
Un comensal puede pasar de una estación de pastas a otra de parrillas, probar platos orientales y terminar el recorrido frente a la mesa de postres. La variedad es parte de la propuesta con la que La Bistecca busca ampliar su presencia en Lima. Tras abrir nuevos locales y evaluar oportunidades en otros distritos de la capital, la cadena también se prepara para afrontar el impacto del Fenómeno El Niño en sus costos. ¿Qué zonas están en la mira y cómo planea contener el alza de sus insumos?
La expansión de La Bistecca marca un nuevo impulso para la cadena, que cumple 20 años desde la apertura de su primer restaurante en la avenida Conquistadores, en San Isidro. Tras un periodo en el que la pandemia frenó sus planes, la empresa retomó su crecimiento con dos aperturas casi simultáneas: una en el Jockey Plaza y otra en Megaplaza Independencia.
Cada establecimiento es de, al menos, 1,000 metros cuadrados y requirió una inversión superior a US$ 1 millón.
“Nosotros recordaremos el 2026 como un año histórico porque ampliamos nuestra capacidad de oferta un 50% y continuaremos expandiéndonos principalmente en ubicaciones turísticas de la gastronomía”, señaló Aldo Valerga, representante de Puerto Madero, razón social de los restaurantes La Bistecca, a Gestión.
En esa línea, el plan de crecimiento contempla la renovación de tres establecimientos durante 2027 y la búsqueda de nuevas ubicaciones en Miraflores y Barranco, aunque la concreción de estos proyectos previstos para 2029 dependerá de encontrar espacios que se adapten a las dimensiones y necesidades de la marca.

Nuevos locales ‘sofisticados’ de La Bistecca acelerarán sus ventas en 2027
La apertura de los locales de La Bistecca en el Jockey Plaza y Megaplaza Independencia coincidió con el cambio de imagen que la cadena inició en el segundo semestre de 2026 en su local de Real Plaza Salaverry.
Y es que, desde las sillas, mesas y paredes, hasta la iluminación, el diseño busca dar la apariencia y atraer a un público más sofisiticado, en línea con la tendencia que identifican en los salones del mundo gastronómico.
Así, tras años de búsqueda, La Bistecca unió dos espacios contiguos en la mezzanine, junto al patio de comidas, para habilitar un local de aproximadamente 1,100 m² en el Jockey Plaza. La implementación tomó seis meses y comenzó a operar desde mediados de octubre. Valerga afirmó que la inversión de aproximadamente US$ 1 millón ha sido la más grande en la historia del centro comercial en el rubro gastronómico.
Asimismo, la cadena construyó su segundo local en Megaplaza Independencia, en una nueva zona gastronómica desarrollada sobre el techo de Ripley. También supera los 1,000 m² y su implementación también tomó alrededor de seis meses, desarrollándose en paralelo al anterior nuevo local mencionado. La inauguración esta prevista para la segunda semana de noviembre.

Valerga proyecta un impacto en el crecimiento de sus ventas de hasta 25% con respecto a 2025, considerando que en noviembre y diciembre operarían un total de seis locales. Mientras que de enero a octubre de 2027 se espera un crecimiento de 50% que el mismo periodo de 2026 por las dos nuevas aperturas.
El representante de Puerto Madero aseguró que la afluencia en los nuevos locales sería igual a la de los cuatro que han estado operando hasta hace unas semanas, es decir, la atención de 2,000 personas semanalmente por local, como promedio anual. Los sábados y domingo concentran hasta el 60% total de la venta.
“Nuestra marca está concentrada y posicionada al 100% en Lima, pero tiene posibilidades de expansión hacia provincias a través de franquicias”, agregó Valerga.
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Fenómeno de El Niño: La Bistecca asumirá el alza de costos de insumos
El posible encarecimiento del limón, las verduras de la sierra y el arroz del norte no llevará a La Bistecca a retirar platos de su oferta ni a cerrar estaciones de comida. La cadena prevé asumir el incremento de estos costos y mantener operativa su estación marina, una de las más importantes de su formato, incluso si el precio del limón —insumo básico para preparar ceviche— registra nuevas alzas.
Y recordó que, durante el último Fenómeno de El Niño, el precio del limón llegó a multiplicarse por siete respecto de su valor habitual. No obstante, señaló que los 20 años de experiencia del negocio les permiten adaptarse a este tipo de escenarios.
Otra de las herramientas de la cadena es la flexibilidad de su oferta gastronómica. A diferencia de un restaurante sujeto a una carta fija, La Bistecca puede modificar sus preparaciones según la demanda de los clientes y la disponibilidad de determinados productos.
Valerga también indicó que, al concentrar el 100% de sus operaciones en Lima, donde se espera un impacto menor del fenómeno climático que en otras regiones del país, la empresa mantiene una mayor tranquilidad frente a este escenario.






