
Uno de los golpes que recibirá el Perú este año es el del fenómeno de El Niño Costero. Recientemente, la Comisión Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantuvo el estado de “Alerta de El Niño Costero” porque consideró más probable que la anomalía climática se extienda hasta diciembre del 2026, con una magnitud débil por lo pronto. Sin embargo, no descartó que pudiera alcanzar la magnitud moderada en otoño (dicha estación va desde finales de marzo hasta finales de junio).
Julio Velarde, presidente del BCRP, adelantó que El Niño débil ocasionaría una pérdida de 0.1 puntos del Producto Bruto Interno (PBI) este año, considerablemente menor a la de El Niño 2023 (-1.1 puntos porcentuales del PBI anual), ya que en esa ocasión el evento fue de magnitud fuerte.
Aun así, puso especial énfasis en la agricultura. ¿Cómo enfrentará esta actividad a esta anomalía? Si bien se espera un impacto limitado, hay un grupo que teme mayores embates.

El Niño y el sector agropecuario: ¿habrá impacto?
En su reciente Reporte de Inflación (RI) de marzo 2026, el BCRP analiza los riesgos alrededor del sector agropecuario.
“El Niño afectaría a toda la región costa, especialmente a la costa norte (Tumbes, Piura, Lambayeque, y La Libertad). El pronóstico del ENFEN implicaría una alteración leve tanto de la actividad agrícola (volumen y calendarios de producción), como de la pecuaria (rendimiento de la producción avícola de carne y huevo)”, se menciona en el RI.
Sin embargo, cabe señalar -se argumenta en el reporte- que muchos productores han desarrollado técnicas para mitigar los riesgos climáticos, por experiencias previas asociadas a El Niño Costero, y ahora existe un mayor recambio varietal de arándanos, con más adaptación a las condiciones cálidas.
En cuanto a las siembras, se agrega, la mayoría de ellas ya habría sido ejecutada en marzo. De hecho, se observa que las siembras correspondientes al 2026 estarían ejecutadas al 87.7% a este mes.
“El 12.3% restante, que podría impactarse con las anomalías climáticas, comprende la campaña chica de arroz de Piura y la producción de papa de la costa (Lima e Ica)”, advirtió.
“De todas formas, la presencia de condiciones cálidas mermaría la producción de los frutales, que requieren horas frío en su fase de floración, a mediados de año”, se lee.

Las frutas que temen a El Niño
El BCRP detalla aquellas frutas que están más expuestas. La producción de limón del segundo semestre del año (alrededor de 40% de la producción anual) podría afectarse por condiciones cálidas en agosto; y la producción de mango y uva de fin de año (alrededor de 30% y 45% de la producción anual, respectivamente) podría afectarse por condiciones cálidas a mediados de año.
Otros frutales como el banano orgánico se podrían afectar por las inundaciones de los campos. Los arándanos durante septiembre-octubre (alrededor de 40% de la producción anual) no necesariamente se afectaría por un Niño débil, pues dependerá del manejo de sus podas.
Por su parte, la aceituna de la costa sur a la fecha no reporta mayor riesgo para la producción de 2026.









