
Al respecto, diversos municipios detallaron cómo es el trabajo alrededor de la gestión de residuos durante el 4° Congreso Internacional de Reciclaje y Residuos, desplegado el 20 y 21 de agosto en la Villa Complejo Ferial de Lima.
Un trabajo con la data: el requisito
Laura Reyes, subgerente de Gestión Ambiental de la Municipalidad Metropolitana de Lima, sostuvo que, para avanzar hacia una ciudad circular, los residuos deben ser reincorporados en el ciclo productivo como un activo económico que además genere oportunidades de empleo.
Destacó así la necesidad de conectar las iniciativas de las municipalidades distritales con la academia y el sector privado, sobre todo en rubros como pesca e industria.
“Que no sea la típica mesa en la que siempre se coordina, pero no se logran metas claras. Sería una mesa de trabajo muy particular en la que se establezcan metas superables año a año”, resaltó.
Enfatizó que es vital contar con datos claros sobre la trazabilidad de los residuos desde su generación hasta su valorización o disposición final. El objetivo de depender cada vez menos de los rellenos sanitarios.
Por su parte, Aldo Molero, ingeniero biotecnólogo de la Municipalidad de San Borja, argumentó que en la fórmula deben coexistir la innovación tecnológica, la sensibilización y la resiliencia presupuestal.
Mencionó, por ejemplo, que el distrito en el que se desempeña ha implementado contenedores tecnológicos frente a los cuales los vecinos usan una tarjeta de identificación. Esto permite registrar la frecuencia de uso y alertar cuando el contenedor está lleno, aquello facilita la toma de decisiones con datos precisos sobre los residuos aprovechables.
Señaló, además, que la norma o la ley no bastan: se debe lograr un “compromiso de corazón” en el vecino. La lista involucra capacitaciones sobre segregación adecuada para comercios, sobre todo restaurantes; espacios orientados a adultos mayores para que cultiven y utilicen compost generado por el propio reciclaje del distrito.
Ante presupuestos limitados, identificó al sector privado como el principal aliado: comercios e industrias encuentran un valor agregado y ahorro en la segregación de sus propios residuos.
A su turno, Joselyn Ñaupas, analista de valorización de residuos sólidos en la Municipalidad de Miraflores, abordó la importancia de la gestión de datos y el uso de incentivos tecnológicos. Fue clara al mencionar que la educación ambiental por sí sola no genera cambios si no se articula con tres aspectos fundamentales: información (para que el vecino conozca el impacto real de su segregación), facilidad (puntos de reciclaje cercanos) y seguimiento constante.
También habló de un convenio con “Biobox”, firmado en 2024: máquinas que son módulos de reciclaje con tecnología integrada. Los ciudadanos descargan una aplicación, escanean el código de la máquina para abrirla y depositan residuos que tengan código de barras. ¿La finalidad? Acumular puntos canjeables por descuentos en comercios.
Con esta iniciativa tecnológica recuperaron más de 20 toneladas en 2024 y proyectan valorizar más de 50 toneladas anuales para el 2027 mediante el despliegue de 34 máquinas en el distrito.
En suma, la información es el elemento medular para que el manejo de residuos pase de una tarea puramente operativa a una estrategia de planificación inteligente.

El dato:
- En el panel también participó Cusco y ofreció una perspectiva sobre la gestión de residuos en provincias: las limitaciones presupuestales, la falta de mercado y la geografía hacen que el trabajo en el interior del país sea “una lucha” en comparación con Lima. “Perseverancia” fue la palabra clave.








