur”, recalcó.
Bajo ese contexto, el vocero de Impronta indicó que, en los próximos años, la categoría de bebidas funcionales puede pasar de ser un producto de nicho a consolidarse en un segmento importante dentro de las bebidas no alcohólicas, incluso con penetración de dos dígitos en las principales ciudades del país. No obstante, incidió en que, previamente, es prioritario tomar acciones en estos frentes: mayor cobertura en el canal tradicional, apertura de precio a distintos perfiles de consumidor y una mayor difusión de las bondades del producto.
“De no trabajarse estos aspectos, dichas bebidas corren el riesgo de estancarse en un nicho premium limeño, cuando se trata de una categoría muy atractiva principalmente por razones de margen para sus fabricantes. Lo funcional del producto le endosa un halo de producto “premium”, esto otorga a las marcas un permiso de precio; además, la categoría crece sobre una tendencia de salud y se encuentra en una etapa embrionaria", añadió.
Los jugadores del mercado
Dentro de la categoría de bebidas funcionales, el estudio de Impronta Research resaltó el liderazgo de Hey Fit (Grupo Aje) con un 38% de recordación asistida, seguido de Tayta (19%), Qambu (12%), Mein (8%) y Hula (7%).
“Vemos distintas estrategias, donde el caso de Hey Fit es el más notorio, con niveles de awareness por encima de marcas con más tiempo en el mercado, apalancado en acciones de comunicación y distribución. Marcas como Tayta y Qambu buscan diferenciarse con la etiqueta de superfoods, mientras Mein y Hula evocan beneficios funcionales específicos, como digestión, defensas, energía”, expresó Oropeza.

La compra de estos productos, generalmente, ocurre en bodegas (61%), supermercados (41%), tiendas de conveniencia (22%), tiendas especializadas (10%), apps delivery (6%), entre otros.
“Esto demuestra que la categoría se está construyendo por impulso y proximidad, no por planificación de despensa. Asimismo, en esta etapa es importante establecer que la rentabilidad de la categoría puede ser un riesgo en la medida de que atraiga nuevos jugadores menores, incrementando la proliferación de promesas funcionales sin respaldo que terminarían por dañar la categoría y no solo a la marca infractora”, finalizó el especialista.
Ficha técnica:
- Técnica: cuantitativa.
- Metodología: encuesta vía paneles online.
- Zonas: Lima, norte, sur y centro-oriente del país.
- Muestra: 1,000 encuestas.
- Margen de error: +/- 3.1%.
- Nivel de confiabilidad: 95%.
- Periodo: agosto 2026.

Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional del Santa. Trabaja en el Diario Gestión desde noviembre del 2021. Laboró anteriormente en la Sociedad Nacional de Industrias y el diario La Industria de Chimbote.







