
Arturo Marín Salazar, fundador y CEO de Don Salazar, tiene una pasión por el café peruano. En el 2017 inició la historia: refundó la finca cafetalera que había heredado de su familia en Villa Rica y, tras dos años de trabajo, en 2019 salió la primera producción de café. Así nació Don Salazar, una empresa que busca posicionar el café peruano a través de la experiencia y la innovación. El negocio comenzó con la producción y distribución de café durante la pandemia; hoy cuenta con nueve locales en operación, tres nuevas aperturas en camino y alista su salto al extranjero. ¿Cómo planea lograrlo?
Lo que comenzó como una apuesta por rescatar el legado cafetalero familiar se transformó en una cadena de cafeterías de especialidad con presencia en los principales distritos de Lima. La evolución fue rápida: en apenas tres años, Don Salazar pasó de vender café en línea a consolidar un formato experiencial que combina cafetería, venta de productos y asesoría para preparar café en casa. “La idea era que la gente viva el ritual completo del café, que pueda elegir su método, su café y su accesorio”, explica Arturo Marín sobre su primer módulo en Larcomar, un espacio de apenas dos metros cuadrados que marcó el inicio del concepto.

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Crecimiento sostenido
Desde su ingreso al mercado en 2019, Don Salazar ha mantenido un crecimiento constante que refleja la evolución del consumo de café de especialidad en el país. El 2025 cerrá con un incremento de cerca del 300% respecto al año anterior. Esta proyección está impulsada por la apertura de nuevos locales, la consolidación de su línea de productos y el fortalecimiento de su estructura operativa. “En comparación del año pasado vamos a multiplicar por tres”, proyecta Marín, convencido de que la expansión será sostenible en la medida que se mantenga la calidad y la experiencia que caracteriza a la marca.
Apertura de nuevos locales en Lima y proyección a provincias
En la actualidad, Don Salazar cuenta con nueve locales operativos en Lima, distribuidos en San Isidro, Miraflores, San Miguel, Surco, La Molina, Magdalena, Jesús María, Pueblo Libre y Chacarilla. De ese total, cinco fueron inaugurados en 2024, un año que Arturo Marín describe como clave en la consolidación de la marca. “El año pasado fue de expansión, con mucho movimiento. Abrimos cinco tiendas y logramos posicionarnos en zonas con públicos diversos, pero con una misma afinidad hacia el café de especialidad”, comenta el fundador y CEO de la empresa.
En 2025, Don Salazar tuvo tres aperturas que le permitieron cerrar el año con doce tiendas en total. Estas se ubican en Lince, San Borja y Barranco, reforzando su presencia en Lima antes de dar el salto fuera de la capital.
“Primero queremos fortalecer la estructura y estandarizar procesos; el siguiente paso será llegar a regiones”, adelanta Marín. Entre los destinos que evalúa figuran Arequipa, Cusco y Piura, plazas con alta afluencia turística y un público cada vez más interesado en el café de especialidad peruano.

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Don Salazar llegará al extranjero
Don Salazar se prepara para su primera incursión internacional en 2026, teniendo como punto de partida Chile, un mercado que Arturo Marín considera estratégico por su cercanía y afinidad cultural con el consumidor peruano. “Queremos llevar el café peruano de especialidad y nuestra experiencia a Chile, donde ya tenemos conversaciones avanzadas para abrir la primera tienda en Santiago”, revela el fundador.
La expansión se plantea bajo un modelo mixto, que combinará inversión directa y alianzas locales, manteniendo el concepto experiencial que distingue a la marca. “El objetivo no es solo vender café, sino replicar la esencia del ritual que construimos en nuestras tiendas en Lima”, añade.
Canales de venta y portafolio diversificado
El crecimiento de Don Salazar se sustenta en un modelo de negocio centrado en la experiencia del canal físico, que representa actualmente el 85% de sus ventas totales. El 15% restante proviene del canal digital, a través de su plataforma de e-commerce y pedidos en línea. “Nuestro canal más fuerte sigue siendo el físico, porque es donde el cliente vive la experiencia, pero el digital viene creciendo y nos permite llegar a públicos que todavía no tienen una tienda cerca”, explica Arturo Marín. Este equilibrio ha permitido que la empresa mantenga un flujo estable y diversifique sus puntos de contacto con el consumidor.
El portafolio de Don Salazar se compone de cafés de especialidad producidos en su finca de Villa Rica, con diferentes perfiles y procesos de tueste según el método de preparación. En sus locales, la propuesta se amplía con bebidas frías, postres artesanales y productos de temporada, diseñados para complementar la experiencia del café. “Nos interesa que cada tienda tenga una personalidad propia, pero manteniendo la esencia del café peruano de origen”, señala Marín.

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Lanzamiento de una app y reforzar la calidad
Arturo Marín detalla que el próximo año el foco estará en reforzar la operación de sus cafeterías, mejorar la carta de productos, capacitar a los baristas mediante una escuela interna y optimizar la experiencia digital. En este marco, la empresa lanzará su app Dobo, un sistema de fidelización que permitirá a los clientes acumular puntos, recibir recompensas y personalizar su ritual de café, eligiendo entre distintos métodos, cafés y tazas. “Queremos que el consumidor pueda encontrar su café ideal y vivir toda la experiencia Don Salazar desde la palma de su mano”, explica el fundador.
Para llevar a cabo estos planes, la inversión estimada para 2026 será entre 2 y 3 millones de soles, destinados a mejoras operativas, digitalización, desarrollo de productos y capacitación del personal.
El empresario tiene una visión ambiciosa para Don Salazar: convertirla en “el emblema del café peruano”, un referente que haga que, al pensar en café de especialidad en Perú, los consumidores asocien inmediatamente la calidad y la experiencia con su marca. Esta meta guía todas las decisiones de la empresa, desde la expansión de sus cafeterías y el desarrollo de nuevos productos hasta la creación de experiencias únicas para los clientes, consolidando a Don Salazar como un símbolo del café peruano a nivel nacional e internacional.
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