
Mientras ello se hace tangible, lo cierto es que esta población ya contribuye a la economía de los países que los acogieron. Perú, en ese mapa, es uno de los más importantes: es el segundo lugar de mayor recepción de migrantes venezolanos en la región (1.7 millones), solo detrás de Colombia (2.8 millones), de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Pero, ¿cuál es su aporte al PBI nacional?
Si bien hay estudios diversos que abordan este tema, Gestión recopila aquí dos de los más recientes y que dan luces no solo de la participación actual de estos migrantes en la economía peruana, sino también de su peso en los próximos años. Aquí las claves.
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El aporte fiscal de los migrantes venezolanos en Perú hoy
El informe “Análisis exploratorio de la contribución fiscal y económica de la migración venezolana en Perú”, determinó que el aporte de la migración a los ingresos fiscales representa un 1.35% del total, es decir, poco más de S/ 1,981 millones.
Este aporte se sustenta principalmente en tres tipos de recaudación: el Impuesto General a las Ventas (IGV), el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) y el Impuesto a la Renta (IR).
El IR resulta siendo el más representativo, ya que el aporte de los migrantes venezolanos para este tributo alcanza el 2.20% de la recaudación del impuesto. Vale precisar que se incluye aquí las rentas de cuarta y quinta categoría, es decir, de los trabajadores dependientes e independientes.

En 2024, el 40.3% del gasto per cápita de la población venezolana se destinó a alimentos consumidos dentro y fuera del hogar (S/ 331); seguido del gasto en alquiler de vivienda y combustible con 28.8%. El INEI remarcó que, aunque perciben menos ingresos en promedio, los migrantes venezolanos destinan más proporción de su gasto en ambos rubros frente a los peruanos. Estos datos son similares a los que también determinó Equilibrium y la OIM en su propio estudio.
Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), ello refleja un espacio interesante para incrementar la recaudación en tributos como el IGV o el ISC, pero que está desaprovechado por su baja integración al mercado formal.
“La mayor limitación que tienen es que no están integrados todos al trabajo formal como tal. Incluso, dentro de los informales, son los de menores ingresos (...) Tampoco se les incluye en la creación de empresas formales, eso se repite en el caso peruano: los grandes contribuyentes son las empresas de mayor tamaño”, remarcó Paola Herrera, economista senior del IPE.
Por su parte, Luis Miguel Castilla, director ejecutivo de Videnza Instituto, resaltó que los venezolanos tienen una alta capacidad de consumo, lo que se reflejado en los datos de gasto que reportó el INEI, que podría emplearse de mejor manera.
“Si bien mandan muchas remesas, también consumen acá. La cultura venezolana es de bastante consumo, antes que buscar el ahorrar, van por consumir. En el neto fiscal, es probable que por esa capacidad de gasto hayan sumado más que cualquier evasión o falta de tributación por IR, debido a que algunos pueden ser considerados informales”, apuntó.
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2 obstáculos a la contribución de los migrantes venezolanos en Perú
Según estimaciones de Equilibrium y la OIM en su informe, de mejorar los ingresos mensuales de los migrantes en S/ 200 promedio a partir de ciertos hechos, este grupo poblacional podría incrementar los ingresos fiscales del Perú en 51.4%, con impactos principalmente en el IR (68.4%) y el IGV (11.6%).
Para ello habría que resolver dos trabas actuales. La primera es su baja formalización laboral, donde solo el 28.4% de los migrantes empleados tienen un contrato formal. El otro inconveniente, según este estudio, es la baja regularización migratoria, donde un 30% de migrantes venezolanos en Perú aún no pueden regularizar su situación.

“Son las razones principales. Hoy, si uno revisa cifras, encuentra que en grupos de edad como entre 34 a 45 años, la población migrante venezolana tiene incluso un mayor porcentaje de conclusión de estudios superiores que sus pares comparables peruanos. Eso te da un indicio: pueden ser trabajadores clave en sectores más formales o de mayores ingresos”, sostuvo.
Castilla coincidió en que se trata de población que hoy está subempleada en actividades que no corresponden a sus cualificaciones. Bajo esa lógica, consideró que mejorar su situación responde a los mismos problemas que sufren los peruanos.
“Podrían aportar más a la economía, pero lo que les afecta va al margen de la nacionalidad. El hecho de tener regulaciones engorrosas en lo tributario y laboral, generan costos a la formalidad que afectan tanto al trabajador peruano y venezolano, sin distinciones”, lamentó.
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¿Volver a Venezuela?
Para Herrera, el escenario permanece incierto, pero podría ser similar a lo que ocurrió en los noventas en el Perú. “Luego de las políticas de reforma económica una parte importante de la población que emigró tardó entre 5 a 10 años en volver. Algo similar podría pasar ahora con los venezolanos. A ello hay que sumarle que su potencial productivo aprovechado sigue siendo relativamente bajo”, planteó.
Castilla, por su parte, apostó que mucho de ello dependerá de cuál sea la recuperación que tenga la industria petrolera venezolana. “Es clave. Si se vuelve una fuente de divisas, y eso encadena al resto de su economía, podrá ayudar. Venezuela ha sufrido años de experimentos fallidos. Se han empobrecido muchísimo, reconstruirse tomará tiempo”, refirió.


Periodista económico con más de 5 años de experiencia en el rubro. Licenciado en Comunicaciones por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Antes fui parte del equipo fundador del medio digital Sudaca. Cubro temas vinculados a proyectos de inversión público y privada en más de una modalidad y hago seguimiento a diversos sectores económicos.








