
La transición energética y la cartera de proyectos mineros en Perú están acelerando la demanda de componentes clave para plantas de procesamiento. Los molinos que trituran el mineral se desgastan rápido y sus revestimientos deben reponerse cada cierto tiempo. Ante ese escenario, la multinacional australiana Bradken decidió convertir a Perú en su hub de exportación para América Latina. Conozca todos los detalles de este proyecto en Chilca y el impacto que tendrá en la industria nacional.
Claudio Pérez, Vice President Sales – Latin America de Bradken, anunció que la compañía inaugurará una nueva fundición en Chilca en la primera semana de julio para fabricar revestimientos de acero para molinos, con una inversión mayor a US$ 100 millones.
Dicho proyecto nació con la compra de Fundición Tecnológica (Funtec). Bradken adquirió el terreno y la iniciativa industrial de la compañía peruana. “Fue una compra de un proyecto propiamente para una fundición. Fue una inversión para construir básicamente una instalación nueva desde cero”, explicó.
El complejo abarca 62,000 m², de los cuales 19,000 m² son de infraestructura construida, y está diseñada para producir 20,000 toneladas anuales de revestimientos de acero.

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Los pilares de la elección de Perú como hub
Consultado por las razones detrás de la elección de Perú y, particularmente Chilca, para instalar la nueva fundición, Pérez explicó que la selección del distrito de Cañete (Lima) responde a la logística, cercanía a las mineras de cobre y el potencial de negocio frente al mercado de importación que hoy domina el sector.
Para Bradken, Perú ofrece una ventana para reducir plazos de entrega no solo en Perú, sino también en América Latina, y evitar que sus clientes dependan de importaciones desde Canadá, India o China. Desde Chilca, la empresa planea abastecer a Perú, Chile, Brasil, Argentina, Ecuador y Surinam.
“La fundición de Perú ha sido diseñada para ser un hub, para poder abastecer a la región. Como sabemos, Perú tiene un potencial gigantesco en minería. Su cartera de inversiones en los próximos siete o 10 años es bastante elevada y hay muchos proyectos green field que se están desarrollando al respecto”, anoto´.
Además, remarcó que el proceso de descarbonización energética del país va en línea con la meta de Bradken de tener huella de carbono neutra al 2030. La planta incorporará economía circular, pues reciclará los propios revestimientos usados que recoge de las operaciones mineras y los reingresará al proceso de fundición.

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Mercado con potencial: cobre y reposición permanente
La demanda de revestimientos de acero está atada al ciclo de molienda. Cada molino necesita piezas que pueden pesar varias toneladas y deben cambiarse periódicamente. Con el precio del cobre al alza y los proyectos brownfield y greenfield en marcha, Bradken anticipa una demanda elevada en los próximos años.
En ese contexto, la fundición de Chilca podrá fabricar revestimientos para molinos SAG (semiautógenos, de mayor tamaño y potencia que los molinos de bolas) de hasta 12 metros de diámetro, los más grandes del mercado.
“La demanda por estos revestimientos, por estos equipos, en los próximos años va a ser muy elevada y por eso nosotros estamos tratando de adelantar y poder cubrir toda esta demanda futura”, afirmó el ejecutivo.

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Presencial global y local: plantas en el mundo y Perú
Chilca se sumará a la red de cinco fundiciones de Bradken a nivel global dedicadas a revestimientos de acero. Además, la planta complementa la otra operación que la compañía ya tiene en Cercado de Lima, donde produce revestimientos híbridos de goma con insertos metálicos.
Ambas líneas atienden a las mismas operaciones mineras, pues dentro de un molino se combinan piezas de acero y componentes híbridos.
“Con las dos plantas en Perú podemos abastecer localmente las dos soluciones y entregar la solución integral. Es decir, no depender de un proveedor u otro”, destacó Pérez, tras mencionar que la nueva fundición generará 200 empleos directos y 1,200 indirectos.
Con esta inversión, Bradken busca dejar de abastecer Sudamérica desde Asia o Norteamérica y ganar velocidad. El objetivo es que las mineras peruanas y de la región tengan disponibilidad inmediata de repuestos críticos, justo cuando el cobre se vuelve estratégico para la electrificación global.

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